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‘Dexter New blood’

Movistar+ emite un nuevo acercamiento a la carismática figura del forense asesino Dexter Morgan, una serie que se desarrolla casi una década después del final original - Hablamos con el actor Michael C. Hall

Michaek C. Hall, en ‘Dexter: New blood’. | MOVISTAR +

Hace ahora década y media, el escalpelo de Dexter Morgan, forense especializado en patrones de sangre y asesinatos sin mácula, abrió una fisura en nuestra moralidad: ¿se podía admirar a un asesino en serie? ¿Es menos asesino el que solo asesina a verdaderos asesinos, a beneficiarios de los errores de la justicia? ¿Por qué quiero a Dexter como amigo si al verlo en la calle cruzaría de acera?

Tras la marcha del showrunner Clyde Phillips, después de una cuarta temporada de final impactante (el asesinato de Rita a manos de Trinity), muchos empezamos a hacernos una pregunta diferente: ¿por qué sigo viendo Dexter? La serie estuvo regularmente nominada al Emmy a mejor drama entre su segunda y quinta temporadas, pero no está claro que la última nominación fuera merecida. Y tampoco es que lo mejor quedara para el final: todo acabó con el traslado de Dexter a Oregón para hacer vida como leñador.

En conversación con algunos periodistas de diferentes partes del globo, Michael C. Hall, Dexter himself, admite que aquel «no fue el final más satisfactorio». De hecho, a muchos casi nos habría gustado más un giro tan loco como el propuesto por Jeff Lindsay en Dexter en la oscuridad, tercer libro de la saga original: en este «experimento», según Lindsay, se revelaba que Dexter estaba poseído por una entidad sobrenatural con alguna relación con el antiguo dios Moloch. No, no coló: las siguientes novelas obviaron esta explicación. Pero mejor esta locura religiosa que el prosaico desenlace de la serie.

Aplacar la bestia interior

«Yo tampoco quedé contento», afirma Hall. «Por eso tenía el deseo de visitar a Dexter y descubrir qué había pasado con él». De la insatisfacción ha nacido Dexter: New blood (Movistar), serie-evento de diez episodios que llega y se desarrolla casi una década después del final original. Dexter Morgan se llama ahora Jim Lindsay (en homenaje al autor de los libros) y vive en la pequeña ciudad ficcional de Iron Lake (Nueva York). Ya no carga troncos: ahora trabaja en una tienda de caza y pesca. Tampoco se ha dedicado a matar gente: durante todo este tiempo ha sabido aplacar su bestia interior, en parte gracias al constante diálogo interno con su asesinada hermana Debra (Jennifer Carpenter), malhablada voz de su conciencia. «Dexter vive en una especie de penitencia», comenta Hall. «Caer bien a Deb es una recompensa por su abstinencia. No solo habla con su hermana; se puede decir que vive internamente con ella. En cierto modo, sigue tan loco como siempre, pero su locura se expresa ahora de otra manera. Aunque, bueno, esa sería otra conversación, si realmente Dexter está loco o no».

Su hijo Harrison

Querido en su comunidad y nuevo novio de la sheriff local, Angela Bishop (Julia Jones, Kohana de Westworld), Dexter se las ha arreglado para tener una vida decente durante bastante tiempo. Pero ciertos acontecimientos (un nuevo enemigo, un hijo ahora adolescente) despiertan al oscuro pasajero que late en su interior. «Creíamos que este era un buen momento para el revival porque había pasado bastante tiempo. En el mundo real y también el ficcional. Ha pasado tiempo suficiente para que su hijo Harrison [Jack Alcott] reaparezca en una edad importante para su desarrollo y su relación con su padre». Según Debra, Dexter debería alejarse del chico: «Toda la gente que se acerca a ti acaba muriendo», le recuerda. Dexter tiene otros planes.

¿Se pueden establecer paralelismos entre la relación de Dexter con Harry (James Remar), su padre adoptivo, y la que establece ahora con su hijo Harrison? «Harry ejerció sobre Dexter una influencia singular y todavía podríamos seguir debatiendo sobre si enseñar a tu hijo a matar, o hacia dónde dirigir sus impulsos homicidas, es abuso infantil.

En el caso de Dexter y Harrison, el nexo biológico da lugar a nuevas complicacionespara la trama. Dexter está lidiando con fuerzas opuestas: ansía que Harrison sea normal y no tenga la misma aflicción, pero a la vez desea con toda su alma que sea igual que él».

Para poner orden en estas complicaciones ha vuelto al redil Clyde Phillips, según Hall el único showrunner posible para esta resurrección: «Hubo otros momentos en que se planteó el regreso. Y siempre me negué. Tenía que ser Clyde. Él fue quien llevó las riendas durante las cuatro primeras temporadas. La cuarta acababa con el asesinato de Rita [Julie Benz], que hizo a Dexter tambalearse por completo; no ha dejado de tambalearse, de hecho. Clyde me parecía la única persona que sabría resituar la historia sin que se perdiera el ADN de la vieja Dexter. Crear un mundo donde se dieran ambas cosas».

¿Confía Michael C. Hall en que el final de esta (en principio) temporada única será más satisfactorio? Los finales nunca contentan a todo el mundo (básicamente, por ser finales), pero el preparado para este revival parece, además, atrevido. Para bien o para mal. «Creo que en general la respuesta a la historia que contamos será variada», sostiene Hall. Y entonces nos ofrece una sonrisa propia de Dexter, medio encantadora, medio capaz de congelarte la sangre.

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