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El milagro de Teruel

El millonario sueño de un niño

El grancanario Alejandro Ibrahim Perera convierte en negocio boyante un viejo aérodromo en Teruel destinado a desaparecer - El aeropuerto, un referente internacional, ha disparado la economía de esta zona aragonesa

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El millonario sueño de un niño

Pinchar en la idea inicial podría haber sido el destino del proyecto que Aragón pretendía poner en marcha pero se dieron todos lo factores para que sucediera lo contrario. “Teníamos algún referente internacional de zonas aeroportuarias abandonadas que se habían decantado por los servicios a compañías y fabricantes antes que al tráfico de pasajeros”, rememora el canario.

No hay que perder de vista el batacazo que se dieron algunos aeropuertos regionales de toda España, con cero actividad en aquellos 2000, así que, aunque la idea de dedicarse a ofrecer estacionamiento y mantenimiento de aviones de todo tipo y dimensiones resultaba un asunto como de ciencia ficción, los promotores del proyecto tuvieron claro que menos éxito tendría el transporte de pasajeros en una localidad como Teruel, con 35.000 habitantes —40.000 actualmente—.

Crecimiento del 3.000%

Alejandro Ibrahim se siente muy orgulloso, principalmente, por el espaldarazo económico que las instalaciones que dirige han propiciado en un lugar como Teruel. “Damos trabajo directo a unas 400 personas de la localidad además de toda la mano de obra indirecta que genera nuestra actividad” como es el caso de la hostelería —“se han construido dos hoteles y ampliado el que ya había para atender a las tripulaciones”, dice—, la restauración, el alquiler de vehículos. “Incluso la empresa de desguace de automóviles que existía en Teruel se ha reconvertido y ahora es la que se encarga de desmontar y desmantelar los aviones”, cuenta en otro momento.

En un estudio de la Universidad de Zaragoza sobre el impacto económico y social del aeropuerto turolense entre los años 2013 y 2017, los cinco primeros de operación, el valor añadido del aeropuerto creció un 3.000% y un 700% en cuestión de empleo. El impacto directo del aeródromo en términos de valor añadido fue de ocho millones de euros en 2017 y el impacto en Aragón fue de cuatro millones de euros en la misma anualidad.

“Es ilusionante ver que la población esté tan orgullosa con un proyecto que diriges”, prosigue el gracanario antes de explicar que incluso durante este pasado 2020, con pandemia y confinamiento, la Plataforma Aeroportuaria Teruel Plata creció en su facturación “un 50%” con respecto al ejercicio anterior.

“Teníamos claro que la oportunidad estaba en el mantenimiento de los aviones porque hay mucha demanda para ello. De hecho”, añade, “en 20 años habrá que reciclar 12.000 aviones en Europa y nuestras instalaciones aeroportuarias van a jugar un papel muy importante a nivel internacional en ese sector”, explica sobre este negocio ubicado en un terreno duro, impracticable para el desarrollo de la agricultura pero con condiciones óptimas para el proyecto por el clima, como decía antes el propio grancanario ante Filomena.

Con una inversión inicial de casi 40 millones de euros se puso en marcha esta plataforma de negocio que no ha hecho más que crecer. Están construyendo nuevos espacios y ampliando la pista ante el crecimiento de su volumen de trabajo. “Está claro que nuestro éxito y nuestra seriedad se han convertido en la mejor carta de presentación y en la mejor campaña de publicidad que se puede hacer”, añade Alejandro que en febrero de 2019 fue distinguido con el Premio Mundial de Innovación —que otorga Cuality Innovation (QIA)—, recogido en Pekín por su modelo aeroportuario de éxito innovador.

El millonario sueño de un niño

Además, el grancanario Ibrahim Perera ha sido distinguido con la Cruz del Mérito Aeronáutico con Distintivo Blanco que por su labor se entrega a miembros de los tres Ejércitos, la Guardia Civil y el resto de civiles “por la realización de acciones y hechos o la prestación de servicios de destacado mérito”. Desde 2013 el Aeropuerto de Teruel colabora con el Ejército del Aire en la Base Aérea de Zaragoza y en el curso europeo de transporte táctico avanzado, donde se realizan vuelos de entrenamiento de pilotos de transporte en el aeropuerto que dirige Alejandro en dos periodos al año, otra manera más de diversificar la actividad del aeródromo y otro detalle que convierte a este ingeniero en una pieza imprescindible en el desarrollo de dichas instalaciones y el crecimiento de la región.

“El 70% de aviones a nivel mundial son propiedad de grandes empresas que luego los recolocan en el mercado alquilándoselos a aerolíneas. Las compañías propietarias de los aviones hay veces que necesitan tenerlos estacionados y entonces es ahí donde aparecemos nosotros”, comenta antes de presumir de que en sus pistas aterrizan aviones de EEUU, Rusia, Emiratos Árabes… La capacidad total del aeródromo de Teruel es superior a las 200 aeronaves entre las que destacan los Airbus A380, el avión de pasajeros más grande del mundo. “Hemos llegado a tener nueve de doble pasillo estacionados en nuestras instalaciones”, cuenta antes de mencionar entre sus clientes de referencia global a compañías como Air France, Emirates, Etihad o Lufthansa, entre otras muchas.

Volviendo al modelo de negocio, Ibrahim Perera insiste en que el Aeropuerto de Teruel emplea un sistema similar al de los parking de las afueras de los aeropuertos: cuanto más lejos del inmueble de la terminal, más baratos. Y la ventaja de Teruel es que está lejos de todo aunque en avión las distancias son otra cosa.

“Lo importante es que aquí el cielo casi siempre está despejado y se puede aterrizar tanto de día como de noche”, añade antes de admitir que “los turolenses están acostumbrados a ver aterrizar y despegar los 747 o los A380 antes mencionados y quizá ninguno de ellos se ha montado jamás en un avión”, algo habitual en la Península pero inaudito en una región como Canarias “donde volar forma parte de nuestra realidad diaria”, dice volviendo a su tierra, donde le queda familia y amigos y a donde tiene ganas de regresar.

“Cuando toda esta situación sanitaria pase trataré de darme un salto a mi tierra, claro que sí”, añade con cariño porque, como contaba al principio de este reportaje Alejandro Ibrahim Perera, fueron sus sueños de infancia durante aquellas caravanas eternas regresando de la localidad turística de San Agustín, donde veraneaba en la isla de Gran Canaria, los que le acabaron posicionando en el lugar donde hoy se encuentra dentro del mundo de la aeronáutica aunque, imaginamos, lo de dar el salto a la tecnología de motores para cohetes, dentro de la ampliación del negocio que dirige en Teruel, demuestra que para soñar no hay que ser un niño, que también, sino tener claro hasta dónde se puede llegar.Teruel existe. Y al menos en el sector de la aviación su nombre está escrito en letras bien grandes como uno de los negocios más boyantes del continente gracias a su curioso aeropuerto, un aeródromo en el cual a diario aterrizan y despegan aviones de todos los tamaños con la peculiaridad de que lo hacen sin pasajeros a bordo. Ni uno, porque el principal negocio de esta instalación aragonesa es el aparcamiento, reciclaje y mantenimiento de aviones. Además, la Plataforma Aeroportuaria Teruel Plata, que es como se llama coloquialmente esta superficie, ha ampliado su actividad como campo de pruebas para empresas de drones y centro de investigación de motores para cohetes aeroespaciales en colaboración con la Agencia Espacial Europea, sin olvidar que su pista también se alquila para rodajes de cine y publicidad. La nota canaria en esta surrealista historia de éxito de un aeropuerto sin pasajeros la pone su director, el grancanario Alejandro Ibrahim Perera, que sin tradición familiar en el mundo de la aeronáutica se ha convertido en un referente mundial del sector.

Ibrahim Perera lo reconoce: “La relación de los canarios con los aviones siempre ha sido muy especial”. Lo explica por teléfono, desde Teruel, horas antes de que Filomena descargara su invernal manto por casi toda España. “Pues fíjese, el factor de la temperatura ha sido también importante en el éxito de nuestras instalaciones porque los aviones necesitan bajas temperaturas para mantenerse en perfecto estado, ya que algunos de los aparatos que llegan aquí lo hacen para estancias temporales, y aquí el frío es lo habitual”, explica en otro momento de la entrevista demostrando que las casualidades o particularidades de un determinado lugar, bien analizadas, se pueden convertir en un añadido factor de éxito para un proyecto.

En ese sentido, la pasión que desde niño despertaban los aviones en este doctor en Ingeniería Aeronáutica se puede incluir como otra casualidad bien explotada en este negocio. Vecino del barrio de Ciudad Jardín, en Las Palmas de Gran Canaria, donde nació en septiembre de 1965, Alejandro cuenta cómo, cuando era niño, se quedaba fascinado viendo aterrizar y despegar los aviones en el Aeropuerto de Gando —ahora de Gran Canaria—. “Era el típico momento ese en el que ibas y venías del sur de la isla en el coche familiar y con el aburrimiento sólo te podías entretener con los aviones”, recuerda sobre aquella pasión infantil que luego se convirtió en profesión y posteriormente, con su llegada a Teruel, en milagro.

Alumno de los colegios Salesianos y Claret grancanarios, Ibrahim Perera con 18 años se traslada a Madrid para iniciar un doctorado en Ingeniería Aeronáutica por la Universidad Politécnica. Mientras, su pasión por volar le lleva a sacarse una licencia de aviación y comienza a pilotar aparatos en Gran Canaria, momento en el cual descubre también que más que alzar el vuelo y domar las nubes le interesa realmente cómo aquellos inmensos aparatos lograban mantenerse en el aire.

Concluida su formación, Alejandro se centra en la docencia mientras comienza a trabajar para Aena hasta que un día descubre por casualidad un anuncio en la prensa: “Me resultó curioso que se buscara un perfil de ingeniero aeronáutico para un proyecto innovador, y me presenté”, dice sobre aquella oportunidad que, sin saberlo, marcaría su evolución profesional hace ahora ocho años. A la propuesta laboral accedieron 116 profesionales de los que 30 cumplían los requisitos exigidos: ser ingeniero Aeronáutico o ingeniero técnico Aeronáutico; acreditar una experiencia mínima de 3 a 5 años en el sector aeroportuario, tanto en la dirección técnica como en la gestión de aeropuertos, además de dominar el español y el inglés así como tener conocimientos de francés. “Si le soy sincero, ahora lo pienso y no sé muy bien cómo me metí en todo eso”, añade divertido en otro momento de la conversación en la cual no oculta la ilusión que le produce poder hablar con un medio de comunicación “de mi tierra”, dice orgulloso con un acento canarión que ni Teruel ni el éxito le han hecho perder.

El puesto, que finalmente logra, era para dirigir un aeropuerto en desuso que se asentaba sobre las instalaciones de la antigua Base Aérea de Caudé, del Ejército del Aire, una vasta extensión que, tras quedarse obsoleta, fue vendida al Ayuntamiento de Teruel, organismo que junto a la Diputación General de Aragón es hoy por hoy el promotor de este proyecto del cual surge en 2007 el Consorcio del Aeropuerto de Teruel, entidad pública con participación del 60% de la Diputación General de Aragón y el 40% del Ayuntamiento de Teruel.

El negocio del cine y la publicidad


De repente usted ha estado en el Aeropuerto de Teruel, que dirige el grancanario Alejandro Ibrahim Perera, y no se ha dado cuenta. Porque cada vez son más los rodajes nacionales e internacionales que han empleado sus instalaciones para grabar películas, vídeos musicales o spots publicitarios -momento que recoge la imagen inferior sobre este texto-. 


Las pistas de este aeropuerto pueden presumir de haber sentido sobre su asfalto las piernas más deseadas del planeta, como por ejemplo las de la modelo Claudia Shiffer en el rodaje de un anuncio de una marca de coches; o las de los futbolistas Lewandowski, El Shaarawi y Gareth Bale, que rodaron en Teruel el spot del juego FIFA 14, el primer título de la saga desarrollado por EA Sports para Xbox One y PS4. Un año después fue el lugar escogido para localizar 'Sometimes I feel so deserted', videoclip de The Chemical Brothers, y hace poco eran José Mota y Pepe Viyuela quienes filmaban allí su nuevo largometraje García y García, que dirige la cineasta navarra Ana Murugarren.


“Es muy complicado encontrar unas instalaciones aeroportuarias como las nuestras, disponibles para filmar durante todo el año y tanto por la mañana como por la noche”, cuenta Alejandro Ibrahim sobre la oferta extra que aporta el Aeropuerto de Teruel a este tipo de clientes “que mueven equipos enormes y dejan también mucha riqueza en la ciudad”.


En el aeródromo turolense se rodaron los anuncios de Mercedes Clase C, Volvo Trucks, Opel Corsa y Honda Inner Beauty New Civic Tourer, entre otras marcas.


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