Rafael Pérez: «El equivalente histórico de la revolución de la IA es la metalurgia»
Rafael Pérez investigador en tecnología fotónica despacha, en poco menos de una hora, siglo y medio de hazañas en el terreno de las telecomunicaciones en Canarias. Tiempo que le sirve para desmontar el mito de Alexander Graham Bell como inventor del teléfono, y de paso, adjudicarle méritos a las conexiones implantadas por la industria platanera de Arucas y el empresario inglés Thomas Miller. Por si fuera poco, el hombre cuenta que trabaja con satélites, diseña coches autopilotados y más tecnología de no ciencia ficción.

Rafael Pérez, en la Escuela de Telecomunicación de la ULPGC. / José Carlos Guerra
Dice el estereotipo que los canarios son habladores. ¿Quién fue el culpable de que el teléfono llegase tan pronto a las Islas, casi al mismo tiempo que en la Península?
El desarrollo comercial del teléfono es a principios de la década de 1895. Ya hubo unos primeros ensayos que se hicieron en La Laguna, pero es algo muy cercano en el tiempo al momento de su invención. La primera llamada fue en La Palma, pero enlaces entre islas como tales no hubo hasta 1929, ya que conectar las diversas islas Canarias entre sí era prácticamente imposible en esa primera época. Muchas veces esas conexiones entre teléfonos eran incluso enlaces privados, es decir, gente que se ponía un teléfono entre su casa y un almacén, o entre su casa y un puerto. Ese fue el origen, por ejemplo, de la compañía telefónica en Arucas: la unión de muchas líneas privadas, de gente que tenía plantaciones de plátanos o de tomates y las conectaba con sus almacenes, y de ahí pasaron a dar servicio telefónico al público.
Acotar el marco entonces será difícil pero, ¿no hay ningún registro de una primera llamada como tal?
Se hizo en la Universidad de La Laguna, y fue un ensayo para mostrar esa tecnología. Alguien traería un teléfono y supongo que lo conectarían entre dos habitaciones, que era lo que se hacía entonces, luego se hacía el ensayo de hablar de una habitación a otra para demostrar la capacidad que tenía el invento.
Cuando ni siquiera se había dado un desarrollo de la red de carreteras...
Y solamente había una línea de telégrafo, que conectaba con el único cable que llegaba hasta Canarias, que salía de Las Palmas de Gran Canaria y llegaba hasta Sardina del Norte, en Gáldar. Es una época en que no había muchas más líneas de comunicación. Con el teléfono lo que se hizo fue sobre todo cablear Las Palmas, algo que hizo la compañía telefónica de la familia Miller, que a su vez fue una de las empresas pioneras en España.
¿Qué confusión hay entre patente e invento?
El primer teléfono en comunicarse en Canarias fue de los modelos que están cubiertos por la patente de Bell. Lo que pasa es que antes de Bell ya había teléfonos. Había por lo menos un modelo, que había patentado un italiano llamado Antonio Meucci, cuando llegó a Nueva York procedente de La Habana, que entonces era territorio español. Luego, cuando no pudo renovar este documento, se presentaron dos patentes a la vez. Una que presentaba Bell y otra que presentó la Western Union. Estuvieron litigando en juicios casi dos años, para ver quién era el que tenía la primacía. Al final de eso, la Western Union casi renunció a la patente porque no le veía sentido comercial, y fue cuando realmente se quedó Graham Bell con la propiedad del modelo.
Esa batalla legal es famosa. ¿Qué opina usted? ¿Quién inventó el teléfono?
Si tengo que decir uno de los tres, diría que Antonio Meucci. El trabajo de Antonio Meucci es muy anterior. Además, él lo hizo por razones muy particulares, porque su mujer era una persona con una minusvalía que le impedía moverse. Así él, que trabajaba en un teatro, le hizo un teléfono para poder comunicarse con ella, que vivía en el piso superior del teatro. Este diseñó de un teléfono fue el primer modelo práctico que se hizo en el mundo, y asíse patentó. Cuando esa patente al final decayó, dado que en las oficinas de patentes había abogados cuyo trabajo era ver las patentes que estaban a punto de retirarse, se presentaron dos propuestas con la casualidad de que fuera el mismo día y casi a la misma hora, siendo dos patentes muy parecidas.
¿La tecnología sigue siendo un terreno en el que gana quien tiene más recursos?
A ver, en esto, como en otras cosas, se aplica la regla de Oro, que es el que tiene el oro hace las reglas. Hay muchos ejemplos también en tecnologías más modernas, en las que al final lo que se ha patentado no es lo que tiene éxito, y el desarrollo comercial puede tenerlo una alternativa peor, y esto ha sido así con inventos que van desde los videorreproductores hasta los códigos QR. Hay toda una historia de patentes en las que al final no se desarrolla el modelo más adecuado, sino el que comercialmente tuvo más apoyo.
¿Ocurrió también con los móviles?
Tú usas una tecnología porque es la que está comercialmente más disponible, porque tiene detrás una empresa, pero no porque necesariamente sea la mejor. Y muchas veces incluso está disponible porque hay empresas que han hecho un esfuerzo, incluso perdiendo dinero al principio, para ponerla disponible en el mercado, con la esperanza de ganarlo después.
En Canarias, ¿cuándo empezó a expandirse la tecnología y a llegar a la ciudadanía? ¿Cuándo dejó de ser algo propio de gente adinerada?
La primera compañía es de 1890, más o menos. Entonces, en esa época, primero en Las Palmas de Gran Canaria, después en Santa Cruz de Tenerife, se fueron constituyendo compañías que normalmente tenían como clientes a gente adinerada, porque el teléfono era una cosa cara y además era un signo de distinción, haciendo de tener teléfono una cuestión de prestigio social. La mayoría de los titulares de los teléfonos no eran personas físicas, sino que eran, por ejemplo, administraciones como la capitanía, el ayuntamiento. Luego comercios, sobre todo aquellos que tenían esos almacenes, y luego los llamados profesionales liberales, médicos, abogados y demás. Realmente en esas primeras épocas el número de personas privadas que tenían teléfono era, a lo mejor, el 20% de las líneas.
¿La innovación tecnológica siempre ha llevado apellido inglés?
Sí, bueno, de hecho, el primer servicio en Las Palmas, la primera compañía, era la de los Miller. Luego, después de eso, en Santa Cruz de Tenerife sí fue una agrupación de gente, de locales, o sea, de los burgueses de la ciudad, que crearon ese servicio. Más adelante, algunas administraciones, como Correos, también se plantearon dar este servicio, pero eran esfuerzos muy dispersos. Fíjate que la legislación en España era muy complicada, no había un marco jurídico unificado y más o menos permanente que permitiera crear un servicio telefónico.
Y ya yendo a la actualidad, usted trabaja en tecnología fotónica, que es comunicación a través de la luz. ¿Puede tener cierto parecido?
Toda la telefonía fija es ahora a través de fibra óptica. Nosotros trabajamos en sistemas inalámbricos, sin fibra, para ciertos enlaces, para ciertas aplicaciones, pero donde el principio es el mismo. La luz, al fin y al cabo, es una onda electromagnética, que se emite y se recibe, algo que es similar a lo que ya se hacía en los primeros teléfonos, aunque entonces era una señal eléctrica que se mandaba por un cable y se recibía. Pero aunque la idea básica ha cambiado tanto, si que lo ha hecho toda la electrónica de alrededor, todo el servicio de soporte, y, desde luego, todo tiene un grado de automatización altísimo.
¿En qué prototipos se afanan ahora en los laboratorios de la ULPGC?
En comunicaciones vehiculares, es decir, aplicar esa tecnología a sistemas de conducción automática. Estamos también trabajando en un proyecto para un satélite, donde lo que se pretende es reducir el peso en el lanzamiento reduciendo el cableado que lleva; es decir, si puedes hacerlo de forma inalámbrica, no tienes que poner cables ni fibras ópticas y es una solución más fácil y más barato. Por otro lado, también tenemos otro proyecto que estamos aplicando estas tecnologías también al sector del turismo usando un modelo de tecnología llamado Gemelos Digitales.
¿Y qué significa?
Un gemelo digital es algo que emula el comportamiento de las personas que trabajan en un sitio. No con el fin de sustituirlas, no me entiendas mal. No se trata de sustituir a las personas, sino de ver cómo hacen su trabajo para optimizarlo. De forma que tú puedas detectar, por ejemplo, si tú llevas muchas horas trabajando y con unas condiciones de iluminación regulares, o en un entorno con un alto grado de humedad, o con más calor o más frío, ver cuáles son los efectos de estos datos del entorno en el resultado del trabajo.
Con la inteligencia artificial hemos topado.
Ahora todo tiene que ver con inteligencia artificial, porque la inteligencia artificial es una herramienta de uso general. Es como decir que ahora todo tiene que ver con ordenadores, y es que la IA es algo transversal a todo lo que hacemos. Los modelos en los que tú te comunicas en lenguaje natural con un sistema son relativamente recientes, de hace no más de seis-siete años. Los chatbots no eran realmente inteligencia artificial porque no eran generativos, es decir, tenían una lista de respuestas prealmacenadas, pero la máquina no pensaba, no generaba nada. Simplemente se limitaba a buscar la respuesta más parecida a la pregunta que tú le estabas haciendo.
Siga.
Recordarás a Gary Kasparov era un campeón de ajedrez. En los primeros años de la década del 2000 el hito fue que le ganó un ordenador, Deep Blue, ordenador al que se le habían programado miles o millones de partidas. O sea, básicamente se le metieron todas las jugadas posibles y el ordenador iba seleccionando en cada caso cuál era la más adecuada. Ahora, un ordenador con un sistema de inteligencia artificial ha ganado ya a esas máquinas, pero a este nuevo ordenador basado en IA, lo único que se le ha dicho es cuáles son las reglas del ajedrez y, a partir de eso, él ha deducido las jugadas. Esa es la diferencia entre una cosa y otra.
No pretendo que tenga la bola mágica y me cuente el futuro, pero ¿hacia dónde va la tecnología?
Tenemos por delante un futuro muy excitante en cuanto a tecnología porque están pasando muchas cosas a la vez. La inteligencia artificial, es una revolución tremenda, que todavía no sabemos hasta dónde llegará. Tenemos por otro lado otra revolución en ciernes, que es la cuántica y la genética. Entonces, probablemente vayamos también a una mezcla entre genética y programación. Es decir, que podemos programar genes para hacer cosas o para curar enfermedades. Todo eso también unido a otra cosa que está en ciernes y que llegará pronto, que es la energía de fusión, aunque con pronto me refiero, a lo mejor, a que estará en 15 años. Va a ser un cambio radical de cómo concebimos el mundo hoy en día.
¿El salto de la IA se puede vivir como algo comparable al avance que supuso en su día la aparición del teléfono?
Mucho más grande. Si tienes que buscar un equivalente histórico a esto, yo te diría que lo más parecido es la revolución que supuso metalurgia. Es decir, de repente aprendemos a manejar metales, y entonces con eso puedes hacer un montón de cosas distintas y te da una superioridad absoluta sobre otras culturas. El cambio del neolítico a la edad del cobre y luego del bronce es lo más parecido a lo que podemos vivir ahora con la inteligencia artificial. Es un cambio completo de paradigma.
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