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SERIES Alicia Borrachero Actriz

«‘Los relojes del diablo’ cuenta un conflicto de gran calibre»

La serie que emite Cuatro cuenta con varios aciertos, entre ellos el de tener en el elenco español a intérpretes de la solvencia de Álvaro Cervantes y Alicia Borrachero

Alicia Borrachero, en una escena de 'Los relojes del diablo'  | LP/DLP

Alicia Borrachero, en una escena de 'Los relojes del diablo' | LP/DLP

Desde su aparición en Periodistas, con la que se ganó la popularidad y el cariño del espectador, algo que repetiría con su trabajo en Hospital Central, el nombre de Alicia Borrachero (Madrid, 1968) ha venido unido a otras series de éxito como Crematorio, Isabel, Bajo sospecha, La embajada y Tiempos de guerra. En Los relojes del diablo (Cuatro) tiene un pequeño papel al que sabe darle el toque de empatía que precisa. Siempre es una gran apuesta.

Dice que la historia le atrapó desde que leyó el guion.

Lo que más me atrapó fue el asunto alrededor del cual gira la trama. El conflicto principal, el argumento, está basado en un libro, pero no tuve tiempo para leerlo. Con los guiones tuve bastante. Me interesó mucho porque yo no había oído nunca una historia sobre un hombre humilde, un mecánico de barcos y que sin quererlo ni beberlo se encuentra de pronto trabajando para la mafia y siendo infiltrado en la policía. Es un conflicto de gran calibre, ya no solo a nivel thriller, que es muchísimo, sino a nivel humano. Lo que le ocurre a él con su familia, con su entorno... Porque además es un buen hombre, es un hombre honrado. Por eso se mete en esto. Eso me interesó desde el principio.

¿Y cuál es su relación con él?

Yo hago un papel secundario: doy vida a la policía española a la que llama la italiana cuando empieza a sospechar que tras todo esto puede haber un cártel que opera entre varios países, entre ellos España e Italia. Yo me presento en Italia y conozco a este hombre. Y lo utilizo. Todos los que estamos del lado de la policía lo utilizamos de una manera u otra, porque lo que queremos es que nos ayude a cogerlos. Pero lo ponemos en peligro, porque él no es un profesional. Y las situaciones en las que se ve son realmente increíbles. Ella empatiza mucho con el lado humano de este hombre y tiene un conflicto con su uso. No es una policía de estas resueltas, duras. No. Es una mujer bastante empática, suave, que todo el tiempo quiere estar cerca de él y quiere cuidarlo. Me pareció un personaje interesante, porque no es nada tópico.

¿Es la primera vez que trabaja con un equipo italiano?

Sí. Y fue un placer trabajar con el director, Alessandro Angelini, un verdadero descubrimiento a nivel humano y profesional. Y espero volver a hacerlo. Con los años he ido comprobado que uno no puede ser un buen actor, ni un buen director, ni un buen guionista si no es una buena persona. Y él es un buen director y una gran persona. Me gusta mucho la mezcla, trabajar con personas que lo hacen de otra forma... Fue muy estimulante y muy divertido.

Y coincidió con Álvaro Cervantes.

Álvaro es un gran compañero. Es lo que te decía antes, es un gran actor y una gran persona. Él había trabajado con mi marido (Ben Temple), pero yo no había coincidido con él y fue un regalo. Tenía mucho más trabajo que yo, pero cuando iba al rodaje, lo que más me gustaba era ir a tomar algo con Álvaro. Y con Nene y los demás compañeros. Sí. Hicimos un poco una familia española.

¿Ha trabajado con su marido?

No. Bueno, sí, en teatro; en la obra Tierra de fuego. Ben sustituyó a Tristán Ulloa, y hacíamos de marido y mujer. Además, fue uno de esos proyectos que te pasan una vez en la vida. Maravilloso. Y luego hemos trabajado los dos en Crematorio, pero no coincidíamos nunca en escena.

Ha intervenido en la última película de Terminator. Explíqueme esa locura.

(Ríe) Fue una cosa divertidísima. Era maravilloso estar ahí con Arnold [Schwarzenegger] y Linda [Hamilton]. Yo soy muy fan de Linda. De hecho, en Hospital Central mis compañeros me llamaban Hamilton. Me decían: «Tú eres muy Linda Hamilton». Era algo sencillo. Hubo unos cambios que afectaron a toda la historia y mi personaje cambió bastante. Y fue lo que fue, pero muy divertido. Son esas experiencias que si te las trae la vida hay que disfrutarlas. Y eso es lo que yo traté de hacer.

Con el inglés no tendrá problema, si lo habla en casa...

Bueno, es que yo soy hija de americana. Hice la carrera de arte dramático en EEUU. Por lo que yo hablo inglés igual que castellano. Tengo esa suerte. Soy bilingüe. Luego, encima, me casé con un americano . Pero eso vino después (ríe).

¿Qué más proyectos tiene?

Sigo con la gira de la obra de teatro Las criadas y volveremos a Madrid en diciembre, hasta febrero. Es un gusto poder hacer un texto de ese calibre en este momento. Y estoy grabando una serie, una coproducción entre España y otro país. Pero aún no puedo contar nada.

¿Siguen teniendo mucha importancia las series Periodistas y Hospital Central en su carrera?

Muchísima. Un significado inmenso. Sobre todo Periodistas, que fue mi oportunidad y el lugar en el que aprendí a trabajar en televisión. Y luego se dieron muchas cosas: el grupo de gente, el momento, el tema… Era la época de Friends y tenía que ver con que la serie traía algo alegre e interesante. No era una comedia, pero tenía humor; era actual. Y fue muy bonito ver lo que provocaba en el público. Hospital Central fue otra cosa. Un personaje muy diferente, una serie totalmente distinta, pero un lugar donde pude seguir aprendiendo. Esas dos series fueron un comienzo muy significativo y siempre les estaré agradecida.

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