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SERIES | Actores de ‘El inocente’

Alexandra Jiménez & José Coronado: «Vivir la pandemia con mi personaje me dio en que pensar»

«Vivir la pandemia con mi personaje me dio en que pensar»

«Vivir la pandemia con mi personaje me dio en que pensar»

En la trama de El inocente aparecen dos personajes que se sitúan en el mismo bando de la ley, ya que son policías, aunque usan métodos muy distintos para llegar a su objetivo. Los interpretan dos actores de distintas generaciones, Alexandra Jiménez (Zaragoza, 1980) y Jose Coronado (Madrid, 1957), que llevan tiempo disfrutando de un buen momento profesional. Ella, que se dio a conocer en Los Serrano, no deja de encadenar proyectos (Las distancias, Superlópez, Atrapa a un ladrón....), mientras que él es uno de los grandes nombres de la interpretación en España al que se le dan bien los papeles de policía, como demostró en El Príncipe y No habrá paz para los malvados.

«Vivir la pandemia con mi personaje me dio en que pensar»

Sus personajes comparten la misma profesión, pero sus métodos distan mucho entre sí.

Alexandra Jiménez (A.J.): Sí, tienen un mismo objetivo, pero maneras de abordarlo muy diferentes.

Jose Coronado (J.C.): Se encuentran con el mismo caso, pero siguen caminos y motivaciones diferentes, tanto profesionales como personales. Mi personaje es un inspector veterano con muchas contradicciones, luces y sombras, que ha currado mucho para llegar donde está. Trabaja en los servicios de inteligencia y le respalda el poder.

El personaje de Alexandra, la inspectora Ortiz, parece el más honesto de toda la serie.

A.J.: Ella es muy pulcra en el sentido de la justicia y al hacer su trabajo de forma impecable. Pero sus contradicciones son más a nivel emocional y personal. Todos los personajes de la serie acarrean un pasado que les marca y les condiciona su personalidad. Lorena es un personaje lleno de culpa, de sentimiento de abandono y de rabia, y eso le pasa por no haber sabido canalizar lo que sentía. Se pone una coraza de mujer fría, distante, dura, pero que no se corresponde con quien realmente es.

¿Creen que los giros de guion son uno de los puntos fuertes de la serie?

J.C.: Sí, es una característica de Oriol Paulo, en el cine que hace nada es nunca lo que parece. Aquí, en cada capítulo te llevas unas sorpresas brutales con las que disfrutas y, al mismo tiempo, te hacen entender a otros personajes que pululan por los mismos vericuetos.

Han hablado del peso del pasado como uno de los temas principales de la serie. ¿Qué otros grandes asuntos aborda El inocente?

J.C.: La culpa, es un drama policial que no está basado en hechos reales, sino que es una historia de entretenimiento pero que toca temas de rabiosa actualidad como la corrupción policial o la prostitución.

A.J.: Es una serie que habla de cómo muchas veces los acontecimientos del pasado marcan el presente, independientemente de lo que hagas en la actualidad. Y habla de giros inesperados de la vida que, de repente, te posicionan en lugares en los que solo tienes dos opciones: ir hacia la luz o no.

J.C.: Eso es bonito, porque son las luces y las sombras con las que creo que todos los espectadores se van a sentir identificados. Estamos hartos de ver personas que nunca podrías creer, por su aspecto o sus hábitos, que tengan esas oscuridades tremendas que todos tenemos. Lo que pasa es que unos las sacan y otros no, pero todos las tenemos.

¿Se leyeron la novela de Harlan Coben?

A.J.: Yo me la leí, pero es verdad que luego la serie se desarrolla muchas veces por otros derroteros distintos y hay muchos detalles de los personajes que o bien no se cogen de la novela o se transforman en otras características. Pero contamos con el beneplácito del autor, ya que es uno de los productores ejecutivos de la serie.

J.C.: Te puedo asegurar que si Uri (Paulo) mete la mano en la historia, va a enriquecer la adaptación y la va a hacer incluso mucho más atractiva, provocadora e interesante.

¿Cómo llevaron el parón del rodaje por culpa de la pandemia y el confinamiento?

J.C.: Cuando paramos nos quedaba como un mes y medio de rodaje. Es curioso, porque a mí lo que me pasó es que tuve que vivir esos meses de pandemia con mi personaje, Aguilar, porque de alguna forma no había terminado con él. Cuando acabas un trabajo te quitas el traje del personaje, pero el tener que vivir la pandemia con Aguilar me dio mucho en que pensar y fue duro.

A.J.: Fue una sensación muy extraña, porque por primera vez parabas un rodaje sin haber terminado y sin cerrar al personaje.

¿Acostumbran a llevarse el personaje a casa, como hizo Jose durante la pandemia?

A.J.: Yo no soy de esas personas que se llevan el personaje a casa, pero le doy vueltas a las 200 maneras diferentes que podría haber rodado esa secuencia y no lo he hecho.

J.C.: Yo he aprendido, ya por viejo, a no fustigarme. Cuando dicen «corten» me quito el traje del personaje, lo hecho, hecho está, y no me voy a quedar mortificándome. Lo que sí que estoy preparando ya lo del día siguiente. Sí que me llevo el personaje a casa si tengo que hacer de Enrique VIII y me tengo que ir a casa con una capa y una espada, o cuando hacía el Coyote y me ponía el sombrero para no darme con las puertas, o cogía la pistola para olvidarme de que la llevaba.

¿Las plataformas han contribuido a que la ficción española pase por un gran momento?

A.J.: Sí, porque ofrecen un lugar desde donde poder contar historias diversas, sin tener que estar tan concentrado en satisfacer a todo el público, sino que puedes focalizar de qué hablar o a quién te diriges.

J.C.: Nos hemos formado a nivel técnico y artístico y hemos salido al mundo. Hasta hace 20 años nos lo comíamos todo aquí y ahora cada cosa que haces tiene una repercusión global. La industria española siempre ha tenido creatividad. Hemos sabido estar a la altura y no tenemos nada que envidiar a nadie.

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