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La CNMC supedita la planta de Granadilla a que Endesa asegure el consumo de gas

Competencia mantiene su negativa a la infraestructura tinerfeña y marca la senda a recorrer para hacerla posible

Inauguración del puerto de Granadilla en marzo de este año.

Inauguración del puerto de Granadilla en marzo de este año. LP / DLP

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene su negativa a la construcción de la planta regasificadora de gas de Granadilla. En un informe de 44 folios, preceptivo pero no vinculante, remitido al Ministerio para la Transición Ecológica el pasado lunes, el organismo público vuelve a condicionar su construcción a disponer "de garantías sobre el uso de la planta". La central térmica que Endesa posee en el sur tinerfeño está obligada a la utilización del gas natural desde el momento en que disponga de ese combustible.

Entre las conclusiones contenidas en el nuevo documento, fechado el día 3 de octubre, la sala de supervisión regulatoria, presidida por María Fernández, exige "disponer de un compromiso firme y a largo plazo de Unelco [Endesa] de la utilización exclusiva del gas natural en sus ciclos combinados de Granadilla (...) y con independencia del precio que pueda alcanzar" dicha fuente energética. Esta misma tesis ya la expuso en el documento que emitió el 7 de septiembre de 2017.

En 2014, una resolución de la Viceconsejería de Medio Ambiente modificó la autorización ambiental integrada de la central térmica de Granadilla, propiedad de Endesa. Entre las condiciones técnicas de funcionamiento, señala la obligatoriedad de disponer de un "sistema centralizado de distribución de cargas entre los distintos grupos generadores" con el fin de "minimizar las emisiones contaminantes".

Gas frente a gasoil

La central de generación del sur de Tenerife dispone de dos generadores de ciclo combinado -de 226,1 y 235,2 megavatios de potencia- preparados para funcionar de manera indistinta con gasoil y gas natural. La propia declaración de impacto ambiental detalla la menor suciedad ambiental generada por el último de dichos combustibles.

Mientras con la utilización de gasoil se contemplan unos valores máximos de emisión de 20 miligramos por metro cúbico normal (mg./Nm3) de partículas, 120 de óxido de nitrógeno y 60 de dióxido de azufre, el gas natural rebaja dichos valores a cinco, 50 y 11,5, respectivamente. Además, esta notable reducción de las emisiones contaminantes hará protagonistas absolutos a los ciclos combinados en la generación, desplazando en la medida en que la demanda eléctrica lo permita a los grupos que se nutren de fueloil.

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, afirmó el pasado mes de julio que el diésel, -motores que funcionan con gasoil- "tiene los días contados". Es decir, en el camino para el cumplimiento de los compromisos adquiridos para la reducción de las emisiones contaminantes, el Gobierno del PSOE contempla el fin de esta fuente de energía en un horizonte no lejano.

No obstante, el informe de la CNMC solo contempla la viabilidad económica de la regasificadora proyectada por el operador gasista, Enagás. Defender el interés de los consumidores desde el punto de vista económico es una de las funciones del organismo, pero no el análisis de condicionantes e impactos medioambientales.

Sucesivos gobiernos de Canarias han defendido la introducción del gas natural licuado (GNL) como hidrocarburo más barato y menos contaminante que el petróleo, que en sus distintas presentaciones es la única fuente que alimenta la generación convencional en Canarias. Lo consideran además como la tecnología de respaldo ideal para apoyar a las energías renovables, cuya implantación también defienden.

Enfrente, diversas instituciones y grupos ecologistas sostienen que la construcción de regasificadoras convertirán a las fuentes limpias de generación en sus rehenes durante al menos el periodo de amortización de las inversiones. Defienden por tanto, el paso directo desde el petróleo a las renovables. Estas últimas no son gestionables -la presencia del sol y el viento es independiente de las necesidades de la producción- por lo que requieren de sistemas de almacenamiento. La tecnología avanza con rapidez, pero en un medio plazo no permite que su presencia sea la única en el mix energético canario.

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