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“Sky Rojo' te hace pensar desde el entretenimiento”

Entrevista a Asier Etxeandia, Miguel Ángel Silvestre & Enric Auquer, protagonistas de la serie

Miguel Ángel Silvestre, Enric Auquer y Asier Etxeandia. | NETFLIX

Si las chicas son las auténticas heroínas de Sky rojo, al trío masculino formado por Asier Etxeandia, Miguel Ángel Silvestre y Enric Auquer le ha tocado ser los malos de la función. Aunque sus personajes de proxeneta ególatra y sus sicarios macarras sean también unos perdedores y estén cargados de debilidades.

Les ha tocado hacer de malos.

Asier Etxeandia (A.E.): ¡Y es una maravilla!

Miguel Ángel Silvestre (M.S.): Hay algo que hacen muy bien Álex [Pina] y Esther [Martínez Lobato, los creadores], y es que las cartas no son solo blancas o negras. A medida que vas conociendo a los personajes, en algún momento vas a empatizar con alguno de ellos. Nosotros jugamos con la carta de la baraja más incómoda, pero es un orgullo contar esta historia para que estas mujeres enamoren al mundo entero.

En el fondo, ¿Romeo [Etxeandia], Moisés [Silvestre] y Christian [Auquer] no son unos perdedores?

M.S.: Todo el mundo, en algún momento de la vida, ha sido víctima. Yo creo que no pretende ser una serie moralista, sino que es pura acción y entretenimiento, con personajes muy extremos y que te hacen reír en momentos de mucha tensión.

Enric Auquer (E.A.): Vivimos en un momento en el que nos gusta ir a los extremos: lo bueno y lo malo, el éxito y el fracaso... Y más cuando haces este tipo de ficciones de entretenimiento en las que para que salga una superheroína tiene que haber un supervillano.

Romeo es el líder, aunque no pasa por su mejor momento...

A.E.: El verdadero conflicto de Romeo es que, teniendo todo ese poder y egocentrismo, sintiéndose tan mesías como se siente, de repente le dan por todos lados y su mundo se viene abajo. Es como un león herido y es todavía más peligroso que antes porque tiene tantas ganas de venganza que no puede ni respirar. Por eso llega a un punto psicótico. Yo creo que va a acabar volviéndose muy loco, más de lo que estaba.

¿Fue difícil hacer humor negro en una serie con un trasfondo tan duro como el de la trata de mujeres?

A.E.: Es que en las situaciones más terroríficas existe un momento en el que, si lo ves desde fuera, es hilarante. Y eso es lo que hay que hacer, no se puede juzgar. Aquí es lo que ocurre. Las situaciones que viven son tan bestias, que de ahí viene el humor negro, riéndote de lo más trágico. Pero se ríe el espectador, no porque haya una intención en cada escena de hacer reír. En la serie hay una comunión brutal entre la fotografía, el ritmo, la música, el tono interpretativo con personajes casi de cómic... Todo lo que la engloba es la vaselina para que se pueda hablar de un tema tan bestia como la trata de mujeres, para que te haga pensar desde el entretenimiento y desde esa montaña rusa.

¿No creen que los personajes están muy llevados al extremo?

A.E.: ¡Claro! Estamos superextremos, superarriba, muy épicos en toda la interpretación, pero creo que son personajes hipercreíbles.

¿El rodaje fue tan frenético como el ritmo de la serie?

M.S.: Yo creo que lo que se ve no es exactamente como lo vivimos nosotros. La acción no es cómoda de rodar, el trabajo previo tiene que ser muy grande para llegar a esa intensidad. También costó un poco entender el ADN de la serie, lo que Álex y Esther proponían. Ellos mismos decían: vamos a descubrirlo, vamos a ir viéndolo. Por eso repetimos varias escenas de diferente forma. Han hecho un trabajo muy laborioso.

E.A.: Yo acabé agotado con Christian, es un personaje que exige mucha energía, acabas muy cargado de todo ese dolor, de tener que llorar tanto, gritar tanto, de ser tan malo... Yo creo que es lo más difícil que he hecho porque tienes que estar todo el rato al cien por cien.

¿Creen que la ficción española está en su mejor momento?

E.A.: Esa es una afirmación muy fuerte... Lo que sí que hay es más cantidad de cosas, y cosas que se hacen aquí se ven directamente en todos los países sin que sean de Almodóvar. ¿Pero cuántos Víctor Erice o Berlangas hay ahora? Así que depende...

A.E.: Ahora mismo es un momento estupendo porque, con las plataformas, hay mucha gente que se atreve a hacer sus proyectos más personales e independientes y ya no está esa cosa de que había que gustar a todo el mundo para que el público no cambiara de canal. Había una especie de buenismo para gustar a las familias. Ahora los creadores pueden atreverse a contar las historias sin filtros, siendo más valientes. Así que es un buen comienzo, pero estoy seguro de que vamos a llegar mucho más lejos.

M.S.: Puedes ser mucho más transgresor. Una serie como Sky rojo habría sido imposible de concebir hace 10 años para una cadena generalista y, sin embargo, Netflix y Álex Pina se arriesgan. Es un gran momento para las series, aunque no sabría decir si también para el cine. Son tiempos y velocidades diferentes. ¿Qué es mejor, conducir un Ferrari o ir a caballo? Muchos diríamos que ir a caballo, pero el Ferrari te lleva más rápido... El arte se reinventa, aunque sin duda las series tienen ahora un nivel artístico que nunca tuvieron.

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