La UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han aprobado las medidas económicas adoptadas en Portugal para reducir el déficit fiscal y desembolsarán otro tramo, de 8.000 millones de euros, del rescate que le concedieron en mayo.

El ministro portugués de Finanzas, Vítor Gaspar, informó hoy en rueda de prensa de la evaluación positiva que ha recibido la marcha del programa de asistencia financiera a su país por parte de la llamada "troika", integrada por la UE, el FMI y el Banco Central Europeo.

Los tres organismos concluyeron hoy un examen de la economía portuguesa y de la ejecución de los compromisos vinculados al préstamo de 78.000 millones de euros que Portugal suscribió en mayo para financiarse durante tres años sin necesidad de recurrir a los altos intereses del mercado.

Según Gaspar, los técnicos de la "troika" consideran que Portugal ha cumplido todas las metas previstas en materia de déficit, deuda y pagos atrasados, tras completar la segunda evaluación trimestral del programa de ayuda al Estado luso.

El ministro espera que con ese informe Lisboa reciba el nuevo tramo de ayuda internacional por 8.000 millones de euros entre diciembre y enero próximo.

En su rueda de prensa, el ministro ratificó los planes de privatización de empresas estatales, incluidos también en el programa de asistencia financiera.

Al respecto adelantó que los procesos de las eléctricas EDP y REN deben estar concluidos en enero mientras que la privatización de la petrolera Galp, la aerolínea TAP, la gestora de aeropuertos ANA y los ferrocarriles y correos nacionales se desarrollará en 2012.

El próximo será un año clave, subrayó, para el saneamiento de la economía lusa y para que se reconozca el esfuerzo de ajuste y las medidas estructurales y permanentes realizadas por Lisboa, aunque no descartó la posibilidad de medidas de ajuste adicionales.

Gaspar sostuvo que "para recuperar la confianza de los socios internacionales es decisivo que Portugal tenga éxito en su programa", y considero necesario fomentar la capacidad del país de atraer recursos con apertura económica al exterior.

Pero también reconoció la caída de la economía, que ha registrado un descenso del PIB del 1,7 % en el tercer trimestre de este año respecto al mismo periodo de 2010.

La actividad económica alcanzará el año que viene el punto más bajo, vaticinó.

El ministro confía en las transferencias al Estado de los fondos de pensiones de la banca para lograr la meta de déficit fiscal luso de este año, del 5,9 %, frente al 9,8 % con el que cerró 2010.

Sobre las instituciones financieras nacionales, Gaspar expresó la necesidad de que liberen fondos para asegurar la financiación de las empresas del sector privado, sujetas a una fuerte restricción del crédito.

La normativa para la recapitalización de la banca lusa, que está prevista con fondos de la "troika", debe estar lista la próxima semana, según Gaspar, aunque todavía no se ha informado de un acuerdo entre el Gobierno y las entidades acerca de la forma en que se realizará.

El ministro anunció también el propósito del Gobierno de elaborar una nueva ley de competencia y aseguró que la región autónoma de Madeira, donde en septiembre se descubrieron deudas ocultas por unos mil millones de euros, tendrá un programa de ajuste financiero similar al que Portugal ha recibido de la "troika".

Los problemas lusos, recordó, se enmarcan en el "cuadro de crisis sistémica" que sufre la UE, el cual exige "una respuesta europea".

Pero Portugal, admitió, tiene que "ejecutar eficazmente" el programa de ajuste para que sus socios la sigan apoyando hasta que recupere el acceso a la financiación en condiciones normales de mercado.