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Cuentas públicas

Unos Presupuestos bajo los indicios de la desaceleración

Los expertos valoran el proyecto del Gobierno, pero destacan que deja incógnitas abiertas

Equilibrio y prudencia. Son dos de los principios más importantes que han guiado la elaboración del proyecto de Presupuestos Generales del Estado, como destacó el viernes tras su aprobación en el Consejo de Ministros la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, y en los que los expertos atisban la señal de que el Ejecutivo ya empieza a protegerse de los primeros efectos de la ralentización de la economía. Unas cuentas en las que también se registran importantes inversiones en infraestructuras e innovación como parte de un proceso de reforma que genere nuevas condiciones de desarrollo en las que asentar la mejora del Estado de Bienestar. Pero la clave estará en el planteamiento de ingresos, que el Gobierno pretende aumentar en 20.000 millones de euros, un 9%, una previsión que levanta algunas dudas.

"No es ni más ni menos, sino simplemente optimista. Pero se nota que el Gobierno quiere dar un giro a la realidad, marcada por las políticas de recortes en los últimos años", dice Gonzalo Pino, Secretario de Política Sindical de UGT, sobre el esquema de recaudación previsto por el Gobierno, cuya principal novedad estriba en las subidas de impuestos. Hacienda prevé recaudar casi 6.000 millones gracias al incremento del Impuesto de Sociedades -hasta un 15%- para las grandes empresas, al tiempo que opta por una subida de dos puntos del IRPF para los contribuyentes que ganen más de 130.000 euros, y de cuatro puntos para los que declaren más de 300.000 euros. Una orientación "voluntarista", enjuicia Raymond Torres, Director de Coyuntura y Estadística de Funcas, la Fundación de Cajas de Ahorro.

En su opinión, además de que restan una serie de impuestos que aún deben tramitarse y aprobarse, entra en juego la variable de la ralentización económica, que organismos como el BCE y el FMI llevan semanas deslizando por el efecto combinado del estancamiento de la demanda, la volatilidad del precio del petróleo y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. "La desaceleración está ahí", alerta Torres. De hecho, el Gobierno se ha cubierto las espaldas rebajando al 2,2% la previsión de crecimiento, cuatro décimas menos que en 2018. "Los vientos de cola de la economía van a cambiar, y los planteamientos que hace el Gobierno van en esa línea. Me parecen razonables. Son unos Presupuestos con una ambición contenida", coincide el Secretario de Política Sindical de UGT, que se felicita también por el refuerzo de las políticas dedicadas a la dependencia: "Si no hay unos Presupuestos destinados a esas realidades en las que nos va a tocar vivir, tendremos grandes problemas en el futuro".

El Gobierno también prevé un descenso en la creación de puestos de trabajo, con una tasa de paro en el 14%, y un aumento generalizado en las pensiones acorde con la inflación. Al mismo tiempo, el Ejecutivo quiere sentar las bases de una modernización del tejido productivo con partidas de gasto destinadas a infraestructuras e Inversiones en I+D+i. El Director de Coyuntura y Estadística de Funcas saluda el giro en materias como el fomento de la innovación tecnológica y las energías renovables, pero advierte de que "habrá que verlo en la práctica". "La inversión de las empresas españoles en I+D+i sigue siendo baja con respecto a Europa. Se necesita una inversión que sirva al desarrollo empresarial y a la productividad, que es la base del Estado de Bienestar", opina.

La reducción de la deuda y del déficit público, un aspecto en el que las autoridades europeas son especialmente persistentes con España por entender que no está cumpliendo los objetivos, es otro de los apartados en los que el proyecto de Presupuestos hace un particular énfasis. No obstante, el Gobierno aspira a dejar el déficit en el 1,3%, el mismo objetivo que trazó el PP. "Lo más probable es que se consiga una reducción del déficit gracias al incremento de las capacidades recaudatorias, pero insuficiente para alcanzar ese objetivo", subraya Torres. Pero, antes de su ejecución, el Gobierno debe alcanzar un acuerdo que le permita sacar adelante las cuentas en el Parlamento, un proceso que confía en encarrilar en las próximas semanas, aunque se le presentan importantes obstáculos en el camino a tenor de las últimas exigencias planteadas por los independentistas catalanes. "Este país tiene graves problemas. Es el momento de la recuperación y la redistribución de la riqueza y estos Presupuestos las pueden permitir. Aún quedan tres meses de margen para negociar y somos optimistas", concluye el representante de UGT.

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