La prima de riesgo española, uno de los ejes sobre los que ha girado el debate electoral, cerró este viernes, último día de campaña, en los 441 puntos básicos, el nivel más bajo de las últimas cuatro sesiones.

Detrás de este relajamiento se encuentra la nueva intervención del Banco Central Europeo (BCE), que volvió a adquirir títulos españoles e italianos en el mercado secundario, y la posibilidad de que el Fondo Monetario Internacional se involucre más en el rescate europeo, lo que suavizó la presión sobre algunos países.

El cierre de este viernes es el más bajo desde el pasado lunes, cuando la prima quedó en 432 puntos. El jueves cerró en 460 puntos.

Los mercados abrieron con la sorpresa de que la prima se disparaba por encima de los 500 puntos, aunque después se aclaró que se trataba de una distorsión del mercado que quedó corregida más tarde.

En cualquier caso, el progresivo aumento del diferencial entre la deuda española y la alemana ha elevado la temperatura dialéctica de la campaña electoral, que se inició el 4 de noviembre con la prima en 375 puntos básicos. Ayer tocó un máximo de 499 puntos.

La tormenta que ha sufrido el mercado de deuda ha hecho que en las últimas dos semanas aumente la presión, no sólo sobre España, sino sobre otros países con una mejor calificación de solvencia, como Francia.

Esta presión hizo que este jueves, en una subasta de obligaciones a diez años, el Tesoro se viera obligado a elevar el rendimiento al 7 por ciento, el más alto de los últimos 14 años.

Este viernes, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, compareció ante la prensa tras el Consejo de Ministros para explicar que este encarecimiento no estaba justificado, y que había que atribuirlo a la situación excepcional de los mercados.

La ministra indicó además que la crisis de deuda "es un problema del conjunto de la zona euro y las soluciones tienen que venir de forma coordinada de la zona euro, de los países, de las instituciones y en definitiva de la política europea".

Precisamente, el Banco Central Europeo acudió hoy de nuevo en rescate de la deuda española e italiana, mientras se debate si, como defiende Francia, debe convertirse en un prestamista ilimitado para los países en crisis, o como pide Alemania, que mantenga una distancia prudente para no poner en entredicho su solvencia.

Una solución para evitar que el BCE se involucrara directamente es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) pidiera dinero prestado a la autoridad europea, para después dedicarlo al rescate de un país con dificultades.

Este viernes se le preguntó esta cuestión al estadounidense John Lipsky, asesor de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien no lo confirmó, pero tampoco lo descartó.

"El FMI puede tomar prestado de cualquiera, de sus Estados miembros y de los bancos centrales", dijo, en el marco de una conferencia en Fráncfort (Alemania).

Algunas fuentes han apuntado a la posibilidad de que el plan se anuncie en la cumbre de la Unión Europea del 9 de diciembre.

Las dificultades que atraviesan los mercados de deuda europeos contrasta con las bolsas, que han resistido con bastante entereza la tormenta, e incluso con el mercado de divisas, donde el euro se mantiene por encima de los 1,35 dólares.