El pergamino de Clío
Los hombres-mono de Stalin

Los hombres-mono de Stalin
Lara de Armas Moreno
En 1871 Charles Darwin sorprendió a la sociedad y a la comunidad científica con su publicación El origen del hombre. En 1910 el biólogo ruso Iliá Ivanovich Ivanov afirmó en el Congreso Mundial de Zoólogos de Austria que era posible hacer una hibridación entre humanos y simios.
A principios del siglo XX, la hibridación era considerada una rareza que no tenía el beneficio de la Iglesia y los propios científicos no estaban seguros de que durante la inseminación no se produjeran pérdidas de factores biológicos.
Ivanov centró sus estudios en la inseminación artificial y después fijó su mirada en la hibridación interespecífica de animales. En 1924 el político soviético, muy cercano a Stalin, Nikolai Gorbunov, decidió apoyar las investigaciones de Ivanov, con vistas a la creación de un ejército de hombres-simio que luchara contra las tropas fascistas, los Estados Unidos y contra los liberales europeos. Además, pensaba que la resistencia al frío de este híbrido simio-humano aseguraría la expansión de la URSS más allá de Oriente. Según sus propias palabras: «El que domine a las bestias dominará la Tierra».
En 1926 el Instituto Pasteur y el Gobierno soviético apoyaron a Ivanov para que viajase a Guinea a estudiar la hibridación entre humanos y simios en el centro primatológico de Kindia. Según la teoría racista de la época los negros estaban más cerca de los monos que el resto de razas, por lo que tenían mejores aptitudes para concluir el experimento con éxito. Sus intentos de inseminar hembras de chimpancé con semen humano resultaron fallidos, así que regresó a la URSS en donde intentó realizar el procedimiento a la inversa.
Durante su periodo en tierras africanas inseminó a tres hembras de chimpancé con esperma humano sin tener el éxito esperado. Ivanov atribuyó su fracaso a las hembras de chimpancé, así que pidió permiso al gobierno soviético para poder experimentar con mujeres guineanas que serían inseminadas con esperma de chimpancé. El genetista nunca obtuvo la autorización.
Ivanov no solo experimentó con primates. Consiguió crear artificialmente nuevas especies como el cebroide, una mezcla entre cebra y burro o el zubrón, un cruce de bisonte y vaca.
Ante la falta de resultados positivos que apoyaran su proyecto, Gorbunov le retiró su apoyo, lo cual no frenó a Ivanov que se trasladó a orillas del Mar Negro en donde haría experimentos con cuatro chimpancés y un orangután. Además, el científico buscó candidatas que quisieran participar voluntariamente en el experimento ya que creía que la voluntad de las embarazadas era imprescindible para obtener el éxito deseado. Ivanov se aprovechó de cinco mujeres jóvenes de entre 16 y 20 años, analfabetas que se dejaron seducir por su dialéctica.
Debido al traslado, los chimpancés murieron y solo consiguió sobrevivir el orangután al que bautizaron como Tarzán que tampoco viviría mucho tiempo. Tras su estrepitoso fracaso, fue detenido en 1930 por la NKVD y condenado a cinco años de exilio en un Instituto Veterinario de Kazajistán en donde murió en 1932 a causa de un derrame cerebral. Gorbunov fue acusado de conspiración contra Stalin y en su juicio se presentó el caso del fallido «ejército de hombres-mono» como causa contra él.
Las cinco voluntarias de Ivanov fueron perseguidas por el NKVD y fusiladas.
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