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El tirón del cactus impulsa las ventas de la floricultura canaria en el extranjero

El mercado europeo es el principal destino de flores y plantas de las Islas | Japón, China, Turquía, Dubái, Canadá y Estados Unidos también compran a Canarias

La demanda de plantas y flores cultivadas en el Archipiélago continúa en ascenso. La floricultura canaria vive su particular primavera tras el hundimiento que sufrió el sector hace algo más de una década, cuando los menores costes que ofrecían África y América del Sur provocó una significativa fuga de empresas a países situados en esos puntos del globo terráqueo. El paulatino desmantelamiento que soportó la actividad desde entonces provocó una fuerte caída de la inversión que, tras pasar lo peor de la crisis, comenzó a recuperarse. El peso y valor de las exportaciones encadenan ya tres años de subida, un aumento que se apoya, principalmente, en la creciente compra de plantas ornamentales, tanto de interior como de exterior, como los cactus y plantas grasas.

Los envíos al extranjero alcanzaron el pasado ejercicio las 3.353,8 toneladas, un 198,6% más que en 2015, año en el que las exportaciones tocaron fondo al solo alcanzar las 2.23,54 toneladas. Pese a ese incremento, el sector está lejos de igualar la cifra de 1999, cuando se destinaron al exterior 6.057,44 toneladas. El aumento de las ventas también ha ido de la mano de una subida de su valor. El importe de los envíos fue de 11,3 millones de euros en 2018, un 11% más que en 2017 y un 40,3% más que cinco años antes.

En el último lustro, el valor de las exportaciones creció un 59,3% en el segmento de la planta viva. Tanto en plantas de interior como de exterior, los ingresos prácticamente se triplicaron, al pasar de 3,6 millones a 6,5 y de 128.762 euros a 337.314, respectivamente. El interés de otros países por comprar kentias ( Howea forsteriana), arecas ( Chrysalidocarpus lutescens), cactus (como Euphorbia candelabrum) o plantas grasas compensa la caída del 18,92% que registra el valor de las exportaciones de flor cortada, que suma 1,3 millones, según los datos publicados por Fepex. Estas cifras convierten al Archipiélago en la quinta región española con más peso en la floricultura.

Europa es el principal destino de las producciones, donde destacan Holanda, Francia y Alemania. Pero esto no quita que otros países, como Japón, Canadá o EEUU también compren plantas y flores cultivadas en Canarias o que incluso China, Emiratos Árabes Unidos (Dubái) o Turquía se fijen en los cactus de las Islas. Así, por ejemplo, Viveros El Rosal, situado en Agüimes, exporta tanto en esquejes como en planta Euphorbia candelabrum, una planta de la que existe una enorme demanda, principalmente en Europa, por ser resistente al frío.

Pese al crecimiento que experimenta el sector, el Archipiélago no tiene un mayor número de productores, sino que éstos se han mantenido en el tiempo. La Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas Vivas de Canarias (Asocan) cuenta con 83 floricultores, de los que no todos exportan. Asimismo, la superficie destinada a este cultivo se ha reducido. En 2017 había registradas en las Islas 511,3 hectáreas, de las que el 53,14% estaban ocupadas por plantas ornamentales, según los datos publicados por el Istac. Si se compara con la cifra de 2013, se tiene que la extensión dedicada a la floricultura canaria perdió en cuatro años 129,3 hectáreas.

Este retroceso no ha impedido, en cambio, que la producción y exportaciones crezcan. El gerente de Asocan, Antonio López, atribuye este crecimiento a la consolidación de las flores y plantas de las Islas como productos de calidad. La compensación del 100% al transporte y un cambio en el beneficiario de la ayuda del Posei, que antes recibía el comprador y ahora ingresa el productor, según explica, son incentivos que, a su juicio, también han impulsado la buena marcha de la actividad.

El sector advierte, en cambio, del riesgo que supone para el brío exportador actual la modificación de los protocolos fitosanitarios en las aduanas. La floricultura canaria vive con incertidumbre la negociación actual para cambiar los controles en las entradas y en las salidas, pues desconoce aún si los cambios que se implementarán beneficiarán o perjudicarán a su negocio. "Pueden generar un impulso al crecimiento, pero también una parálisis o una reducción", apunta López.

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