Pinceladas para un territorio bucólico
Desde Rubens a Néstor, la mitología vinculada al Archipiélago ha sido una constante en la pintura

La mitología vinculada a Canarias ha sido una constante en la pintura. / La Provincia

Una tierra rica en vegetación, con paisajes volcánicos donde al agua corre para alimentar deliciosas frutas mientras las ninfas hacen sonar sus liras al mismo tiempo que Hércules trata de matar a un dragón... El arte ha hecho del Archipiélago canario, si damos por cierto que somos el Jardín de las Delicias, el de las Hespérides o los restos de la extinta Atlántida, un territorio utópico plasmado durante siglos tanto sobre lienzos como en las superficies de frisos o vasijas en las cuales los artistas dejaron volar su imaginación para retratar ese territorio mítico situado donde acababa la Tierra conocida.
A esa producción pictórica y escultórica se suman los grabados elaborados por cartógrafos, historiadores y navegantes como el italiano Leonardo Torriani, quien entre los siglos XV y XVI firma algunos de los mapas del Archipiélago más conocidos en la antiguedad.
Ya Claudio Ptolomeo (Grecia, 170 a. C.) incluyó en su Geographia un tratado geográfico del mundo greco-romano que incluía seis de las Fortunatae Insulae: Aprositus, Here, Pluitala, Casperia, Canaria y Pintuaria.
El historiador y cartógrafo francésNicolas Sanson realiza en 1683 un mapa del Archipiélago —imagen de arriba, izquierda— e incluso el mito de San Borondón quedó plasmado en ilustraciones como una de 1621 —arriba— que muestra a San Brendan sobre un pez gigante llegando a la Isla.
La ilustración que el francés Alphonse de Neuville crea a principios del siglo XX para el libro de Julio Verne 20.000 leguas de viajes submarinos de Nemo visitando los restos de la Atlántida —grabado de la derecha— refleja también el interés por las leyendas con las cuales se relaciona a Canarias.
El carácter mitológico que siempre acompañó a las Islas sirvió asimismo de inspiración para artistas como el alemán Pedro Pablo Rubens, quien entre 1635 y 1640 pinta Hércules matando al dragón del jardín de las Hespérides [ver página anterior].
Dos siglos y medio más tarde es el británico Frederic Leighton quien firma Ninfas en El jardín de las Hespérides, pieza del año 1892 que ilustra la portada de este Dominical.
Con la misma temática, Néstor Martín Fernández de la Torre desarrolla a principios del siglo XX varias pinturas. Además, basándose en la mitología clásica, el grancanario pinta entre los años 1908 y 1909 Hércules entre llamas amasando el túmulo de Pirene —sobre estas líneas—.
El italiano Ricciardo Meacci aborda asimismo en su obra el mito de las Hespérides, al igual que el británico Arthur Rackham, quien elabora también en el siglo XX obras inspiradas en el utópico lugar donde conviven ninfas y dioses.
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