La huelga de tripulantes de cabina y pilotos españoles de Ryanair finalizó ayer sin grandes incidencias ni retrasos, y con la sensación de que ha pasado prácticamente desapercibida para los pasajeros, toda vez que los sindicatos han considerado abusivos los servicios mínimos impuestos. En torno al 97 % de los vuelos que estaban programados para los días de huelga señalados salieron con normalidad y tan sólo se han producido 14 cancelaciones.

El objetivo de estas protestas son los cierres de bases de Ryanair en Tenerife Sur, Gran Canaria, Lanzarote y Gerona y el previsible despido de unos 520 empleados.

Ayer último día de huelga, se sumaron también los pilotos británicos de la aerolínea irlandesa que también convocaron en septiembre siete jornadas de paro para reclamar mejoras en sus condiciones laborales y en la estructura salarial, con planes de pensiones, seguros, permisos de maternidad y salarios similares a los que existen en otras aerolíneas.

Ryanair informó ayer que todos los vuelos operados desde España han salido según lo programado, con un 95 % de salidas a tiempo y que no se espera ninguna interrupción. El sindicato USO ha acusado a la compañía de imponer unos servicios mínimos abusivos, y ha señalado que en la jornada de este domingo la plantilla ha hecho más horas de vuelo de lo normal.

Protesta

En un comunicado, el secretario general de USO-Ryanair, Gustavo Silva, ha acusado al Ministerio de Fomento de permitir estos servicios y de "patrocinar" la huelga, y ha avisado de que habrá reclamaciones judiciales.

Silva ha recordado que las islas Canarias pierden 29 rutas, 6 de ellas nacionales, y se disminuirán las frecuencias a otros destinos, y ha lamentado que Fomento no se haya implicado en darle una solución de conectividad al archipiélago después de la quiebra fulminante del turoperador británico Thomas Cook. El viernes un centenar de pilotos y tripulantes de cabina españoles se concentraron en los aeropuertos de Madrid y Tenerife Sur para protestar por sus derechos.