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El pergamino de Clío

Un insulto de hace 1.700 años

Un insulto de hace 1.700 años

Al noreste de Inglaterra se encuentra Vindolanda, uno de los fuertes romanos mejor conservados hasta la fecha, situado en el condado de Northumberland. Se ha datado en torno al 85 d.C. y se fundó tras la victoria del general Agrícola en la batalla de Mons Grapius. Algunos historiadores creen que el emperador Adriano puedo alojarse entre sus muros.

Además de su riqueza monumental encontramos en él también restos materiales de incalculable valor como vestimentas de cuero, calzado o tablillas denominadas «cartas de Vindolanda» que han podido conservar una importante información sobre las condiciones de vida en la Britania romana.

Una de las tablillas más conocida es la que data en torno al año 100 a.C. (número 291) que contiene una invitación de cumpleaños de Claudia Severa, esposa de un comandante, a Sulpicia Lepidina, su hermana, casada con otro comandante de Vindolanda. Está escrita en dos caligrafías distintas por lo que los expertos han afirmado que es posible que la primera parte fuera escrita por un escribano y que, posteriormente, la propia Sulpicia fuera la que escribiera el resto de la tablilla, que dice así: «Saludos de Claudia Severa a Lepidina: En el tercer día antes de los idus de septiembre, hermana mía, para el día de celebración de mi cumpleaños, te hago llegar cálida invitación para asegurarme de que vengas a vernos, y que hagas más agradable esta jornada con tu presencia. Saluda de mi parte a tu Cerial (esposo). Mi Aelio y mi hijo pequeño os envían saludos. Te esperaré, hermana. Adiós, hermana mía, mi alma querida, a quien deseo prosperidad y salud».

Pero Vindolanda ha seguido descubriéndonos tesoros romanos de gran valor. Entre ellos una piedra de 40x15 cm con un falo tallado y una inscripción bastante curiosa… SECVNDINVS CACOR. Los expertos en epigrafía romana han identificado este escrito como un insulto de mal gusto y lo reconocen como una versión mutilada de Secundinus cacator (Secundinus, el cagador). No hay que ser un experto para determinar que el que talló esta piedra tenía un gran problema con el pobre Secundinus.

No deja de llamar también la atención el falo, claramente tallado en la parte izquierda de la piedra. Pero, ¿qué significa? Sabemos que para los romanos el falo era una representación simbólica de la fertilidad y de la buena suerte, no obstante, los investigadores sugieren que el autor tuvo una intención diferente: la de insultar muy gravemente a Secundinus quien se cree que fue su compañero de armas.

Se han encontrado trece falos tallados en piedra en Vindolanda, lo que podría suponer que en este fuerte romano fue tan común insultarse como lo es hoy día.

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