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Los ingresos por IRPF, por debajo de 2008 pese a los 3.500 trabajadores más

Los contratos de baja calidad sitúan la recaudación hasta abril un 9% por debajo del umbral precrisis

La proliferación del trabajo basura en el mercado laboral de Canarias -ese empleo que se caracteriza por su temporalidad y los bajos salarios- ha desembocado en que la recaudación por las cotizaciones sociales de los trabajadores siga siendo inferior a la de 2008, el año que marcaría el antes y el después del largo período de crisis económica. En los cuatro primeros meses de 2008, el fisco ingresó en las Islas en concepto de IRPF por las cotizaciones de los afiliados a la Seguridad Social casi 71 millones de euros más que en el mismo período de este año. Y, paradójicamente, el número de trabajadores afiliados era entonces menor que en la actualidad. En otras palabras: la economía del Archipiélago cuenta hoy con más empleados que en el inicio de la crisis pero generan menos recaudación que entonces, lo que pone de manifiesto hasta qué punto se deterioró la calidad del trabajo. Más sueldos debería implicar mayores ingresos públicos vía IRPF, de modo que el hecho de que la recaudación sea inferior pese a que hay más afiliados significa que estos tienen, en general, puestos de trabajo de peor calidad.

Con el gasto en pensiones en alza, la teoría dice que las cotizaciones sociales de trabajadores y empresarios deben ser las que equilibren la balanza. Es decir, que los activos compensen con sus aportaciones a la caja común del sistema de la Seguridad Social lo que mensualmente se desembolsa para el pago de las nóminas de los jubilados y demás pensionistas. Máxime en un escenario que, como el actual, se define por la recuperación de la economía y por el recuperado dinamismo del mercado laboral. Pero ocurre, sin embargo, que el envejecimiento de la población -que aunque con menos intensidad que en el resto del país ya se está manifestando también en las Islas-, el éxodo de muchos jóvenes formados en busca de un mejor futuro laboral en otros países y, sobre todo, la precarización del empleo -bajos sueldos, multiplicación de contratos de corta duración y crecimiento de los convenios a tiempo parcial- impiden que las cotizaciones alcancen para cubrir los gastos del sistema.

Así lo demuestran los datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, que dirige Magdalena Valerio, al cruzarlos con los de la Agencia Tributaria, lo que deja una fotografía fija del mercado laboral del Archipiélago no precisamente halagüeña.

En el primer cuatrimestre de 2008, cuando aún había quienes negaban la crisis, la recaudación vía IRPF por las cotizaciones de los trabajadores canariosllegó a 783,4 millones de euros. Entre enero y abril de este año, los ingresos de la Seguridad Social quedaron ligeramente por debajo de 712,5 millones. La diferencia es de 70,9 millones. Aunque podría pensarse que el dato no es del todo malo, sobre todo si se tiene en cuenta que la recaudación ha crecido en el período en los dos últimos ejercicios después de tocar fondo en 2013 -menos de 594,5 millones hasta abril-, lo cierto es que la realidad no es positiva. ¿Por qué? Porque los 783,4 millones de euros recaudados antes de la crisis salieron de los bolsillos de los alrededor de 781.200 trabajadores que estaban entonces afiliados a la Seguridad Social, mientras que los 712,5 millones de este año los han aportado 784.610 canarios. En definitiva, se recauda sensiblemente menos con unos 3.410 cotizantes más.

De hecho, cada trabajador le reportó a las arcas públicas entre enero y abril de 2008 una media de 1.003 euros, mientras que en el primer cuatrimestre del actual ejercicio la cifra no llegó a 908 euros de media por persona, 95 menos.

Detrás de los números está el hecho de que la recuperación del volumen del empleo, es decir, del número de puestos de trabajo, no es sinónimo de recuperación de la calidad del empleo. Los salarios solo mejoran en parte de los ocupados, especialmente los que tienen la suerte de contar con un contrato indefinido y aún disfrutan de cláusulas vigentes de antigüedad por convenio.

Hay que recordar que en la salida de la crisis, en los ejercicios de 2015 y 2016, ya el Ministerio de Hacienda admitía que los bajos sueldos habían desinflado la recaudación por IRPF -y, por tanto, la recaudación pública, ya que el Impuesto sobre la Renta es una de las principales fuentes de financiación tributarias-, hasta el punto de echar por tierra sus previsiones, como ocurrió, por ejemplo, en lo relativo al déficit de la Seguridad Social. El Ministerio que aún dirigía Cristóbal Montoro calculó un desequilibrio entre los ingresos y gastos menor al que finalmente se produjo. ¿Por qué? Porque el Gobierno dio por descontado un incremento de las cotizaciones sociales derivado de las subidas salariales que, en principio, iban a pactar patronal y sindicatos en 2017.

La propia consejera de Hacienda del Ejecutivo canario, Rosa Dávila, ha atribuido los incrementos en la recaudación por IRPF en las Islas "a que están subiendo los salarios y el empleo". Esa es justamente la cara de la moneda, si bien aún está lejos de ser suficiente para llegar a los niveles precrisis.

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