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El adiós de Ryanair, el temor al 'brexit' y los billetes caros zarandean al turismo

El Archipiélago sufre en enero la peor caída interanual de visitantes de los últimos once años - Las pernoctaciones descienden un 7,8% y la facturación, un 2,9%

El adiós de Ryanair, el temor al 'brexit' y los billetes caros zarandean al turismo

La pérdida de conectividad por el cierre de las bases de Ryanair y los huecos por rellenar que dejó la abrupta salida del mercado de Thomas Cook anunciaban curvas en el pulmón de la economía del Archipiélago. Canarias perdió 75.405 turistas en enero en comparación con el primer mes de 2019, una caída del 5,8% que es la mayor para este mes desde 2009 y a la que también contribuyeron el temor al brexit y el encarecimiento de los billetes para viajar desde la Península a las Islas.

La Encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur) publicada ayer deja muchos datos para el análisis, negativos en su mayor parte. Por ejemplo, el mercado peninsular ya no ayuda a compensar el paulatino y lógico aterrizaje de las cifras de turistas internacionales.

"A medida que los billetes son más caros, a un peninsular le es mucho más fácil coger el coche e ir a Marbella, por ejemplo, que volar hasta aquí", explicó ayer el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de la provincia de Las Palmas, José María Mañaricua.

Desde otros puntos del Estado arribaron en enero 117.832 clientes de la planta alojativa canaria. El batacazo es de dos dígitos (-11,3%) con respecto al mismo mes del año pasado; 14.937 visitantes menos. Ahora bien, el razonamiento del representante de los hoteleros y extrahoteleros admite matices, ya que el reparto de esta sangría no es en absoluto homogéneo.

Por ejemplo, mientras a Gran Canaria se le saltan todas las costuras y se despeña un 33,6% (19.117 menos), Tenerife gana un 5% de viajeros españoles (2.453 más) y Fuerteventura un 42% (3.081), si bien en este último caso con la consabida afección que cualquier variación tiene para las cifras que son muy bajas.

Además, este es una de los pocos respiros que concedió la estadística al negocio alojativo majorero. Esta isla (-10%) y Lanzarote (-13,6%) fueron las más afectadas por el descenso de las llegadas globales; con 14.515 y 29.468 visitantes menos, respectivamente.

Cerrojazo de Ryanair

Enero era el primer mes en el que se pudieron comprobar los daños del golpe que ha supuesto el cierre de las tres bases que Ryanair mantenía en las Islas -Lanzarote, Tenerife Sur y Gran Canaria- desde que la Primavera Árabe convirtió al Archipiélago en el único reducto al que acudir en el medio radio -no larga distancia- para apartarse por unos días del crudo invierno continental.

La pérdida de rutas y frecuencias contribuyó en gran modo al nefasto inicio del año. "Sin lugar a dudas", afirmó la presidenta de la Asociación Insular de Empresarios de Hoteles y Apartamentos de Lanzarote (Asolan), Susana Pérez.

En lo que respecta a esta isla, la representante empresarial puso el acento en la contracción de la oferta que ha supuesto la marcha de la low cost irlandesa "particularmente con Madrid", en el caso del mercado peninsular (-10,4%). Merma de asientos que, como catalizador de la tormenta perfecta e indeseada, hace extensible a Reino Unido e Irlanda, los dos países en los que el pinchazo del negocio alojativo lanzaroteño fue más grande; un 16,1% y un 20,7%, respectivamente.

Sin embargo, "lo de Ryanair nada tiene que ver en el caso de Fuerteventura", aseguró el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo (Aehtf) de dicha Isla, Antonio Hormiga. "Algo pasa y estamos preocupados", añadió.

Los hoteleros majoreros se aplican en el análisis de las causas. A juicio de Hormiga, parte de la responsabilidad de los malos resultados reside en las carencias que presenta "la digitalización. No existimos en Internet", apuntó el representante empresarial.

En el caso de Fuerteventura, el retroceso en lo que respecta al mercado británico fue del 21,2% en enero. La isla perdió 7.661 clientes con pasaporte de Reino Unido, más de la quinta parte de los que llegaron doce meses antes. Desde Lanzarote, Susana Pérez, citó el brexit como otro de los elementos que minaron la salud de la actividad turística.

Consumada el 31 de enero, la desconexión del Reino Unido de la Unión Europea (UE) generó dudas en los viajeros siempre que apareció en el horizonte. Ante los efectos desconocidos que tendría su concreción, muchos británicos que tenían pensado viajar a las Islas por esas fechas prefirieron esperar a ver qué ocurría. "En este caso, a la inseguridad de los turistas se unió la incertidumbre que aportó el discurrir de la economía en general", detalló la presidenta de Asolan.

Esa lógica, sin embargo, se torció en Gran Canaria, la única que fue capaz de mantener en ascenso (5,5%) la curva de la demanda procedente de Gran Bretaña si atendemos a las cuatro más turísticas. También lo consiguió La Palma (10,6%) si bien es cierto que solo con 277 visitantes más.

Disparidades interinsulares al margen, lo cierto es que en el conjunto de la comunidad autónoma el signo negativo delante de las variaciones experimentadas en enero fue habitual en la práctica totalidad de los territorios origen de turistas.

Un -7% en el caso de Reino Unido; un -4%, en el de Alemania; un -1,6%, en el mercado nórdico (Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia), y el reseñado y alarmante -11,3%, en el caso de la Península. También Italia (-18,1%) e Irlanda (-8,5%) aportaron al batacazo, mientras que las únicas buenas noticias procedieron de Francia (19,1%) y Holanda (4,1%).

Gasto y pernoctaciones

Un tapiz así dibujado solo podía traer descensos del gasto efectuado por los turistas. Los 1.423 millones de euros que invirtieron en su descanso en el Archipiélago fueron 40 millones de euros menos (-2,9%) de los que desembolsaron en enero de 2019.

El golpe para la actividad que es absoluta protagonista del producto interior bruto (PIB) canario es de dimensión inquietante si se observa, además, el acortamiento de los viajes, que van ya por los ocho días y medio de duración tras perder un 2,79% en el inicio de este 2020. Menos jornadas significan menos dinero que se queda en el Archipiélago.

Entre el comportamiento de este último parámetro y el menor volumen de turistas se entiende que el descenso (-7,8%) de las pernoctaciones -el número de noches que están ocupadas las habitaciones de la planta alojativa- superara ampliamente el medio millón (674.801). Menos mal que dio un respiro el incremento del 5,1% del gasto medio diario de cada visitante, que llegó a los 152 euros.

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