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Memorias gastronómicas Rafael del Castillo Decorador en el ámbito del interiorismo y diseñador de mobiliario

«Me encanta invitar porque las grandes cosas se celebran en la mesa»

Rafael del Castillo, ante una mesa de desayuno. | JUAN ALGAR

Rafael del Castillo, ante una mesa de desayuno. | JUAN ALGAR

Desde muy joven tuvo claro a qué se quería dedicar el resto de su vida, a crear, a decorar, a embellecer los lugares, a realizar espacios donde familias iban a crecer… Nos sentamos con Rafael Rodríguez del Castillo, galdense de nacimiento, y que ahora vive a caballo entre la tierra que lo vio nacer, la que lo vio crecer como profesional y en la que le gusta vivir, su querida isla de Lanzarote. Hombre vital, entusiasta, jovial… siempre dispuesto a comerse el mundo.

¿Dónde nació?

Nací en la real ciudad de Agáldar, ya hace muchos años —bueno, los que tengo que ahora mismo son 70 años—, en el seno de una familia trabajadora.

¿Tiene hermanos?

Somos cinco, dos chicos y tres chicas: Amable, Virginia, Susana y Bárbara.

¿A qué se dedicaban sus padres?

Mi madre, Hilaria, trabajaba en casa, entre cuidar a cinco hijos, atendernos y las comidas se le iba el día; y mi padre, Amable, se pasaba el día en su finca, se dedicaba a nuestros cultivos y a la granja, millo, papas... En las orillas de las plataneras se plantaban batatas, cafetales, naranjas… y en la granja, gallinas, palomas, conejos, cabras, vacas, cochinos, caballos… una granja al 100% . Imagínate si sé lo que es la vida agraria y el sacrificio que tenía.

Tengo entendido que sus padres eran cubanos.

Sí y no. Mi padre nació en Cuba pero de padres canarios. Y mi madre, también, pero de padres cubanos y abuelos canarios. Era algo normal de la época. ¡Cuántas familias salieron para Cuba, Venezuela… en busca de hacer «fortuna», como decían, para volver a casa con unos reales ahorrados! Qué canario no tiene algún familiar cubano.

¿A qué colegio fue? ¿Qué solía llevar para tomar en el recreo?

Fui al colegio en Agáldar y llevaba un bocadillo para desayunar, era lo normal. No teníamos mucho donde elegir.

¿Cuáles eran sus sabores preferidos en la infancia?

Lo recuerdo perfectamente, el chocolate y las truchas de batata que hacía mi familia. Participábamos todos, algunos cerrando las truchas con el tenedor como toda la vida.

¿Alguna receta que no pueda olvidar de sus abuelas o de su madre?

Lo que más recuerdo de mi abuela y de mi madre es cómo se organizaban. Mi abuela se ocupaba de los primeros platos, de cuchara, ese potaje de berros, la carne mechada... Y ella también se ocupaba de los postres: el flan, arroz con leche, natillas… Y mi madre hacía el segundo plato.

«Me crié en el seno de una familia trabajadora y por mis padres sé lo que es la vida agraria y el sacrificio que conlleva»

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Y alguna receta cubana también habría.

Alguna. Siempre había un toque que con los años te das cuenta de los orígenes y costumbres de esa cultura, pero si tengo un sabor y me tengo que quedar con alguno son los tamales que cocinaba mi madre. ¡Aún los recuerdo! Aunque los últimos me los hacía una tía mía. Tuvimos la mala suerte de perder a nuestra madre cuando yo tenia 16 años, eso hizo no poder disfrutar de sus recetas todo lo que nos gustaría.

¿Cuál es el secreto de esos tamales?

En mi familia, mi madre, mi abuela decían que el secreto estaba en tener unas buenas piñas de millo (las de nuestra finca lo eran ), el tocino o panceta y la carne de cerdo. Antes todo era de casa.

¿Tiene algún recetario familiar?

Me encantaría y soy consciente de que es de gran valor, pero quien lo conserva actualmente es mi hermana Virginia.

¿Cuándo supo lo que quería estudiar?

Creo que lo tuve claro a los 11 años, cuando decoré mi propia habitación. Hasta entonces dormía en un cuarto compartido, pero a esa edad me pasé a dormir a una habitación solo y no me gustaba nada. Encontré unos botes de pintura y decidí pintar una pared verde Lanzarote (de pintura acrílica, nunca más se pudo quitar) y a los muebles les di una mano de pintura de otros colores que me encontré. A mí me gustaba, pero recuerdo que se enfadaron mucho conmigo. Eso me hizo sentir que me gustaba mucho pintar, decorar y a por ello me lance.

¿Dónde se formó?

Estudié en Barcelona. A los 21 o 22 años llegue allí para aprender interiorismo y decoración. Justo después de un viaje a Londres monté mi primera empresa, que alternaba con mi formación, CASMO, un estudio de diseño de complementos decorativos. Comenzamos realizando piezas que llevaban trozos de cristal pegados, maceteros y objetos de decoración. Los empleados eran mis compañeros de estudios, que por la tarde venían a trabajar. Después de este inicio, ampliamos a un amplio diseño de mobiliario que exponíamos en Valencia y Barcelona. Pertenecíamos al grupo 13, que era lo más en decoración en España.

«Me gusta cocinar de siempre, pensar bien la compra para hacer comidas ricas. Disfruto ese momento de ir al mercado y organizarme para cocinar»

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¿Cómo se alimentaba en su etapa de estudiante?, ¿mucha pasta con tomate?

Pues si te digo la verdad, sí la comí puntualmente, pero a mí me gustaba cocinar de siempre y me iba al mercado y me organizaba muy bien la compra para hacer comidas ricas. Me gustaba ese momento de ir al mercado y organizarme para cocinar.

¿Entonces le gusta cocinar? ¿Algo en especial?

Sí, me gusta mucho cocinar, pero no sabría decir lo que más. Para mí lo importarte es descubrir platos originales y diferentes: crema de aguacate con almejas, ensalada de merluza con espárragos y pasta, chipirones en su tinta... Todo depende de si es desayuno, almuerzo o cena.

¿Le gusta organizar comidas o cenas en casa? ¿Disfruta siendo usted el anfitrión?

Me encanta invitar, porque las grandes cosas se celebran en la mesa. Me gusta desde ir al mercado a por los productos hasta montar la mesa. Ahora que estamos en verano doy comidas con cantidad de ensaladas con productos de temporada y en invierno, más cenas con curry y platos calientes. He llegado a montar bodas fantásticas, en entornos únicos y con mesas de ensueño, utilizando centros de verduras, frutas y ramas o flores del jardín, según lo que encuentre en ese momento o lo que me inspire.

¿Cómo es que sabe hacer currys?

Pues los currys los aprendí de una empleada que estuvo conmigo durante once años y que era una gran cocinera. Ella era de origen filipino y me enseñó mucho. Ahora, cuando llega invierno, organizo cenas temáticas de currys.

¿Cómo se define en su trabajo?, ¿y en la mesa?

En mi trabajo y comiendo me defino como ecléctico. En mi trabajo porque tengo proyectos de diferentes ámbitos y me gusta mezclar estilos combinándolos, según mi parecer, con buen gusto. Y en la mesa me gusta la comida del mundo, el poder de la comida de trasladarte a otro lugar, por sus texturas y sabores. Me gustan mucho las cocinas oriental, sudamericana y mediterránea y tengo mucho suerte porque no tengo manías de ningún tipo, me gusta todo.

¿Algún restaurante que haya decorado?

Muchos. Son muchos los proyectos que he realizado en la restauración. Por ejemplo, El mesón de Gonzalo, en Salamanca; El restaurante del Hotel Agáldar; El Kaori; El Erizo, en el Hotel Fariones, entre otros. Es que son muchos años trabajando.

Recuerdo haber leído que también decoró una bodega. ¿Cuál? ¿Le gusta el vino?

Por el año 2009 decoré la bodega Stratvs en la Geria, Lanzarote, que está abierta ahora mismo al público. Sí, me gusta el vino, incluso mi familia tiene viñedos en Gáldar. Si tengo que elegir un tinto, te diría, Viña Amable de Vega de Gáldar, y cuando bebo vino blanco mi preferido es el Stratvs Finca las palmeras.

«Me considero ecléctico. En mi trabajo me gusta mezclar estilos combinándolos. Y en la mesa, me gusta el poder de la comida de trasladarte a otro lugar»

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¿El trabajo que mejor le identifica? ¿y en su pueblo?

Sin duda, el Hotel Fariones en Lanzarote. En mi pueblo tengo varios, pero tuve la oportunidad de participar en la decoración del Teatro Consistorial de Gáldar con motivo de las obras de recuperación y reapertura de este inmueble de gran belleza, que forma parte del patrimonio arquitectónico y artístico de la ciudad, o la decoración de Hotel Agáldar.

Sus memorias gastronómicas son infinitas porque, como dice él, le hemos hecho recordar cosas que tenía olvidadas, pero que felizmente ha recordado para seguir manteniéndolas.

Su dilatada trayectoria y sus propuestas le han hecho merecedor de diferentes premios y reconocimientos; entre ellos, el primer premio de Rehabilitación del Ilustrísimo Gabinete Literario de las Palmas de Gran Canaria 1997; ha sido finalista del concurso La Hacienda Canaria Hotel-Adeje en Tenerife en 1998; también primer premio Área de Autopista Arjustrel en Portugal; premio participación Casa de los Xuklis en Barcelona y Premio Decoración y Ambientación 2011 en Salamanca.

¿Y con qué sabor de sus casas se queda?

Con ningún sabor. Te diría que me quedo con los aromas, cada casa tiene un aroma diferente provocado por mí.

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