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La humilde y rústica 'resistencia' del higo

Canarias cuenta con más de 40 variedades de higueras

La humilde y rústica 'resistencia' del higo

Gomera, Brevera, Bicariña, Blanca, De a libra o Birgasota son solo algunas de las variedades que enraízan en las Islas. La higuera ( Ficus carica L.) resiste y persiste en las Islas pese al paso del tiempo. El cultivo de esta fruta se remonta a la época prehispánica y su valor, por tratarse de una rica fuente de energía y permitir su almacenamiento en seco, ha impulsado que en la actualidad se contabilicen en el Archipiélago más de 40 tipos. El Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) emprendió en 2005 la búsqueda de recursos fitogenéticos de esta especie por parte de Águeda González -Rodríguez y María José Grajal. A través de esta investigación, se ha recolectado 290 accesiones y se mantienen 84 en colección que proceden de las diferentes Islas para preservar la diversidad de este cultivo. Y pese a que el sector primario no explota muchas hectáreas para su comercialización, en el campo isleño es fácil encontrar estos árboles diseminados como parte intrínseca del paisaje canario.

Un paseo por las zonas rurales de las Islas basta para observar la importancia que este cultivo ha tenido a lo largo de la historia. En la mayoría de las ocasiones, este frutal se encuentra en las lindes de las tierras, ya sea solo o acompañado de otros árboles frutales, al actuar como complemento de la actividad agrícola. Antaño, de hecho, se incluía en las herencias diferenciándolo del resto del terreno por su alto valor. El paso del tiempo los ha relegado a un segundo plano, pero aun así perviven en la agricultura de las Islas. Sus frutos, tal y como reconocen los propios tenderos de los mercados, siguen siendo muy preciados por el consumidor cada vez que se acerca la temporada, como ahora, por su intenso sabor y aporte nutritivo. Y precisamente esa particularidad, la posibilidad de obtener dos frutas diferentes (brevas e higos), lo dota de un enorme potencial para impulsar su explotación.

El volumen de hectáreas destinadas a la producción de higos, a pesar de registrar una ligera caída, se ha mantenido estable en los últimos años. En 2007, la superficie dedicada a la higuera era de 281,7 hectáreas, 8,3 menos que tres años después, cuando el Archipiélago alcanzó el mayor pico de la última década con 290,1 hectáreas. Desde que la región anotara ese repunte, el volumen de tierras reservadas para la obtención de higos ha experimentado un leve retroceso, al perder un 9,58% hectáreas y anclarse, en 2015, en 262,3 hectáreas, según los datos publicados por la Consejería de Agricultura del Ejecutivo regional.

Por islas, El Hierro supera con diferencia al resto en el cultivo de este producto. No en vano, hace dos años, con 214,1 hectáreas, acaparaba el 81,62% del total. En segunda y tercera posición se sitúan Tenerife y Gran Canaria, con 12,2 9,7 hectáreas, respectivamente. Sin embargo, el ranking cambia si el análisis se centra en el número de árboles. Según la misma estadística, en la isla del meridiano se contabilizaban hace dos años 8.000 frente a los 20.450 de la isla tinerfeña y 20.050 de la grancanaria.

La investigadora del ICIA María José Grajal expone que durante el proceso de investigación se hicieron prospecciones para recolectar, caracterizar y conservar el material de esta especie. La higuera, tal y como subraya Grajal, "ha formado parte de la alimentación de subsistencia de las Islas, cultivándose en zonas muy diversas debido a su gran adaptación, robustez y a sus bajos requerimientos hídricos". El hecho de que se trate de un árbol rústico, que brota con facilidad en el medio rural isleño, ha contribuido a que resista al paso del tiempo pese a que las labores culturales necesarias en su cuidado no se han mantenido, como la poda o eliminación de malas hierbas en su entorno.

En el pasado, la higuera contaba con una presencia mucho más destacada, hecho que también se desprende del aumento de la importación de esta fruta. Las cifras del servicio estadístico del comercio exterior español DataComex, dependiente de la Secretaría de Estado de Comercio, revelan que a lo largo del ejercicio se trajo del exterior higos por un valor de 236.810 euros, un 66,81% más que seis años antes, cuando el importe de este tipo de fruto alcanzó los 141.960 euros.Grajal sostiene que sería "interesante" explotar plantaciones comerciales porque no solo se trata de un frutal en el que el agricultor puede recolectar un fruto temprano (breva) y otro tardío (higo, de menor tamaño que su antecedente), sino porque también hay variedades que presentan mejores condiciones para su "tratamiento postcosecha" tanto porque su piel es más resistente como por la posibilidad de conservarlo fresco durante más tiempo.

¿Y por qué se puede encontrar un amplio abanico de variedades en Canarias? Por los siglos que esta especie lleva asentada en las Islas. "La higuera ha formado parte de su cultura y se ha podido demostrar que su cultivo es tan antiguo que ya estaba antes de la conquista", indica.

No en vano, se han encontrado restos de esta fruta en diferentes yacimientos arqueológicos, en especial de Gran Canaria y Tenerife. Así, por ejemplo, las evidencias carpológicas encontradas en La Cerera, en Arucas, indican que la práctica de la agricultura, al menos en lo que a cebada, trigo e higuera se refiere, se remontan en Gran Canaria a unas fechas que van desde el siglo IV al VIII, tal y como recoge la tesis doctoral de 2006 La explotación de recursos vegetales en la Prehistoria de las Islas Canarias, de Jacob Morales. Tras la conquista, que comenzó en 1402 en Lanzarote y culminó en 1496 en Tenerife, se introdujeron más variedades, por lo que la investigadora del ICIA apunta a que se pueden encontrar numerosas similitudes con ejemplares que se cultivan en la Península.

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