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Entrevista

"El turismo debe tener un compromiso serio y de verdad con el sector primario"

"En la cadena entre el productor y el consumidor final el precio llega a subir a veces hasta un 1.000%", señala Narvay Quintero, consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas

Narvay Quintero.

Narvay Quintero. / JOSÉ LUIS GONZÁLEZ

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Moisés Álvarez

Decía usted recientemente que debemos conseguir que el sector primario deje de ser la "maría" de la economía regional. Hay quien tiene la sensación de que el boom turístico trajo consigo actitudes de nuevo rico, entre ellas cierto desapego por la tierra. ¿Empieza la sociedad isleña a concienciarse de la importancia de la agricultura, la ganadería y la pesca?

Creo que sí, y además hay datos que así lo confirman. El hombre o la mujer que trabaja en el campo es un empresario, y ese convencimiento de que es un empresario es fundamental. Dejemos atrás los mitos: soy un empresario del sector primario. Cuando hace un año y nueve meses empezamos en La Geria con el programa Crecer juntos se dijo de todo. Ahora podemos ver, de lo que además me alegro mucho, cómo otras instituciones públicas ya hablan de generar sinergias con el turismo, cómo están haciendo ferias, encuentros, exigiendo... La gente se lo empieza a creer, las instituciones se lo empiezan a creer, y eso, junto con los verdaderos artífices de este cambio, es decir, con los hombres y mujeres que trabajan en el campo y en la mar, ha hecho que se tenga una expectativa positiva de futuro. Solo tenemos que ver un dato: más de 300 jóvenes han accedido, con un plan de viabilidad, a la línea de jóvenes agricultores, eso suma más que en las cuatro convocatorias anteriores. En definitiva, toma fuerza la idea de que el sector primario es algo más, y para empezar es paisaje, a todos se nos vienen a la mente las imágenes de La Geria, el norte de Tenerife, las plataneras...

Lo que da el sector primario al turismo es innegable, pero ¿y al revés? ¿Tiene la sensación de que el sector turístico, y si quiere el hotelero, en determinados momentos no ha dado tanto al sector primario como podría haber dado?

El sector turístico tiene que hacer un esfuerzo con el sector primario, tiene que dar más a un sector que le da mucho, un compromiso serio, de verdad. Este Gobierno y el sector turístico tenemos que involucrarnos en que dé más al sector primario, por eso en el plan de Crecer juntos está incluida la formación al camarero, al jefe de cocina, al sumiller... La formación del personal para que en esas cartas de restaurantes, y nunca he negado que en un restaurante o en un establecimiento hotelero existan vinos de todo el mundo, estén los vinos canarios, y que cuando se ofrezcan, se ofrezcan también los canarios.

Que no se ofrecen.

Da pena. Primero que no tengamos vinos en la carta, pero es que aun teniendo, cuando el sumiller los ofrece, se obvian. 'Tengo rioja, tengo tempranillo gallego...', y hay que preguntar: '¿tienen vino canario?' 'Ah, sí, pero...'. Esa cultura del producto canario tenemos que crearla nosotros mismos.

En los quesos, reconocidos internacionalmente, ocurre lo mismo.

En vinos, en quesos e incluso en la papa, que ha sido incluida entre las diez maravillas gastronómicas del mundo. En la World Cheese Awards, entre 3.100 quesos de todo el mundo, nos llevamos 49 premios, y el quinto mejor queso del mundo es un queso canario, el primero de España, y que todavía vayamos a restaurantes y me pongan un queso equis, para empezar más caro que el canario. Y en vinos igual: los vinos canarios están reconocidos a nivel mundial. Por todo esto la formación también es importante, porque incluso hay cocineros, lo dicen los propios hoteleros, que no conocen el producto canario, no saben que aquí se producen papayas, que tenemos grandes quesos... Pero sí: tienen que involucrarse más.

Lo de fuera no siempre es mejor y en ocasiones incluso es peor. Lo vino a decir usted el otro día ante la posibilidad de que Bruselas dé otros cinco años a terceros países exportadores para adaptar sus producciones a la normativa comunitaria. ¿Hasta qué punto sería esta una mala noticia para el campo canario?

Es muy grave. Europa está exigiendo a los productores canarios y europeos, pero a los canarios además con los sobrecostes propios de las RUP [Regiones Ultraperiféricas], un mayor control de seguridad alimentaria, sanitaria, trazabilidad, de productos fitosanitarios... Todo ello para las garantías del consumidor y una alimentación más saludable. Eso nos parece bien y esa es la vía, pero también es cierto que repercute en un mayor coste de producción, un coste que tiene que asumir el productor, que no puede echar un determinado producto fitosanitario, fertilizantes que ahorran costes, y que tiene que llevar a cabo los tratamientos con productos más costosos o perder producción. Y ese coste no puede verse reflejado en el precio final porque la propia Europa permite la importación de esos mismos productos desde terceros países que compiten sin las mismas condiciones de seguridad alimentaria y fitosanitaria, sin las mismas condiciones laborales, seguridad social, salarios...

¿Productos prohibidos aquí se utilizan allí?

Pueden utilizar productos que dan un mayor rendimiento a la producción pero que en Europa están totalmente prohibidos. Así que estamos compitiendo en desigualdad de condiciones. Al final, el consumidor está consumiendo un producto que entiende que es bio o ecológico cuando no es real. Por eso insisto en que tenemos que consumir productos canarios, porque sabemos lo que estamos consumiendo.

Entiendo que esta será una exigencia fundamental en las negociaciones para la reforma de la PAC, la Política Agraria Común. ¿Hay esperanzas fundadas de conseguir un aumento de la ficha del Posei? En el sector hay quienes tienen dudas.

Hay dudas, en primer lugar, por el clima de euroescepticismo, el brexit... En fin, un marco de incertidumbre para 2020, cuando se reforme toda la política económica de la Unión Europea, no solo la PAC. Estamos reforzando y haciendo políticas para controlar el cambio climático, para hacer del sector primario un sector sostenible, tanto desde el punto de vista social y económico como medioambiental, para impulsar la pesca artesana, etcétera. Pero si no conseguimos que la renta agraria, que debe ser el pilar básico de la PAC, aumente, si no conseguimos darle elementos suficientes a nuestro sector primario, todo el mundo rural va a emigrar a las grandes ciudades, con lo cual vamos a tener un problema, porque en vez de importar el 85% vamos a importar el cien por cien. Y eso sin contar que las grandes ciudades no tienen capacidad para albergar a todas esas personas, la erosión, el abandono del campo, la pérdida del paisaje... Así que no lo decimos por la parte económica, sino por todo lo que se genera alrededor del sector primario.

Y en los indicadores de renta agraria no estamos precisamente bien.

No salimos muy bien parados, no. La renta agraria es una renta baja. Es verdad que hay de todo, pero a nivel general es una renta que, para nosotros, no es aceptable. Hoy en día la renta agraria no ilusiona para que la gente se dedique al sector primario. Poco a poco, gracias a la profesionalización, se va llegando, pero entendemos que hay que hacer más, y por eso entendemos también que el pilar fundamental en la futura PAC debe ser ese: la renta agraria.

Pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo conseguir un mayor beneficio para el agricultor?

Hay mil maneras.

¿Por ejemplo?

No estamos diciendo que se le pague al agricultor por no hacer nada, en absoluto; pero, por ejemplo, las cadenas cortas de mercado o de suministro tienen que modificarse por ley. No puede ser que el agricultor cobre uno y que el consumidor pague diez, y pongo el ejemplo concreto del vino. Un vino lo puede vender el dueño de la bodega a 6,5 euros por botella, ganándole así entre 80 y 90 céntimos, y cuando lo ve en un hotel, lo ve a 37 euros. Mire de lo que estamos hablando: el agricultor, que es quien se arriesga, quien trabaja durante todo un año a coste propio y quien tiene que aguantar el músculo de la inversión hasta que consigue vender, gana 80 céntimos, y luego en esa cadena entre el productor y el consumidor final el precio llega a incrementarse a veces en hasta un 1.000%.

¿Habría entonces que legislar?

La legislación tiene que hacerlo. No lo hemos conseguido porque el Gobierno de Canarias no puede hacerlo solo, por eso creo que ahí la PAC tiene mucho que decir, porque Europa puede legislar las cadenas de mercado, y a la gran distribución la puede regular de alguna manera. Lo que no puede ser es que el mayor margen de beneficios se lo lleve aquel que no corre el riesgo. Es más, encima, en los productos perecederos, los contratos con los agricultores establecen eso de 'bueno, si a mí se me pierde en el expositor, yo te lo devuelvo y lo asumes tú'. Desgraciadamente se llega hasta ese punto. Así que no estoy diciendo ni obligatoriedad ni controlar el libre mercado, pero hay que regularlo.

Porque si no mejora la renta agraria, no mejora el autoconsumo. No suele usted hablar de plazos, pero ¿hay algún objetivo al respecto?

Sabe que no me gusta hablar de tiempo, pero estamos sentando las bases. Estoy convencido de que en estos cuatro años podremos al menos estabilizar el sector, y a partir de ahí empezar a crecer poco a poco. Ahora bien, es evidente que los acuerdos con terceros países no ayudan, que la agricultura en Europa ha sido la moneda de cambio para tratados comerciales y políticos, como en el caso de Marruecos, con terceros países. Las grandes multinacionales europeas entran en América, pero qué estamos haciendo, hundiendo el sector primario. ¿Qué nos pueden dar ellos ahora mismo? Principalmente sector primario, pero a un precio muy bajo.

Pero hay medidas compensatorias.

Es que lo que está compensando Europa, supuestamente con el Posei, son los sobrecostes que soporta Canarias como RUP alejada y fragmentada.

Y no esa especie de 'dumping' en la que han desembocado, a su juicio, los acuerdos comerciales con terceros países.

Exactamente.

¿Ha descubierto el Gobierno central la plaga de la polilla guatemalteca de la papa ahora cuando afecta a Galicia?

Desgraciadamente, se ha detectado ya en Galicia y Asturias. Y, como exige Europa, se les prohíbe plantar por no tener fronteras naturales, por eso no queremos estar dentro de ese real decreto, porque implicaría no poder plantar y sembrar. Ahora bien, ese decreto incluye el protocolo antipolilla que ha desarrollado Canarias y, por tanto, entendemos que está aceptado por el Gobierno del Estado, de modo que si Galicia y Asturias pueden mover la papa utilizando el protocolo, Canarias podrá, por lógica, mover la papa utilizando el protocolo.

¿Tenemos plátano para rato?

Sí, sin ninguna duda, tenemos plátano para rato. Es un sector con más de 8.200 productores que el año pasado movió más de 420 millones de kilos. Hay que seguir apostando por el sector y por los productores plataneros.

¿Y si le hago la misma pregunta sobre el tomate?

Bueno, yo espero que sí. Es verdad que pasa por una situación más complicada que la del plátano por muchos condicionantes: crisis, falta de liquidez, la sanción por los transportes justamente en medio de la crisis, la competencia del tomate marroquí... Pero yo espero que el nuevo plan estratégico, que presentaremos antes de julio al Ministerio y a la Comisión Europea, permita que el sector se estabilice y no siga cayendo, aunque este último año ya ha caído muy poco.

Pero uno de cada dos tomates se exporta al Reino Unido, y ahora, por si fuera poco, irrumpe el brexit .

Es una incertidumbre importante. Es cierto que no se sabe bien en qué va a quedar, pero, por si acaso, ya dentro de la modificación del Posei hemos planteado medidas para mitigar la salida del Reino Unido.

¿Qué medidas?

La parte del transporte es fundamental. Lo que estamos intentando es poder exportar a países terceros, algo que Europa solo te deja hacer puntualmente, y estamos proponiendo que se puedan exportar producciones canarias a esos países, no solo tomate, y que eso incluya la compensación del transporte.

Van bien los cultivos del aguacate, la papaya, el mango...

La subida ha sido muy positiva. Aquí hemos hecho un cambio sustancial dentro del Posei, orientándonos no tanto hacia la exportación del producto como hacia el comercio interior. Eso ha hecho, con la vinculación también, y aquí sí tengo que decirlo, del sector hotelero, que tengamos un aumento. Estamos en camino de recuperar hectáreas y productividad.

Hablemos de pesca. ¿El reparto del atún rojo es...?

Injusto, completamente injusto con los pescadores. Esperemos que este año, y el compromiso del Ministerio está ahí, se modifique la orden, porque es de justicia. La orden es de 2008 y desde entonces hemos sido injustamente tratados.

¿Cómo es posible que la demanda de Canarias, si esa injusticia es tan evidente, no se haya escuchado aún?

Yo creo que sí la han escuchado, lo que pasa, desgraciadamente, es que por la presión de los lobbys se hizo una orden que no se ha querido cambiar, no lo hizo ni el PSOE ni lo ha hecho el PP. Hay declaraciones donde ponen de demagogo al Gobierno de Canarias por dar datos, dicen, que no son ciertos, pero oiga, los datos están publicados.

El convenio de obras hidrálicas con el Estado tuvo que renunciar a muchas obras, más de 40, por los recortes. ¿Cómo discurren las negociaciones de cara al nuevo acuerdo?

Estamos en la segunda ronda con los cabildos para ver las prioridades de cada isla, y ya estamos creando un grupo de trabajo con el Ministerio para empezar a negociar el futuro convenio.

¿Entre 45 y 55 millones?

En principio, porque estamos tomando los datos del año 2009 y la media que teníamos ese año. El total era de 306 millones de euros para cuatro o cinco ejercicios.

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