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Una década sin desahucios

1 EL PROBLEMA: Cuando un afectado tiene que solicitar ayudas a la Administración siempre se ve abocado al Indicador Público de Renta a Efectos Múltiples (Iprem). Sin embargo, existen casos en los que por razones justificables no existe capacidad económica, por ejemplo cuando un empresario carece de ingresos y no puede dar de baja sus negocios por las deudas, pero tampoco puede acogerse a las ayudas por constar como administrador. Ahinor ha detectado que el índice no hace justicia a la situación real de la personas ya que no se pone al día y, además, denuncia que la labor de valoración que deberían realizar los trabajadores sociales no se ejecuta correctamente, bien por falta de medios, de personal o de empatía, o por mera incompetencia. LA SOLUCIÓN: La asociación propone que el Iprem se revise automáticamente todos los años respecto a un factor de referencia, como el Índice de Precios de Consumo (IPC) o el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), y que deje de estar sujeto como hasta ahora a la Ley de Presupuestos, que se puede ver afectada por los vaivenes políticos. Además, se propone realizar un análisis en profundidad de la situación financiera real de las personas sin recursos a través de un organismo que sea externo a la Administración -aunque ésta se encargue de auditarlo- y cuyos miembros pertenezcan a ámbitos profesionales que no tengan que ver con partidos políticos o entidades mercantiles para evitar así la imparcialidad de sus decisiones.

2 EL PROBLEMA: La presión mercantil provoca que los alquileres asequibles sean la excepción. La falta de oferta de vivienda en las zonas turísticas, que obliga a los empleados del sector a habitar en zonas alejadas de su puesto de trabajo, el alquiler vacacional y la especulación de grandes fondos de inversión que mantienen sus casas vacías son los principales causantes.

LA SOLUCIÓN: Ahinor despliega un abanico de remedios para paliar este problema, entre ellos el seleccionado por Europa como una de las mejores 50 ideas, la de movilizar el parque de viviendas vacías ofreciendo ventajas fiscales a sus propietarios o penalizándolos económicamente si no las ponen en el mercado. Otra de las soluciones ya está funcionando en otros países de europeos y consiste en crear un órgano administrativo dependiente del área de Vivienda que se encargue de controlar los alquileres y se asegure de que las casas cumplen con los requisitos mínimos de habitabilidad. La segunda solución es la de la vivienda vitalicia, comprada por el gobierno o por medios privados, para que las personas en exclusión social con rentas insuficientes puedan vivir en ella hasta que fallezcan, sin la posibilidad de que sus familiares la hereden. La tercera propuesta es crear una delimitación de zonas tensionadas demográficamente y un Índice de Precios de Referencia del Alquiler para prevenir la burbuja inmobiliaria. La última medida consiste en el cohousing, una fórmula muy extendida fuera de Canarias que facilita la convivencia de diferentes colectivos, sobre todo de gente mayor.

3 EL PROBLEMA: Cuando los afectados tienen que solicitar ayudas a la Administración para subsistir, suele existir un profundo desconocimiento sobre el sitio al que tienen que acudir. Además, muchos de los funcionarios no son expertos en la materia y, lamentablemente, se caracterizan por su falta de empatía y deshumanización, según denuncia Ahinor. En algunos casos, los problemas económicos de las personas que solicitan asistencia vienen derivados de temas judicializados en los que la labor de los abogados, en demasiadas ocasiones, deja mucho que desear.

LA SOLUCIÓN: Es necesario que los ciudadanos tengan un organismo al que acudir en caso de dificultades económicas desde el que se les pueda orientar y estudiar su caso particular. Hay muchas administraciones que ya tienen órganos dedicados a estas funciones, lo que duplica los costes y además crea discrepancias entre localidades en cuanto al trato desigual que se da a los ciudadanos. Desde su fundación, Ahinor ha ido desarrollando estas actividades, aunque reconoce claras deficiencias debidas ala falta de recursos tanto humanos como económicos, a lo que se suma la imposibilidad de realizar campañas de información al ciudadano. Por ello, Ahinor se propone como ese órgano multidisciplinar que llegue a donde la instituciones no pueden y que socialice los recursos de la Administración, un órgano que vaya a los juzgados y ofrezca un arbitraje entre las partes, y que tenga un contacto continuo con los ciudadanos.

4 EL PROBLEMA: La falta de control tanto en el mercado del alquiler como en el hipotecario crea situaciones en las que se produce la alta vulnerabilidad de muchas familias, a la par que en ocasiones los derechos de los propietarios se vulneran.

LA SOLUCIÓN: La Oficina de Vivienda ejercerá el control sobre varios aspectos claves del mercado del alquiler, entre ellos que las casas estén reguladas conforme a la ley; se encargará de la gestión integral del alquiler sin coste para el propietario para aquéllos que cedan sus inmuebles con un coste por debajo del Índice de Precios de Arrendamiento; vigilará que la regulación existente se cumpla por todas las partes implicadas; asegurará que los contratos no tengan cláusulas abusivas, así como el cumplimiento íntegro de los mismos; evitará que se especule con la vivienda; controlará la fianza ya que en numerosas ocasiones el inquilino la utiliza como pago del último mes o el propietario como si fuera una renta más, ocasionando un daño a la otra parte que pocas veces se denuncia y que, en el caso del inquilino, puede suponer un problema para el siguiente alquiler. En cuanto al mercado hipotecario, se encargará de dar asesoramiento jurídico-financiero sobre las circunstancias personales de los sujetos afectados; buscará planes alternativos a las propuestas realizadas por las entidades de crédito; y negociará con los bancos para establecer planes de actuación según las características de las familias afectadas.

"Llevamos desde el año 2009 evitando todos los desahucios que han llegado a la asociación y estamos hablando de más de mil casos", explica orgulloso Francisco Santana. Esta plataforma formada por una treintena de voluntarios ofrece un acompañamiento global a quienes se ven con problemas para continuar pagando su casa. No sólo ofrecen ayuda psicológica y legal a las familias afectadas por esa lucha indeseada que se produce demasiadas veces con las entidades financieras sino que, además, todas las semanas reparten alimentos que donan desinteresadamente varias empresas. "Hoy mismo hemos hecho una colecta improvisada para una anciana que necesitaba dinero de manera urgente". Una respuesta rápida que muchas veces las instituciones son incapaces de dar.

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