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Los padres de la Curva de Laffer

La tesis, atribuida a posiciones conservadoras, procede de Keynes, a quien Hayek veía más cerca de Friedman que a éste de sí mismo

Los impuestos suelen identificarse con la izquierda pero un referente del liberalismo y de la economía clásica como Adam Smith sostuvo en el siglo XVIII que "un impuesto es un emblema no de esclavitud sino de libertad".

El conservador Ronald Reagan, que hizo una gran rebaja tributaria en 1986 (tres años antes de dejar el cargo), subió impuestos once veces en ocho años y los republicanos, aparentes defensores de la baja fiscalidad, atacaron a los demócratas Jonh F. Kennedy y Lyndon Jonhson en los 60 por promover una reducción impositiva.

El socialista Rodríguez Zapatero, que el 16 de mayo de 2003 había dicho que "bajar impuestos también es de izquierdas", los redujo al principio de la crisis como vía de estímulo y los subió en 2010 para aplacar el déficit.

Una de las reducciones tributarias de 2008-2009 fue la devolución de 400 euros a 13 millones de contribuyentes para incentivar el consumo. Esta política, a la que fue instado por el PP ("Haga como el señor Bush"), había sido adoptada por el dirigente conservador estadounidense como política anticrisis en junio de 2002, tras el desastre de las puntocom, y en enero de 2008, tras el desplome de las subprime. El PP atacó tanto la rebaja de los 400 euros como su supresión en enero de 2010, mientras durante ese tiempo mantuvo la exigencia de menores impuestos.

Pero, tras predicar entre 2008 y 2011 que "de las crisis sólo se puede salir bajando impuestos", acometió la mayor subida tributaria de la etapa democrática entre 2011 y 2013 como única forma, dijo, de salir de la recesión.

Curva de Laffer

La Curva de Laffer es otra evidencia de que las políticas fiscales son transversales. Arthur Laffer, afín al partido Republicano, dio nombre en los años 70 a una tesis según la cual bajando los tipos impositivos se estimula la economía y esta reactivación puede compensar la merma recaudatoria. Hay experiencias en las que la teoría ha funcionado y algunas (como ocurrió en España en 2015) en las que fracasó pese a que la economía ya estaba creciendo. El Gobierno tuvo que rectificar.

La tesis, sin embargo, no procede de las doctrinas conservadoras, sino del keynesianismo de los años 30, como admitió Laffer en un artículo el 1 de junio de 2004. Keynes propugnó la aplicación de estímulos monetarios y fiscales para salir de las grandes recesiones, aunque se inclinó prioritariamente por los segundos y de éstos consideró más eficaz la vía de aumentar el gasto público que la de bajar los tributos.

Derecha e izquierda

El planteamiento de Keynes (que no era de izquierdas, aunque asesoró durante un tiempo al Partido Laborista) es hoy interpretado como una posición izquierdista mientras que al monetarismo y a la Escuela Austriaca se les asignan posiciones derechistas. Pero Hayek (Escuela Austriaca) decía -no sin razón- que Keynes y el monetarismo (Milton Friedman) tenían mucho más en común entre sí que él con cualquiera de ellos. Este relativismo de las atribuciones partidistas se aprecia también en Alemania, donde impera el ordoliberalismo. Las políticas de reformas estructurales y políticas de oferta no las aplicó la conservadora Angela Merkel sino su antecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder.

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