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La epidemia de la risa de Tanganica

La epidemia de la risa de Tanganica.

Seguro que has oído hablar de los beneficios de la risa, pero estoy segura de que los habitantes de Tanganica te hubieran advertido de lo contrario. El 30 de enero de 1962, tres niñas comenzaron a reír sin motivo aparente en un colegio misionero femenino del pueblo de Kashasha, a 40 km de Bukoba, Tanzania. Desde ese día hasta el cierre forzoso del centro escolar el 18 de marzo, su risa se contagió, afectando a 95 de las 159 alumnas de entre 12 y 18 años que allí estudiaban. El colegio reabrió el 21 de mayo para volver a cerrar a mediados de junio ya que el brote seguía expandiéndose.

Las estudiantes vivían en el colegio y dormían en dormitorios distribuidas por edades, no obstante, la epidemia se expandió de manera desordenada. Curiosamente, ningún miembro del profesorado se vio afectado.

Unos 10 días después de que el colegio cerrara por primera vez y sus estudiantes fueran enviadas a casa, la enfermedad se extendió hasta Nshamba, un pueblo a unos 90 km de Bukoka, en donde residían algunas de las estudiantes del colegio. Según los registros del The Central African Journal of Medicine de 1963, 127 personas de un total de 10.000 se vieron afectadas por la enfermedad, incluyendo adultos de diversos pueblos y hasta 14 escuelas se vieron obligadas a cerrar.

Según el mismo diario, los pacientes se contagiaban al entrar en contacto con los afectados y la incubación podía durar de unas horas a unos cuantos días. No solo reían, algunos también intercambiaban esta expresión con el llanto en cuestión de segundos. Muchos de los afectados afirmaban sentirse perseguidos y surgieron otros síntomas como cansancio extremo, espasmos, cefaleas, pupilas dilatadas, boca seca, o descoordinación muscular.

Algunos de los casos llegaron a durar 16 días, pero no hubo ningún muerto. Se llevaron a cabo investigaciones para averiguar si el brote había surgido de una toxina psicotrópica, si un virus podía ser el causante o si una contaminación de la comida o el agua había tenido algo que ver. Para comprobar que no fuera así investigaron primero la posibilidad de una partida de harina contaminada con alguna toxina, pero los síntomas no eran compatibles con ese tipo de afección, además no podían explicar cómo un envenenamiento alimentario hacía que la enfermedad se propagara de una persona a otra. La investigación llevada a cabo por los médicos A.M. Rankin y P.J. Philip concluye así: «La tercera posibilidad es la histeria masiva, que es la explicación más plausible. No podemos explicar cómo se originó la enfermedad».

Finalmente, tras llevar a cabo las pesquisas necesarias, se llegó a la conclusión de que la epidemia surgía de una manifestación de histeria colectiva. Este tipo de enfermedad ataca principalmente a personas que conviven con un alto estrés continuado. En este caso, solo un mes antes del incidente, Tanganica se había independizado de Reino Unido y junto con Zanzíbar formó Tanzania. Estas escuelas estaban regentadas por entidades británicas, lo cual pudo causar estrés entre los afectados. Al cabo de aproximadamente dos años, la pandemia se desvaneció tan misteriosamente como había aparecido.

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