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Entrevista a Saúl de León

"El aro salvavidas OneUp da una vida extra a quien se está ahogando"

"La beca Philip Morris es una oportunidad excelente para los emprendedores, a mí me dio un empujón", confiesa el emprendedor y fundador de OneUp

El emprendedor Saúl de León Arteta muestra su invento OneUp para salvar vidas en el mar. QUIQUE CURBELO

¿Qué le llevó a emprender?

Cuando terminé de estudiar Geografía tuve muchos trabajos distintos, precarios, de pocas horas y nunca relacionados con lo mío y siempre me ha gustado hacer cosas y aprender. Soy una persona muy inquieta y curiosa y un día vi un documental sobre refugiados ahogándose en el Mediterráneo y quedé impactado. Le hacían una entrevista a dos chicos de Cruz Roja que decían que cuando recibían una alerta de naufragio los primeros en llegar a la zona de rescate eran ellos con sus motos de agua, encontraban 70 u 80 personas en el agua ahogándose pero como estaban en la moto de agua no podían ayudarles a todos, ni siquiera se podían acercar al núcleo del problema porque la gente, al estar en estado de pánico, se agarrarían a la moto y la harían virar. De modo que se quedaban fuera e intentaban ayudar a los más rezagados, el resto moría. Pensé que había que hacer algo y pensé en crear algo pequeño, compacto y ligero que se pueda lanzar desde una distancia segura y que una persona pueda llevar muchos. Así surge OneUP.

¿En qué consiste el invento?

He cogido un aro salvavidas y lo he reducido 20 veces y es siete veces menos pesado. Es un flotador en forma de aro salvavidas de unos 370 gramos y unos 17 centímetros, similar a una lata de refresco. En Canarias todos los años mueren ahogadas 93 personas y en España unas 500 o 600. Cuando me interesé por este problema me di cuenta de que esto es más grave de lo que yo pensaba, ya que no pasa sólo en el Mediterráneo sino también aquí. Por ejemplo, en Canarias mueren más del doble de personas ahogadas que en accidentes de tráfico. OneUp puede estar en el bolso de playa. Es similar a una lata de refresco y si alguien lleva un protector solar también puede llevar un OneUp porque el 80% de los ahogamientos en Canarias se producen en zonas sin vigilancia y si todos tuviéramos un OneUp todos podríamos ser posibles rescatadores.

¿Cuándo se le ocurrió esta idea y cuánto tardó en ponerla en práctica?

Se me ocurrió en 2015 y estuve un año y medio buscando materiales y haciendo pruebas. Intenté primero conseguir materiales en Las Palmas de Gran Canaria, pero no lo conseguí y busqué en otras islas, pero tampoco tuve suerte. Intenté localizar materiales resistentes en España para el mar, pero tampoco había nada, finalmente desistí y aposté por intentarlo en China mediante Internet. Contacté con diferentes fábricas de materiales, probando, usando pegamento, la tela se desgarraba y no servía, o no se inflaba con el tamaño que yo quería y cuando ya creía que tenía toda las piezas encajadas hice una prueba en el mar y funcionó muy bien.

¿Cómo funciona el producto?

Simplemente al lanzarlo y entrar en contacto con el agua automáticamente se infla. Desde que cae al agua hasta que está completamente hinchado pasan alrededor de dos segundos. Es una pastilla de sal y al humedecerse libera un muelle. La forma original es como lata de refresco y una vez cae en el agua aparece un aro salvavidas en forma de herradura con el que la víctima puede rodear su cuerpo.

¿A qué obedece el nombre de OneUp?

Me acordé del videojuego de Super Mario Bros, en el que cuando cogías una vida extra debajo a la derecha parecía el número uno y 'up'. OneUp significa una vida extra, tiene que ver con salvar a alguien que se está ahogando y gana una oportunidad y también es un concepto internacional.

¿Qué premios ha obtenido?

Estuve un año y medio hasta que funcionó el invento y tener el primer prototipo y con éste me presenté a la beca Philip Morris International y gané el premio a la Innovación y Emprendeduría, dotado con 10.000 euros, y también obtuve el primer premio a la Mejor Startup Social por Vitalia, de unos 5.000 euros. Con ese dinero he empezado a arrancar.

¿Qué suponen los Premios Philip Morris para usted?

Es una oportunidad excelente para todos los emprendedores en Canarias, no sólo por el premio en metálico, sino porque aparte te dan formación orientada a tu negocio y visibilidad. Conoces a mucha gente que te ayuda. Es un empujón y me han dado un impulso esencial. Destiné la beca a los primeros prototipos y también hemos invertido en una página web y imagen de marca.

¿Hay suficientes apoyos para emprendedores en Canarias?

Sí, si te mueves bien puedes encontrar cosas bastante interesantes y apoyos.

¿Cuál ha sido su siguiente paso, una vez ideado el producto?

Lo patenté y cuando veo que el producto empieza a gustar y que la gente lo ve con mucha funcionalidad aposté por montar mi empresa. Me asocié con mi amigo Luis Borges, que tiene experiencia en fabricación en China y empezamos a desarrollar los primeros prototipos e intentar darle un poco más de visibilidad, pero nos vemos con la tesitura de que en Canarias es un mercado complicado para acceder porque hay pocas personas y al ser un producto nuevo no sabemos cómo lo van a tomar. Entonces decidimos apostar por un crowdfunding en Estados Unidos, que es un mercado mayor y el poder adquisitivo de media es más alto. Así empezamos nuestra nueva andadura y contactamos con las mejores agencias de marketing en crowdfunding y pasamos una serie de filtros, superamos una serie de requisitos, nos clasificamos y nos ficharon y somos el primer proyecto español en fichar por la agencia americana de marketing, Rain Factory, la más importante de Estados Unidos en capacidad de captación de fondos a través de crowdfunding en la plataforma indiegogo. Estamos en fase de promoción internacional, pues el próximo 20 de marzo se lanza una campaña en Estados Unidos, pero se verá en todo el mundo.

¿Cuáles son las ventajas?

Nuestro objetivo no es una campaña orientada a inversores, sino a compras. Sólo se puede adquirir el producto por esta vía y la ventaja es que tiene un precio al 50% del coste. El producto en crowdfunding va a costar unos 49 dólares o alrededor de 40 euros. Al posicionarnos en el mercado americano nos da más visibilidad.

¿Han vendido ya algunos?

No, no podemos vender porque nos exigen exclusividad para el crowdfunding. Cuando sacas un producto a crowdfunding se exige que sea un producto nuevo y que no se esté vendiendo en la calle porque tú creas un crowdfunding para que la gente mediante compras financie a tu empresa. Una vez que se lance el crowdfunding el período es de un mes y una vez terminado ese plazo el producto puede estar en la calle. No obstante podemos vender a administraciones públicas.

¿Hay instituciones que ya han expresado su interés por este invento?

Desde ya podemos vender a administraciones públicas, por ejemplo el Gobierno de Canarias está muy interesado en adquirir compras, ya nos ha pedido presupuesto por unas 430 unidades de prueba. También han mostrado interés Cruz Roja y Salvamento Marítimo, pero lo principal que queremos es que este producto llegue al usuario final, que cualquiera tenga un OneUp en el bolso o mochila en la playa y si ve una situación de peligro tanto puede lanzar el producto como entrar con él para socorrer a la víctima. OneUp cumple una doble función: reducir el número de ahogamientos y también evitar que el rescatador sufra ningún percance porque en Canarias muchos de los ahogados son personas que de buena fe intentan ayudar a otras y al final son ellos los que fallecen.

¿El talento canario está condenado a emigrar?

La insularidad nos pone un poquito las cosas más difíciles, pero con ganas y esfuerzo todo es posible. Recurro al mercado americano para darle visibilidad, pero me gustaría quedarme en Canarias para desarrollar todo esto, generar empleo aquí y que este producto fuera canario, que tuviera visión internacional, pero que su sede central esté en Canarias.

¿Qué recomendaciones daría a alguien que quiera emprender y no sabe por dónde empezar?

Les diría que no tengan miedo, que esto es como valles, un día estás en la montaña y otro día estás abajo, pero con tesón, ganas y guiándose por uno mismo, hay que apuntar lo más alto posible, que tiempo de retroceder siempre habrá.

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