Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Veneno rosa: Lecciones del caso CARRASCO

El corazón pasa cuentas con sus pecados capitales

“Yo he contribuido a esto”, dijeron Jorge Javier Vázquez y Belén Esteban cuando el testimonio de Rocío Carrasco apuntó a la deshumanización y la misoginia que a menudo han marcado estas informaciones P Veteranos del sector revisan aquí el combustible de una industria millonaria

El corazón pasa cuentas con sus
pecados
capitales

El corazón pasa cuentas con sus pecados capitales

La emisión en prime time de la docuserie Rocío. Contar la verdad para seguir viva, que esta noche sirve su segunda entrega, se ha convertido en todo un acontecimiento no solo a nivel mediático, sino que también ha repercutido en la esfera social y política de nuestro país. Una especie de bomba expansiva que ha puesto de manifiesto muchas cosas. Entre ellas, de qué forma se sigue silenciando el relato de las mujeres en beneficio de los hombres, cómo se perpetúa la misoginia instaurada en el sistema, la indefensión femenina frente a los abusos psicológicos y los agujeros de la justicia en los temas vinculados a la violencia machista.

Detrás de todo este cóctel explosivo, encontramos además un deux ex machina, un ente que mueve los hilos y cambia las narrativas dependiendo de sus necesidades, en este caso una cadena que durante años ha permitido perpetuar en el imaginario colectivo la imagen de una mujer como mala madre sin tener en ningún caso en cuenta si eran o no falsas esas afirmaciones, y que ahora se encarga de convertirla heroína de la función.

Tanto en magazines como en ‘realities’, las más perjudicadas suelen ser las mujeres, juzgadas por su físico o sus relaciones

decoration

Sin embargo, en esta ocasión, se ha puesto al descubierto el engranaje, se ha evidenciado el juego sucio, se ha demostrado que todas esas tramas que se urden en los despachos tienen consecuencias reales muy graves y, quizás lo más importante, nos ha recordado que los protagonistas de la crónica rosa no son personajes de ficción, son seres de carne y hueso vulnerables como todos nosotros.

“Yo he contribuido a esto”

El caso de Rocío Carrasco y su tremendo testimonio en primera persona entronca a la perfección con el de otras celebrities internacionales cuya historia comienza a salir a la luz contada desde su propia perspectiva. Documentales como Allen vs. Farrow ponen el foco en el punto de vista femenino de la historia, esa parte que hasta el momento había sido silenciada, mientras que Framing Britney Spears expone las cloacas de la prensa sensacionalista de los años 90 y los 2000, y su capacidad a la hora de desprestigiar a las mujeres, sometiéndolas a continuos ataques misóginos.

A raíz del Me Too y de los nuevos movimientos feministas, al igual que ha surgido la cultura de la cancelación, estaría por ver ahora hasta qué punto en la propia industria del corazón existe una voluntad de entonar un mea culpa por haber contribuido al sexismo y la toxicidad en torno a los mensajes cosificadores y moralistas que se han vertido especialmente contra las mujeres a lo largo de las pasadas décadas sin importar las consecuencias.

“Yo he contribuido a esto”, dijo Belén Esteban en el debate que siguió a la emisión del primer capítulo del documental Rocío. Contar la verdad para seguir viva. Se refería a la cantidad de veces que había cuestionado a Rocío Carrasco como mujer y como madre y, quizá sin saberlo, estaba por primera vez verbalizando en un momento de máxima audiencia su responsabilidad y su consiguiente arrepentimiento.

¿Constituirá el caso de Rocío Carrasco un antes y un después en los medios de comunicación a la hora de tomar conciencia de la clase de mensajes nocivos que se introducen en la opinión pública a través de la televisión?

“Lo que ha puesto en evidencia es algo que ya se había constatado en más de una ocasión, y es el papel de los medios en situaciones realmente graves”, dice Paco Tomás, periodista, guionista y colaborador de La Hora de la 1, en RTVE. “Es algo que sin duda nos debería hacer reflexionar sobre la responsabilidad que cada uno tiene a la hora de informar y cómo lo hace —añade el profesional—. La audiencia no lo vale todo. Es el momento de recordar lo que es la ética, la deontología profesional a la hora de abordar ciertos temas, porque los derechos y la dignidad de las personas están por encima de todo”.

Para Paco Tomás, lo más significativo del caso de Rocío Carrasco es que el medio de comunicación ha sido corresponsable de su maltrato porque se ha convertido no solo en altavoz del presunto maltratador, sino también en un tribunal supremo de inquisición que ha decidido a lo largo del tiempo si era buena o mala madre.

Los programas del corazón utilizan la información según les conviene, contribuyendo a crear una narración que demoniza

decoration

En los últimos diez años, los programas del corazón han ido tomando posiciones hasta el punto de ocupar casi toda la programación de una cadena como Telecinco, de manera que todos sus contenidos se retroalimentan entre sí. “Ahora todo es Tómbola. La línea que separa la información rosa de los realities ya no existe”, dice la experimentada periodista Rosa Villacastín. “Cinco periodistas y un invitado que se sabe expuesto y que lo acepta por dinero. Lo que quieren las empresas es que haya jaleo”.

Pero, ¿hasta dónde llegan los límites? ¿Por cobrar un cheque se puede humillar a una persona en directo o explotar el dolor de una mujer?

Abrir en canal

Rosa Villacastín piensa que vivimos en una sociedad a la que le gusta abrir en canal a la gente y se ha configurado una maquinaria alrededor de todo eso. Pero los niveles de crueldad a los que se puede llegar resultan desoladores. “La miseria emocional, económica, familiar, humana se utilizan con una saña tremenda para generar un relato que es un poco culebrón venezolano al estilo Los ricos también lloran y que tiene una lectura de clase”, dice Paco Tomás. “Y en ese circo mediático al final lo único que importa es la rentabilidad. A Vasile y al resto de los directivos de otros grandes grupos mediáticos les da igual la humanidad, los derechos del niño o de la mujer mientras las cuentas les salgan bien”, continúa el periodista.

El corazón pasa cuentas con sus pecados capitales

La mayor parte de los expertos sitúan el programa de Canal 9 Tómbola, como el inicio de la telebasura, que estuvo en antena desde 1997 a 2004, marcando un antes y un después con respecto al tratamiento de los personajes que hasta el momento poblaban la prensa del corazón. En él, Chábeli Iglesias abandonó el plató airada, Pocholo Martínez-Bordiu le tiró un vaso de agua a Karmele Marchante y Carmen Ordóñez tuvo plaza fija y marcó los tiempos. Su conductor era Ximo Rovira, hoy presentador de Comunitat Valenciana en Directo de Levante TV.

Un ‘país reality’

Rovira defiende su antigua plaza. Asegura que comparar la fórmula de hace 20 años con la de ahora es un error. “El género rosa tiene sus condicionantes y sus servidumbres (el peor, el dinero que se mueve). En Tómbola éramos canallas, pero se hacía con humor sarcástico. Ahora se han dado pasos hacia derroteros mucho más peligrosos”, prosigue el periodista, hoy alejado de la orbe rosa. “Afortunadamente, con movimientos como el feminismo, en la sociedad se ha producido un cambio de percepción brutal”.

Pilar Eyre, periodista y escritora (Yo, el Rey) y colaboradora de la revista Lecturas, se niega a demonizar la prensa rosa. “Es entretenimiento. Hay otros géneros periodísticos mucho más peligrosos. ¿Es que los debates políticos no cuentan mentiras? ¿Pedimos cuentas a esos periodistas adscritos a ideologías de derechas o de izquierdas de que no se hagan eco de informaciones falsas o de que magnifiquen sus acciones para sus propios intereses? La del corazón es la prensa más inofensiva de todas”, defiende la periodista. “Creo que el país en general se ha convertido en un reality”, abunda Villacastín en alusión al show de atropellos y miserias que también se viven en el mundo de la política.

Este caso nos ha recordado que los protagonistas de la crónica rosa no son seres de ficción, sino personas vulnerables de carne y hueso

decoration

Para Paco Tomás, el factor entretenimiento de este tipo de informaciones no implica que sean inocuas o inocentes. “El hecho de que sea corazón no significa que no sea importante. Demasiado a menudo, la prensa rosa tiene la línea editorial más conservadora, por encima de cualquier medio de comunicación de extrema derecha, y se encuentra marcada por los principios del heteropatriarcado —dice Tomás—. Los tres pilares sobre los que se construye un relato son: pareja, matrimonio e hijos. Parece que estén dictados por Pilar Primo de Rivera”.

Karmele Marchante, periodista que se reconoce feminista radical, considera que “hay un total desconocimiento” hacia todos los temas relacionados con las mujeres. “Se engaña a la sociedad en aras del dinero y se crean convulsiones falsas o erróneas. La mayor parte de los políticos que se han pronunciado sobre el caso Rocío Carrasco no tienen ni idea de su vida, pero entran en el juego para apuntarse a la polémica porque estamos en campaña”. Marchante añade que el único caso realmente importante y que sentó precedente en la denuncia de los malos tratos en televisión fue el de Ana Orantes, que terminó siendo asesinada por su marido después de denunciarlo públicamente en Canal Sur.

El vídeo de Hormigos

Lo cierto es que, tanto en los magazines como en los realities, las más perjudicadas siempre han sido las mujeres a la hora de ser juzgadas por su físico o por las personas con las que se habían acostado a través de acusaciones sexistas y misóginas. Así ocurrió con Olvido Hormigos, exconcejala del PSOE en Los Yébenes, de la que se difundió sin su consentimiento un vídeo de carácter íntimo y a la que se la tildó de prostituta y mala madre. Aunque también se han producido casos tan graves como el intento de ocultación de la presunta violación de la concursante de Gran Hermano Revolution Carlota Prado. O la forma en la que se gestionaron los malos tratos sufridos por Carmina Ordóñez por parte de su pareja Ernesto Neira, su adicción a los estupefacientes o su posterior muerte trágica.

Todo este teatro de la crueldad también se ha trasladado a las redes sociales y a muchos medios digitales donde reina la impunidad

decoration

En estos casos, mirar hacia otro lado o tener conocimiento, pero no hacer nada se convierten en habituales para todo el corrillo de colaboradores de estos programas, que utilizan la información según les conviene, contribuyendo a crear una narración paralela que demoniza y crea monstruos.

Algunos ‘mea culpa’

Efectivamente, hay muchos mea culpa que entonar. Rosa Villacastín, por ejemplo, admite que se arrepiente de haber dado como noticia que Amparo Muñoz padecía el sida, y Ximo Rovira, de difundir en Tómbola los fragmentos del testamento de Carmina Ordoñez, que causaron dolor en sus hijos. “Llevo 40 años en la profesión y me he equivocado muchas veces, y cuando ha pasado he pedido perdón públicamente”, explica Pilar Eyre, sin querer especificar.

“El plató se ha erigido en un tribunal de la inquisición que dicta si eres mala madre”, afirma el periodista Paco Tomás

decoration

Paco Tomás piensa que todo este teatro de la crueldad también se ha trasladado a las redes sociales y a muchos medios digitales donde reina la impunidad. “Ahora se solventa un tema con un: haz retuit si estás a favor y favorito en contra”.

Villacastín, por su parte, ofrece una conclusión desasosegante: la trituradora rosa seguirá funcionando. “No hay ningún programa que resista enfrentarse en horario a Sálvame y que tenga éxito. La gente quiere ver eso, drama y destrozo, sin pensar en las consecuencias”.

Cinco episodios de ensañamiento mediático


Carmina Ordóñez

‘Socialité’

Carmen Ordóñez sufrió malos tratos durante su matrimonio con Ernesto Neyra, un suplicio que fue desacreditado con saña en platós y juzgados. En 2001, vivió un linchamiento público cuando explicó en Crónicas marcianas que había sido víctima de violencia de género. Una acusación que el juez desestimó con argumentos patriarcales y peregrinos.


Raquel Mosquera

Peluquera y viuda de Pedro Carrasco

El filón en este caso es la enfermedad mental. La muerte de su marido, el pugilista Pedro Carrasco —padre de Rociíto—, le provocó una depresión que, a su vez, activó un trastorno bipolar. Sus ingresos en la clínica López Ibor y el Hospital Puerta de Hierro y sus brotes han sido explotados hasta la impudicia. Y nadie le paró los pies a la hora de entrar en Supervivientes (2018).


Belén Esteban

Tertuliana de ‘Sálvame’

La ex de Jesulín de Ubrique pasó unos cuantos años saliendo a plató como Amy Winehouse en el concierto de Belgrado. Muy mal. La de San Blas, que en un giro de crueldad fue coronada Princesa del Pueblo, funcionaba con sus subidas de volumen y sus “Andreíta cómete el pollo”. Paolo Vasile tuvo que mandarla a rehab, pero hasta que no llegó ese crucial momento, darle pisto fue casi inhumano. Su paso por Gran Hermano Vip, ya recuperada, también tuvo su ración de vituperio. Ahora es una de las que más mide sus juicios.


Isabel Pantoja

Tonadillera

Quizá nadie sepa como ella cuánto puede darte y quitarte la industria del corazón. Es cierto que su vida puede seguirse de exclusiva en exclusiva. Pero también lo es que pocas figuras han sufrido el calibre de un acoso non-stop a cuenta de sus relaciones, su maternidad y sus cuitas en Cantora. Para el sector, la abisal Pantoja —con drama carcelario incluido— siempre ha sido un inagotable filón.


Kiko Rivera

‘Disc jockey’

Su vida entera ha sido seguida en streaming y, en parte por eso, Kiko cayó en las drogas. En los últimos tiempos se ha monetizado su proceso de desintoxicación y los ajustes de cuentas con su madre, Isabel Pantoja, por su presunto desapego y por la herencia envenenada de Paquirri. Nada que reme a favor de su recuperación.

Compartir el artículo

stats