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El Caribe se fortalece como principal competidor turístico de Canarias

Las cadenas españolas priorizan sus inversiones en República Dominicana y Cuba

Hace poco más de un año, Paulino Rivero mantuvo una reunión de índole turística en la que uno de los grandes turoperadores mundiales le explicó que, ante los conflictos que asolaban a los países árabes del Mediterráneo, Canarias volvía a colocarse como uno de los destinos con mejores expectativas de cara a los próximos años. "Seguimos apostando por Canarias", señalaron los mediadores turísticos al presidente del Gobierno, al que animaron a seguir impulsando el proceso de renovación del destino. Las previsiones para el 2014 se cumplieron incluso por encima de las expectativas, cuando Canarias cerró el año con casi 13 millones de turistas. Hay datos del 2015 que apuntan, sin embargo, a un posible cambio de tendencia en la evolución de la actividad turística en las Islas. Así, la llegada de visitantes se está ralentizando en relación al mismo período del año anterior y, aunque sigue ofreciendo buenos datos en relación a los récords alcanzados, en el primer trimestre de este año se ha estancado en el 0,9%. La cifra contrasta con los datos que registran destinos competidores pujantes como Cuba o República Dominicana, que están creciendo muy por encima -un 12% y 6,7% respectivamente-, aunque es verdad que parten de un número de visitantes mucho menor.

Otro dato, aún más significativo, refleja el fortalecimiento del Caribe como destino de descanso de primer orden en el mercado turístico internacional: el masivo traslado del dinamismo inversor de las principales cadenas turísticas españolas hacia esa zona, frente a otros destinos que compiten en ese mismo producto vacacional como el Mediterráneo o Canarias. República Dominicana, la Riviera Maya, Jamaica, Costa Rica y, sobre todo, Cuba están concentrando la mayor parte de los nuevos proyectos de inversión de las grandes empresas hoteleras nacionales. En la actualidad son 222 los hoteles españoles que se concentran en el Caribe: más de 92.800 habitaciones en manos de RIU, Meliá, Barceló, Iberostar y Palladium. Esta voluminosa oferta se ampliará aún más en los próximos años, ante la política común que están aplicando estas cadenas nacionales de priorizar, por su alta rentabilidad, este mercado frente a otros.

En Canarias, por el contrario, las inversiones siguen bajo mínimos, con muchos de los grandes proyectos paralizados por la ley de renovación, que ha vetado la construcción de nuevos productos turísticos como mecanismo para incentivar la rehabilitación de su obsoleta planta alojativa. En consecuencia, Canarias ha dejado de dotarse del tipo de alojamientos más competitivos que reclama el mercado, hoteles "jóvenes" modelo resort -con amplios espacios y prestaciones- que se están abriendo a marchas forzadas en los destinos competidores. Y no sólo en el Caribe: áreas turísticas del norte de África se preparan igualmente para el futuro y Turquía, por ejemplo, se ha dotado en los últimos años de un decena de nuevos hoteles de cuatro y cinco estrellas. También Egipto, donde Meliá abrió hace menos de un año dos nuevos establecimientos (Sol Taba y Sol Dahab) a orillas del Mar Rojo, en una de las áreas marinas de gran atractivo por su biodiversidad.

Los alojamientos hoteleros de cuatro estrellas son los más demandados por los turistas que deciden alojarse en hoteles. Así al menos lo acaba de confirmar Tenerife, que concentra en su zona sur el mayor número de hoteles de cuatro y cinco estrellas de España.

La importancia del 4 estrellas

Las últimas estadísticas han ofrecido un dato que habla por sí solo: el 60% de los turistas que se hospedan en hoteles, escoge establecimientos de cuatro estrellas. Según el Cabildo de Tenerife: lo hicieron 2,2 de los 3,4 millones de turistas que, en 2014, se alojó en los hoteles de la isla. Solo el 20% optó por la categoría inferior.

Además, el hotel de cuatro estrellas no es sólo la modalidad hotelera más demandada, sino la que crea más empleo, hasta el punto de que solo Tenerife registró, en relación a otros destinos de Canarias, un crecimiento en el número de trabajadores contratados en estos últimos años de bonanza turística. El nuevo Gobierno de Canarias tiene sobre su tejado la pelota de reactivar la construcción de este tipo de alojamientos en las restantes islas, tras la vía abierta por la reforma de ley de renovación aprobada in extremis al final de legislatura por el Parlamento canario.

Además de estas restricciones a la inversión, las elevadas tarifas aéreas y la política de AENA de no reducirlas tras su privatización parcial, es otro factor que están incidiendo en la pérdida de competitividad de Canarias, frente a destinos competidores que se están "rearmando" a conciencia. Así lo vienen reiterando diversos informes de las universidades canarias y de otros organismos especializados como el Centro Atlántico de Pensamiento Estratégico (Capte), y lo advierten empresarios del sector: "Las autoridades dominicanas han puesto todo tipo de facilidades para la construcción de un resort de más mil habitaciones en Playa Bávaro", señalaba este mismo mes de mayo el Grupo Lopesan al anunciar una inversión en República Dominicana. Y añadía: "El proyecto está en la línea de los hoteles que hemos desarrollado en Meloneras antes de que la moratoria nos impidiera construir otros establecimientos".

Al nuevo ciclo inversor del sector turístico español en el Caribe se suman también algunos empresarios canarios como Lopesan, además del Grupo Martinón que abanderó las inversiones en períodos anteriores. Especialmente significativo es el caso de Cuba, que desde el anuncio del restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos ha visto disparadas sus expectativas de crecimiento y su crecimiento real en este primer trimestre de 2015. Así, la gran isla caribeña acumula ya 1,1 millones de turistas, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Investigación (ONEI), cuando hasta ahora los turistas que viajaban a Cuba a duras penas llegaban a los tres millones anuales.

El sector turístico español es, además, uno de los que cuentan con mayores intereses en la Isla, junto a Venezuela y China (aunque en estos casos con un fuerte componente público). Para fortalecer estos lazos ante las expectativas de negocio que ha abierto el acuerdo Obama-Castro, se multiplican las iniciativas. Así, el próximo mes de julio, el ministro de Economía Luis de Guindos encabezará la segunda delegación comercial española que viaja a Cuba este año. Los empresarios canarias, que no fueron invitados a esa primera incursión oficial en la isla, también tienen la vista puesta en el futuro próximo de este mercado caribeño, que Iberia vuelve además a conectar con una frecuencia de cinco viajes a la semana desde Madrid.

Canarias, ¿poco rentable?

Así, un año después de la reunión de TUI y Paulino Rivero en la que se apuntaba con optimismo a la mejora competitiva de Canarias, la apuesta por las Islas parece haber aminorado frente al dinamismo de otras zonas receptoras de turistas. El principal argumento de las grandes cadenas nacionales para explicar el traslado de la mayor parte de sus inversiones al Caribe es que "aunque el turismo en España va bien, es poco rentable".

Sin embargo, la actividad turística acumula ya cuatro largos años de beneficios, con récords en la llegada de turistas tanto en España (65 millones) como en Canarias (13 millones). Además, las Islas cuentan con un mecanismo que obliga a reinvertir en el Archipiélago dichos beneficios, que algunos empresarios confiesan haber llegado al 20% y hasta el 30% entre 2011 y 2014. La propia agencia tributaria se ha mostrado sorprendida, en un foro económico celebrado recientemente, por la escasa dotación de la Reserva de Inversiones de Canarias (RIC) que se está produciendo.

Frente a los cientos de millones de inversión con que las cadenas españolas reimpulsan sus negocios en el Caribe, tanto para rehabilitación como para nuevos hoteles, las inversiones previstas en Canarias son mucho más modestas. Meliá tiene 15 establecimientos en las Islas frente a 36 en el Caribe; RIU, 18 y 37; e Iberostar, 12 y 27. Hasta el momento sólo se ha renovado sobre el veinte por ciento del total de estas camas, que en su mayoría son, por cierto, los demandados hoteles de cuatro estrellas.

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