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La empresa canaria, entre la que más usa las redes sociales y el software libre

El comercio electrónico no termina de despegar en las Islas

Una joven consulta su móvil.

Una joven consulta su móvil. LP / DLP

"El mundo no va a esperar por nosotros". La advertencia la realizó la canciller de Alemania, Angela Merkel, en uno de los múltiples debates que han mantenido recientemente los líderes de la Unión Europea a cuenta de los retrasos en la digitalización de la sociedad y economía comunitarias. La pérdida de productividad y competitividad de la zona euro tiene también mucho que ver con esta ralentización en la implantación de las TICs, según las autoridades y expertos de la Unión, mientras países atrasados -sobre todo de Asia- están ganando la batalla de la transformación tecnológica.

Una transformación que se bate en cuatro grandes frentes: la disputa de los operadores de telecomunicación por hacerse con el mercado; los servicios de alojamiento y procesamiento de datos; el desarrollo de aplicaciones y los servicios de consultaría en nuevas tecnologías.

El proceso de liberalización de las telecomunicaciones permitió poner fin al monopolio que durante décadas ejerció Telefónica en España. Y dio paso a un breve periodo en el que surgieron multitud de operadores, para volver en la actualidad a un proceso de concentración: Movistar, Vodafone y Orange representan el 90% de las inversiones. Y el precio de las telecomunicaciones lleva ya siete años consecutivos bajando en España: los servicios se han abaratado en su conjunto hasta un 50% desde 2008, y más de un 70% en lo que respecta solo a la telefonía móvil.

La banda ancha, que permite hacer circular más dato a más velocidad, centra parte de esa batalla por las cuotas de mercado. Su penetración en España es aún del 27,6% y hay 100.000 nuevas altas al mes. Estas infraestructuras son el primer paso para que las aplicaciones y los servicios tecnológicos, la sociedad de la información, se desarrolle. ¿Cuál es su nivel de implantación en las Islas?

La digitalización de Canarias

Canarias representa el 3,8% del conjunto del sector tecnológico español, según el informe La sociedad de la información en España 2014, de Telefónica. El 72% de los hogares canarios disponen de ordenador y conexión a Internet, dos puntos por debajo de la media nacional es. En el ámbito empresarial, unos indicadores se sitúan por encima y en otros por debajo del resto de comunidades autónomas y de la media estatal. Así, las empresas canarias hacen un mayor uso de las redes sociales y del software libre; sin embargo están por debajo en uso de sitios web, firma digital y pago por internet.

La interactuación on line con las administraciones es muy elevada en el caso de las empresas, mientras que en la población canaria se reduce al 43%. Pero no siempre la oferta de servicios públicos a los que se puede acceder de modo electrónico se corresponde con la demanda, según ha puesto en evidencia un informe de la UE. Sostiene, por ejemplo, que el 52% de las veces la administración no utiliza datos ya enviados por empresas y ciudadanos y vuelve a pedirlos.

En el sector educativo, Canarias está por debajo de la media nacional de la mayoría de indicadores: 22 ordenadores por 100 alumnos (27% nacional); el 82% de las aulas conectada a Internet (90%) y el solo 34% de centros no universitarios con banda ancha superior a 2Mbps frente al 71% nacional.

La 'uberización' de la economía

Pero donde Canarias no termina de despegar es en el comercio electrónico, ya que el porcentaje de canarios que compran por internet es del 16,9%, muy por debajo del 37,5% nacional. El mundo de los viajes es, junto a la moda y el ocio, una de las actividades más fuertes en ecommerce. Y el turismo es, precisamente, uno de los sectores que se está viendo más afectado por la irrupción de fenómenos relacionados como las nuevas tecnologías como la economía colaborativa. La uberización de la economía -la empresa de transportes Uber está siendo el agente más agresivo a la hora de implantarla- está basado en la cooperación entre consumidores y movió más de 26.000 millones de euros en 2014.

"Tenemos que reconocer de una vez por todas que nuestras economías no pueden sobrevivir sin una generación altamente preparada para la era digital", repiten los expertos. Además, cada vez más se solapan los ámbitos profesional y profesional se solapan, hasta el punto que el 75% de los empleados realiza tareas personales en el trabajo.

Pero no todo son ventajas en el mundo virtual. Del mismo modo que las tecnologías incorporan nuevos términos, sobre todo en el lenguaje coloquial de los nativos digitales -los nacidos entre 1980 y 2000-, nuevas enfermedades y adicciones se asocian al uso de lo digital. La más común, por lo extendido de la población que ya la padece o está en riesgo de padecerla, es la nomofobia: el miedo a salir de casa sin el móvil. O dicho de otra manera, la dependencia emocional de un aparato: "Lo primero que oigo al comenzar el día es el despertador de mi móvil; lo primero que miro no es mi rostro cansado en el espejo, sino la pantalla de mi móvil para leer los mensajes de los nocturnos y los madrugadores. A continuación visito desde mi móvil las webs de noticias mientras me tomo el café. Y ya no suelto el aparato en todo el día", resumía gráficamente un teleco.

Lo cierto es que los teléfonos inteligentes inundan el planeta al ritmo de 1.000 millones al año y, según la consultora Deloitte, se prevé que su venta supere este 2015 al conjunto de ventas de PC, televisores, tabletas y videoconsolas. La mitad de la población mundial, 3.600 millones de usuarios, lo lleva ya permanentemente en la mano, el bolso o el bolsillo. Y hasta en el África subsahariana, la región tecnológicamente más atrasada, uno de cada tres habitantes tiene móvil. En Canarias, casi el 95% de la población y el 60,5% de los niños (63,5% estatal), también .

"Hay que aprender a desconectarse del móvil. Es un peligro vivir pendiente de la opinión de los demás", ha advertido el impulsor de "la comunicación slow", Javier Serrano; y propone la planificación individual de una desconexión progresiva. Una pintada callejera ofrecía el mismo consejo con la brevedad y concisión del lenguaje digital: "Cuánto más listo es tu móvil, más tonto te vuelves tu".

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