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Elia Galera & José Luis García-Pérez | Protagonistas de ‘El Cid’

“No es un documental, sino ficción basada en hechos históricos”

(L)  | LP/DLP

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La agitada corte de Fernando I de León, El Grande, y Sancha La Bella, con sus conspiraciones palaciegas, es el escenario en el que se desarrolla la trama de El Cid. José Luis García-Pérez y Elia Galera, los actores que dan vida a los reyes, recalcan que puede que haya llovido mucho desde aquel siglo XI que retrata la serie de Amazon Prime Video, pero hay cosas que siguen inamovibles, como la propia monarquía.

¿No tienen Fernando y Sancha una relación atípica para el siglo XI? Porque parece que realmente se quieren, que lo suyo no fue solo un matrimonio de conveniencia...

José Luis García-Pérez (J.G.P.). Pues el amor de estos dos personajes es una realidad que está documentada, no es algo que solo aparezca en esta ficción.

Elia Galera (E.G.): Era una pareja que firmaban cosas juntos, algo que era bastante atípico en la época. Funcionaban como matrimonio político y en lo personal.

A pesar de ese amor que se profesan, entre ellos también planea una conspiración que podría costarle el trono a Fernando.

E.G.: Esa es la gran contradicción de mi personaje, cómo sopesar y equilibrar a la mujer política con la mujer familiar, madre y esposa. Por un lado está su ambición, ese Pepito Grillo que es su hija, que constantemente le está diciendo a lo que tiene derecho y a lo que podría aspirar, y por otro esos pasos que dé pueden poner en peligro su relación de pareja, a su familia y a la corona.

Fernando tiene también su propio conflicto familiar. Tanto con sus hermanos, que reinan en otros territorios, como con su hija Urraca, que también aspira al poder por ser la primogénita.

J.G.P.: El momento de conformación territorial de la península Ibérica, en este caso en el norte, es el gran catalizador de todas esas tensiones. Se está conformando un territorio nuevo y recuperando o volviendo al régimen anterior a la llegada del Islam, y esa tensión política llega también a lo familiar. En el caso de mi hija Urraca, la serie incide en el valor y la participación de la mujer en las decisiones del momento, mujeres que luego han estado acalladas por quien cuenta la historia. Para Fernando es imposible que Urraca tenga lo que quiere, porque él tiene sus propias ideas. Pero tampoco lo he querido jugar como si fuese una cuestión de género para él.

E.G.: Y no tenemos que olvidarnos de cómo estaba configurada en ese momento la sociedad, con esa estructura piramidal del feudalismo, con la corona en la cúspide y por debajo los nobles y el pueblo. Pero por encima de todo estaba el clero, con lo cual en cada paso que dan los personajes tienen que estar midiendo sus decisiones con esos poderes.

Elia Galera. | LP/DLP

Elia Galera. | LP/DLP

Para estar ambientada en el siglo XI, la serie muestra a mujeres empoderadas como Sancha y Urraca, que luchan por el sitio que les corresponde, ya que ambas podrían aspirar al trono.

E.G.: Sí, Urraca era la primogénita pero la corona recaía en su hermano, en el varón, porque las mujeres no podían reinar por sí mismas, igual que ahora. Eso no ha cambiado tanto.

J.G.P.: Se tendría que cambiar esa ley sálica. Pero claro, algo tan antiguo como la monarquía acarrea arcaicismos.

¿Han hecho mucho trabajo de documentación para sus personajes? ¿Les interesa ya de por sí la historia?

J.G.P.: Para mí, trabajar en cualquier ficción que tenga que ver con lo histórico tiene un plus de regalo, que es que me permite estudiar una época que no conocía. En este caso, el siglo XI, un siglo tormentoso y tumultoso en la Península. ¡Qué mejor que tener la excusa del trabajo para adentrarte en ese conocimiento!

E.G.: A mí también me parecía apasionante. La primera tacada de trabajo que hice fue ponerme a estudiar la historia del momento, con lo que complejo que es, porque cada historiador te contaba la historia a su manera y decías: ¿por dónde tiro? Esa es la dificultad de enfrentarse a un proyecto queriendo ser riguroso con la historia, que los historiadores no siempre están de acuerdo.

¿Tenían presente que las series que tratan personajes públicos suelen generar críticas? Le ha pasado ahora a The Crown.

E.G.: Que hablen, pero El Cid es una serie de ficción basada en hechos históricos, pero en ningún caso es una serie documental. Hay mucho rigor histórico y una equipo de documentación brutal, y los personajes estaban muy bien definidos en el guion. Cuando nos sentíamos un poco perdidos, solo teníamos que llamar al equipo y nos los aclaraban. Hemos contado con esa ayuda.

¿Cómo llevaron el rodaje en exteriores, con un vestuario tan sumamente pesado?

J.G.P.: Lo del vestuario es anecdótico, pero es cierto que durante muchos meses estuvimos viviendo en el siglo XI, con lo que ello conlleva: para bien, por lo que ayuda a crear al personaje y, para mal, por la incomodidad que supone.

E.G.: ¡Quién quiere la corona, con los dolores de cabeza reales que da! Para mí lo más difícil fue la complejidad de las escenas a rodar. La mayoría de escenarios en los que rodábamos eran naturales, en exteriores, había mucha figuración, muchos medios, pero también eran escenas muy complejas. La escena de la liza la llamábamos la paliza por lo que costó rodarla. Fue lo primero que hicimos, y estuvimos con ella entre una semana y diez días.

J.G.P.: Cuando estás en un escenario natural, el rodaje implica dureza.

E.G.: Solo te digo que uno de los días del rodaje, del viento que hacía en Soria, se voló todo el tinglado que habían montado. Y tuvieron que reconstruirlo.

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