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historia

¿Quién delató a Ana Frank?

Sigue sin aclarar la identidad de quién reveló a los nazis la ublicación del escondite Amsterdam cuando se cumplen 75 años de la publicación de ‘El diario de Ana Frank’

¿Quién delató a Ana frank? LP / DLP

Poco tiempo después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Otto Frank, el padre de Ana Frank y único superviviente de la familia, recibió una nota en la que un remitente anónimo apuntaba el nombre del notario Arnold van den Bergh como el denunciante que reveló a los nazis el escondite en el que estaban refugiados Ana Frank, sus padres, su hermana y otras cuatro personas: el matrimonio Hermann y Auguste van Pels con su hijo Peter, y el dentista Fritz Pfeffer. La casa era el anexo de un edificio en el 263 de la calle Prinsengracht de Amsterdam (lo que Ana Frank llama en sus diarios «la casa de atrás»), donde se escondieron desde el mes de julio de 1942 al 4 agosto de 1944, cuando a las once de la mañana de ese día policías alemanes y holandeses a las órdenes de Karl Silberbauer los descubrieron. Otto Frank nunca desveló la existencia de esta nota anónima, que se encontró después de su muerte en 1980, no por considerar que podría no ser verdad lo que en ella se decía sino por temor a una reacción antisemita, pues el notario Arnold van der Bergh también era judío.

Según la investigación de un equipo dirigido por Pieter van Twisk y el exagente del FBI Vince Pankoke, el notario habría facilitado los datos de la dirección del escondite a la oficina del departamento alemán de emigración judía desde el campo de concentración al que había sido deportado con su familia en 1943 a cambio de su liberación. Arnold van den Bergh murió en 1950.

En el libro ¿Quién traicionó a Ana Frank? (Harper Collins), la investigadora canadiense Rosemary Sullivan confirma la tesis del notario Arnold van den Bergh, aunque en otras investigaciones como la realizada por Carol Ann Lee se apunta como delator a Tonny Ahlers, un miembro del Movimiento Nacionalsocialista holandés.

Por su parte Melissa Müller, biógrafa de Ana Frank, señala a Lena Hartog, esposa de un trabajador de la empresa, como sospechosa de la delación. Otras teorías apuntan a un mozo de almacén, Willem van Maaren y a Nelly Gies, hemana de Miep, la amiga de la familia. Gerard Kremer, en su libro El patio trasero del anexo secreto propone a otra mujer, Ans van Dijk, como responsable de la delación. Sin embargo, una investigación de Gertjan Broek para la Casa-museo de Ana Frank en Amsterdam atribuye a una casualidad el descubrimiento del escondite. Ante esta polémica y la ausencia de pruebas fiables, la editorial que publicó el libro de Rosemary Sullivan decidió no sacar una segunda edición.

Los padres de Ana Frank, Otto y Edith, habían emigrado en 1933 desde Alemania a Países Bajos con sus dos hijas cuando Hitler llegó al poder y comenzó la persecución contra los judíos. En Amsterdam Otto entró a trabajar en una sucursal de Opekta, una industria relacionada con componentes alimentarios, que tenía su sede en el mismo edificio en cuyo anexo trasero estaba el escondite. Ana Frank y su hermana Margot murieron de tifus en febrero de 1945 en el campo de exterminio de Bergen-Belsen. Ana tenía 15 años y su hermana 18. Edith, su madre, había sido asesinada poco antes en Auschwitz. Cuando Otto fue liberado, Bep Voskuijl y Miep Gies, que les habían ayudado a esconderse, le entregaron todos los papeles que pudieron rescatar, entre ellos el famoso diario de la niña. Margot también estaba escribiendo un diario, que se perdió.

El ‘Diario de Ana Frank’

El Diario de Ana Frank ha quedado para la posteridad como uno de los símbolos del Holocausto. Fue publicado por primera vez el 25 de junio de 1947, hace 75 años, aunque su edición definitiva, realizada por el Instituto Holandés para la Documentación de la Guerra, con la certificación científica de su autenticidad, no fue hasta 1986, más de cuarenta años después de la muerte de Ana Frank.

La primera versión se publicó en holandés y ya se hicieron seis reediciones en los tres primeros años. En alemán apareció en 1950. En Estados Unidos se publicó en 1952 con un prólogo de Eleanor Roosevelt gracias a la insistencia de Judith Jones ante la editorial Doubleday, que lo había rechazado. Desde los primeros años se hicieron adaptaciones para el teatro (Frances Goodrich y Albert Hackett) y para el cine (George Stevens), y posteriormente, también documentales como «Ana Frank. Historias paralelas» de las italianas Anna Migotto y Sabina Fedeli con la intervención de las actrices Helen Mirren y Martina Gatti como narradoras.

Ana Frank, que se dirige a su diario llamándolo Kitty, relata las dificultades de la convivencia con su familia y el resto de las personas que se habían refugiado en el escondite de la casa de atrás durante la ocupación nazi de Holanda. Además de las peripecias durante los años que estuvo oculta con su familia, el diario es también un testimonio del paso de la niñez a la adolescencia. Describe el miedo, la rabia y el malestar que le generaba el encierro y sueña con la libertad y con el amor. Ana Frank manifiesta su vocación de escritora y es consciente del contenido de su diario, pues llegó a hacer una segunda versión en forma de narración en la que revisó algunos aspectos de la primera. Fue su padre el responsable de la edición publicada en 1947, en la que mezcló elementos de las dos versiones, dulcificando algunos aspectos, como los relacionados con la sexualidad de Ana.

El Diario de Ana Frank lleva vendidos más de sesenta millones de ejemplares y ha sido traducido a más de 70 lenguas.

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