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Protagonista de ‘Merlí. Sapere aude’

Jordi Coll: “Lo que me atrajo de Axel fue su libertad de vida”

“Lo que me atrajo  de Axel fue su libertad de vida”

“Lo que me atrajo de Axel fue su libertad de vida”

Axel, un ebanista contratado para restaurar el paraninfo de la Universitat de Barcelona, tendrá mucho feeling con Pol en la segunda temporada de Sapere aude. El actor que lo interpreta, Jordi Coll (Mataró, 1985), reconoce que envidia la filosofía de vida de su personaje.

Axel es el yerno que toda madre querría para su hijo o su hija: atractivo, comprensivo, paciente, brillante en su trabajo...

Aparentemente sí aunque, como todo, tiene sus puntitos. Una de las frases que me dijo Menna Fité, el director, fue: Este personaje ha llegado a la vida para disfrutarla.

Su llegada desestabiliza a Pol.

Sí, se le juntan dos situaciones fuertes en su vida, el VIH y enamorarse, algo con lo que no se siente libre ahora. Pero Axel tiene muchas cosas que decir ahí.

¿La madurez de Axel le podría dar estabilidad a Pol?

Exacto, porque hay una diferencia de unos nueve o 10 años entre los dos. Axel tiene una madurez, una paciencia adquirida por el recorrido vivido, ha pasado por situaciones semejantes y ahora puede vivirlas con más calma, relativizando mucho las cosas, y eso puede ser tranquilizador para Pol.

¿Qué fue lo que más le gustó del personaje?

Me atrajo que fuera una persona con esa libertad de vida, que estuviera abierto a cualquier cosa que le pueda surgir. Eso es un poquito una heroicidad, porque todos querríamos vivir un poco así. Pero luego está la realidad de cada uno y sus obligaciones y no nos dejamos llevar.

¿Le gustaría ser más como Axel?

En ciertos puntos sí. Además, con todo lo de la pandemia, estamos sumidos en esa inercia de a ver qué pasará. Y muchas veces dejamos pasar cosas que pueden ser interesantes o nos pueden aportar mucho porque estamos muy metidos en conseguir un objetivo. Quizá deberíamos vivir con más paciencia y más calma.

Esta serie será recordada porque ha dado mucha visibilidad al colectivo gay, y ha contado con uno de los primeros protagonistas bisexuales de la tele española. ¿Está contento por haber puesto su granito de arena?

Sí, pero esta temporada pasa algo muy importante, que es la normalización. Ya no es un drama intrínseco, sino que va de las inquietudes de Pol, de Bolaño y de todos los personajes. La sexualidad de Pol ya no es el dilema, sino que la trama va por otras cosas. El amor en sí es también uno de los ejes centrales de todos los personajes en esta temporada.

Dentro de poco le veremos en El inocente de Netflix, la nueva serie de Mario Casas. Y está casi irreconocible...

Pues muchas gracias. Es un personaje pequeñito, el hermano de Mario.

¿Le gusta ser tan camaleónico?

El otro día estaba haciendo una función en Barcelona y, al final, salí como el resto de los actores a saludar. Y no es que fuera distinto, sino que en la obra voy con una coleta y luego salí con el pelo suelto. Pasó un rato y alguien me dijo: Un momento, si tú también eres actor. Está chulo que la gente vea al personaje y ya está.

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