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Un producto competitivo que actúa de locomotora del sur grancanario

El resort es mucho más que un hotel lujoso

Los resorts son mucho más que hoteles de lujo. Una de sus características es su gran dimensión, ya que ocupan parcelas enormes en las que en otro tiempo se habrían construido sin duda tres o cuatro hoteles. Pero estos nuevos complejos hoteleros incorporan, además, la prestación de una amplia gama de servicios de ocio, culturales y comerciales -spas, actividades, actuaciones musicales, tiendas, etcétera-, que marcan la diferencia con cualquier otro tipo de alojamiento turístico.

Aparte de un referente, este renovador modelo alojativo ha sido un producto tan competitivo que ha removido las viejas estructuras organizativas del turismo en Canarias. Ha dado lugar a presiones y vetos para impedir su comercialización en catálogos de algunos turoperadores. Ha sido objeto de campañas en contra por la utilización de incentivos regionales, fondos de la Unión Europea a los que hasta entonces solo habían accedido las cadenas nacionales con el beneplácito general al asignarse en función del empleo creado. Y ha modificado, en definitiva, la relación de fuerzas en el mercado turístico de las Islas hasta tal punto que algunos de los conflictos que afectan hoy al sector no son ajenos al fortalecimiento de estos grandes inversores canarios en el turismo.

De hecho, la apertura del Hotel Costa Meloneras actuó hace tres lustros como locomotora turística del sur de Gran Canaria, que vivía en aquellos momentos un estancamiento tras un anterior periodo de expansión. La falta de renovación de la vieja planta alojativa y la prohibición de construir nuevos hoteles, adaptados a las exigencias de los nuevos clientes, comenzaba a impactar de forma significativa en los principales indicadores de la isla.

El impulso renovador que supuso la apertura de una nueva zona turística en el sur de la isla, Meloneras, frente a áreas tradicionales masificadas y apenas rehabilitadas como San Agustín o Playa del Inglés, fortaleció la marca Maspalomas Costa Canaria. Y sobre todo la dotó de un nuevo contenido, basado en la diversificación, con más actividades comerciales y complementarias, y donde la calidad pasó a ser el primer criterio de competitividad del destino.

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