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Iván fue la marioneta de Jesuman

El principal acusado reconoce la deuda generada por su actividad al frente supermercados Cerca, pero no puede confirmar los importes

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Última sesión de la vista del 'caso Jesuman'

"Iván Hernández fue un instrumento de su tío José Ignacio". Ese fue el argumento esgrimido por la defensa del principal acusado del Caso Jesuman en la última jornada del juicio que quedó visto para sentencia, con la absolución de uno de los acusados, Juan Jesús Hernández.

Los hermanos José Manuel y José Ignacio Hernández Pérez -hijos del fundador del Grupo Jesuman, Jesús Hernández Guzmán - e Iván Hernández Perera -descendiente de José Manuel- se enfrentan, como autores o cooperadores necesarios, a los delitos de estafa, de estafa agravada y de alzamiento de bienes en la expansión del negocio en Gran Canaria a través, principalmente, de los supermercados Cerca.

En su alegato final, el abogado defensor de Iván Hernández declaró que el acusado siempre ha reconocido la deuda generada por su actividad al frente la cadena de alimentación, pero no puede confirmar los importes, ya que la documentación desapareció debido a que la nave en la que se encontraba sufrió un incendio. Además, en un intento de señalar como culpable a José Ignacio y exculpar a su defendido, el letrado se cuestionó ante el tribunal cuál de los acusados tenía "la capacidad de hacer ingeniería financiera".

La defensa aseguró que, en una primera etapa de su andadura empresarial al frente de Cerca, Iván pedía a sus empleados que siguieran las instrucciones de José Ignacio, que actuaba como consejero, porque él no tenía conocimientos en el sector de la alimentación. Pero, a partir del 25 de marzo de 2005, tras la ampliación de capital de acciones de 2021 Alimentcanarias -empresa matriz de Cerca- esos consejos pasaron a ser órdenes, porque Jesuman se convirtió en su principal accionista.

Según la defensa, cuando se empezaron a producir los impagos -entre 2006 y 2007- Iván Hernández empleó los beneficios de sus empresas exitosas para hacerse cargo de los pagos. Con respecto a la creación de cerca de 60 empresas para gestionar la cadena de alimentación, el abogado defensor alegó que se trata de una fórmula habitual para compartimentar riesgo.

Iván Hernández ejerció su derecho a la última palabra y pidió disculpas a los proveedores por la deuda y por los perjuicios que haya podido ocasionarles. Además, aseguró que, dentro de sus posibilidades, intentará pagar lo antes posible.

El responsable de los supermercados Cerca -cuya actividad cesó en 2008 sin saldar una deuda con los proveedores de unos 13 millones de euros- entre 2007 y 2009, fue no declarante, por tener rentas bajas. Sin embargo, vivía en un chalet en El Sauzal, conducía un Jaguar -valorado en 150.000 euros- y su esposa, quien se sometió a una operación estética por valor de 14.000 euros, un Chrysler Voyager; sus hijos estaban matriculados en un colegio bilingüe de élite y frecuentaba restaurantes de lujo junto a su padre.

El letrado encargado de la defensa de José Manuel Hernández, quien pidió la absolución para su cliente, aseguró que el acusado no realizó ningún acto de administración en ninguna de las sociedades y que lo único que quedó probado es que fue él quien llevó a cabo la inversión inicial para poner en marcha 2021 Alimentcanarias.

Durante su intervención José Manuel se mostró decepcionado por no recibir apoyo por parte del equipo defensor de Comercial Jesuman, porque en el momento de los hechos que se están juzgando formaba parte de la compañía. Además, sostuvo no entender cómo él seguía en el banquillo y su hermano Juan Jesús había sido absuelto.

Por su parte, el abogado defensor de José Ignacio Hernández, para el que pidió la absolución, apuntó que resultará muy difícil probar que José Ignacio participara en la contracción de la deuda. Asimismo, la defensa argumentó que se estaba solicitando una "responsabilidad solidaria" y que se estaba pasando por alto el hecho de que cada sociedad debe hacerse cargo de sus responsabilidades jurídicas.

La Fiscalía sostiene que los hermanos José Manuel y José Ignacio Hernández Pérez -miembros del Consejo de Administración de Jesuman durante la fecha de los hechos que se investigan- e Iván Hernández Perera decidieron expandir su negocio, ya consolidado en Tenerife, "con inequívoco ánimo de obtener un enriquecimiento patrimonial ilícito" a costa de la mayoría de sus proveedores en Gran Canaria. Para cada hermano pide 12 años de prisión mientras que para Iván solicita 17 años de cárcel.

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