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Una malsana glorificación de la violencia doméstica

The Crystals, en formato de quinteto, en 1962.

La canción más truculenta y embarazosa de todo el canon de los grupos de chicas de los años 60 es, sin duda, He hit me (it felt like a kiss). Gerry Goffin y Carole King la escribieron después de que la niñera de sus hijos, Eva Boyd, les asegurara que las palizas que le pegaba su indeseable novio eran en realidad una prueba de amor (bajo el nombre artístico de Little Eva, Boyd alcanzaría poco después un éxito morrocotudo con The Loco-Motion, compuesta para ella por sus empleadores). Seis décadas después, sigue sin estar claro si Goffin, el letrista, albergaba una intención satírica cuando alumbró versos como «si él no se preocupara por mí/ yo no habría podido hacerle enfadar/ pero él me pegó/ y yo me alegré». En cualquier caso, eso es algo que el productor Phil Spector ni se planteó cuando obligó a las Crystals a grabar la canción y la revistió con unos arreglos fúnebres y unos coros insidiosos que ahuyentaban cualquier posible interpretación irónica.

Con su enfermiza glorificación de la violencia doméstica, la pieza era tan perturbadora que las revistas se negaron a anunciarla, y las emisoras, a radiarla. El single se hundió bajo el peso de su propia infamia y todos los actores involucrados, con la previsible excepción de Spector, corrieron a desmarcarse rápidamente. Y, sin embargo, He hit me (it felt like a kiss) ha sobrevivido a través de los años como un crudo testimonio de las trágicas contradicciones que la sociedad patriarcal puede llegar a imponer a las mujeres, y en esa clave ha sido reivindicada (no sin polémica) por artistas como Courtney Love, Amy Winehouse, Lana del Rey y la venezolana Carmen DeLeon, cuya versión de la canción aparece en la banda sonora de Una joven prometedora.

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