La Fundación EQUO asegura en su último informe sobre empresas sostenibles que España tiene un gran potencial para generar "empleos verdes", sobre todo gracias a las energías renovables, la rehabilitación de edificios, la gestión de residuos y la movilidad. Sin embargo, las políticas del Partido Popular van en sentido contrario, poniéndoselo difícil a este tipo de negocios, hasta el punto de que algunos productores canarios de energías renovables auguran que en breve empezarán las ejecuciones de fincas por parte de los bancos.

EQUO asegura que si en el año 2020 se lograra que el 20% del consumo energético se cubriera con renovables, "se generarían 124.265 empleos directos, un 81,5% más que los existentes".

La familia del empresario canario Manuel Acevedo reconvirtió sus fincas de tomates en huertos solares y mantener la empresa no les es sencillo. "Es una ruina, porque se habían acordado unos parámetros de retribución en 2007, pero paulatinamente se han ido eliminando. En 2011 el ministro de Industria, José Manuel Soria, el día antes de Navidad, sacó un real decreto para limitar las retribuciones a las placas fotovoltaicas a 1.250 horas de producción al año, cuando en Canarias hay casi 2.000 horas de sol", explica.

"Más tarde, Soria quitó todas las primas a las renovables y ahora se nos paga con unos parámetros de retribución razonable que limitan al 7,5% y no nos están liquidando. Solo hemos cobrado este año un 60% de lo que deberíamos y no nos da para pagar a bancos y a empleados", asegura.

Este empresario cuenta con una potencia instalada de 9,4 megavatios, que dan para abastecer a 8.000 viviendas. Su planta de energía fotovoltaica ocupa 170.000 metros cuadrados. "Conozco a gente que está devolviendo sus instalaciones al banco, porque en este sector se va a poner la cosa muy, muy mal. Este mismo año los bancos empezarán con las ejecuciones de fincas. Nosotros llevamos cinco meses sin pagar al banco porque hemos decidido priorizar las nóminas".

Pero los negocios sostenibles no solo luchan contra las normativas de los gobiernos, sino también contra las costumbres y el desconocimiento de la sociedad.

De esto también puede hablar Manuel Acevedo, ya que es propietario de fincas ecológicas en las que cultiva hortalizas y frutas. "Nos cuesta mucho tener una rentabilidad en el mercado local por el poco consumo que la población hace de alimentos ecológicos. De hecho, estamos viviendo del turismo, de los extranjeros que vienen, que sí están concienciados", afirma.

Por este motivo, este profesional apuesta por una combinación de negocio local y exportación. "Ahora mismo, aun con los pocos productores que somos, nos estamos peleando por la poca venta que hay. Así que nosotros nos hemos reorientado hacia la exportación. Vamos a por un modelo de exportación y mercado interior que creemos que puede dar rentabilidad".

Pese a que cada vez hay más tiendas que venden productos ecológicos, su aumento no es proporcional al de la clientela. "Hay un boom de tiendas ecológicas. Sin embargo, yo antes recorría cuatro tiendas que más o menos me dejaban unos 400 euros, y ahora recorro siete u ocho tiendas y vendo 350 euros. Los clientes se han repartido, no han crecido", concluye.

Precisamente, una de estas tiendas es La Acequia, que lleva abierta poco más de un año y medio y, aunque todavía no puede hablar de beneficios, los propietarios de este negocio son más optimistas: "Avanzamos lentos, pero avanzamos", indica Víctor Afonso, uno de los responsables del negocio. "Por ahora, "cumplimos religiosamente con nuestros proveedores y demás pagos", asegura

Para los propietarios de esta tienda, la firme creencia en lo que hacen es vital. "Nos hemos lanzado a una aventura profesional diferente, hemos emprendido en un negocio que tiene que ver con el medio ambiente y la sostenibilidad, algo en lo que creemos". En cuanto a la perspectiva de futuro de los negocios sostenibles, Afonso asegura que no es mala. "Cada vez hay más personas concienciadas".

La empresa Astillas y Pellets de Canarias SL inauguró en febrero la primera planta de producción de pellets de madera, con una capacidad de producción de 700 kilos por hora. Los pellets -considerados biomasa sólida- son pequeños cilindros compuestos de restos de maderas industriales y materia procedente de limpiezas forestales y podas agrícolas que se utilizan como combustible ecológico.

Ignacio Merino Rodríguez, gerente de esta empresa, señala que su negocio "parte de la voluntad de ofrecer una alternativa para que el sector industrial canario pueda abastecerse con energía local en vez de importar esa energía del exterior. Los clientes que consumen nuestro producto están ahorrando en su factura energética, contribuyendo a la limpieza de los bosques y a generar empleo local".

Para empezar, esta empresa ha realizado una inversión de unos 500.000 euros, con lo que necesitan fabricar al menos 1.250 toneladas de pellets al año para amortizar en 6 o 7 años. Aunque la empresa no puede hablar de beneficios, sí se muestra optimista y, asegura que es posible el uso de energías alternativas en Canarias.