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Crisis del coronavirus Los que no paran

Las frutas ganan popularidad

Los propietarios de las fruterías se encuentran saturados de tantos pedidos que reciben desde que comenzó la cuarentena por Covid-19

Manolo Quintana, en su frutería situada en el Mercado de Vegueta. JUAN CASTRO

Las frutas han ganado popularidad en estos tiempos de pandemia y es que los que regentan negocios de este gremio aseguran que "están saturados" ante tantos pedidos, en especial porque muchos de ellos no estaban acostumbrados a efectuar envíos a domicilio.

Este es el caso de Manolo Quintana, el frutero que empezó en este negocio desde que tenía ocho años ayudando a su padre en la frutería que aún continúa ofreciendo sus servicios en el Mercado de Vegueta, además de otras dos en las calles Mendizábal y Venegas, en Las Palmas de Gran Canaria.

Quintana ha entrado en los envíos a domicilio desde que comenzó el decreto estatal que prohíbe a los ciudadanos salir de casa, a excepción de algunos casos como ir a hacer la compra o a trabajar. Sin embargo, hay personas que por temor prefieren hacer uso del delivery. "Ahora estamos con ello y la gente se está volcando a tal punto que estamos desbordados", comenta el frutero. "No estábamos preparados para esto, pero hay una gran demanda", apunta Quintana.

La primera semana la situación era diferente, ya que muchas personas temían salir de casa y más aún al mercado donde se encuentra la frutería, por lo tanto los que acudían al negocio de Manolo Quintana son los vecinos. Lo que hizo que la venta fuese "un poco justa". Algo que ha mejorado a raíz de que implementó el despacho a domicilio.

No venden como lo hacían normalmente, antes de que un Real Decreto del Gobierno nacional impusiera la cuarentena, "pero, a pesar de ello, escapamos".

En cuanto a las medidas de seguridad que implementan en esta frutería está el uso de guantes y el lavado constante de manos. Respecto a las tan buscadas mascarillas, Quintana reseña que no han podido comprarlas porque no hay en ninguna farmacia. Pese a eso se las han "ingeniado" y algunos de los empleados las fabrican desde casa. Además, mantienen más de un metro de distancia entre ellos como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). "En líneas generales, en el Mercado de Vegueta vigilamos que todos cumplan con las normas", asegura Quintana.

El frutero no siente miedo cuando sale a trabajar, aunque admite que ven cómo la gente sí le tiene "respeto" al coronavirus que ya se ha cobrado la vida de más de un millar de personas en España. "Comprendo que la gente mayor tenga miedo, los más jóvenes confiamos en que si nos toca, no nos vamos a morir por ello", cuenta. "Intentamos hacer las cosas bien", resalta Quintana, de 55 años.

Sin embargo, hay algo que sí lamenta el frutero y es que a raíz de esta situación ha dejado de ver a su madre. "Mi madre tiene 85 años y hace dos semanas que no la veo", lamenta. "Somos cinco hermanos y decidimos entre todos llevarla a casa de una de mis hermanas que no trabaja y ahí está más protegida", destaca.

Los productos más vendidos en su negocio son las verduras. "Algo que es bueno porque beneficia al agricultor y también contribuye con la economía de la Isla", resalta. "Son productos de nuestra tierra y eso es beneficioso, piden muchas frutas sanas como plátanos y naranjas. Hay una gran demanda de productos frescos", asegura Manolo Quintana.

Lo mismo sucede en el negocio de César Martín García, que tiene su nombre, donde las frutas más solicitadas han sido los cítricos. "Las mandarinas y las naranjas son las más solicitadas. Es una pasada lo que se está vendiendo", asevera Martín García.

El frutero siempre ha ofrecido el servicio a domicilio a su "fiel clientela" y ahora lo ha ampliado para los nuevos compradores que han ido en aumento desde que inició el confinamiento en la Isla. "Tenemos pedidos a domicilio porque la mayoría de los consumidores que tengo son personas mayores, mi empleado y yo nos encargamos de llevarles la compra a sus casas", manifiesta. "Siempre he trabajado con ese servicio y nunca he cobrado por ello", explica el propietario de Frutería César, situada en el paseo Cayetano de Lugo, en la capital grancanaria.

Martín García admite que trabaja "con algo de miedo". "Los clientes me llaman por teléfono para pedirme las frutas y verduras. Los pedidos han aumentado, incluso personas que no me compraban ahora lo hacen porque algunos supermercados tardan mucho en entregar los productos. La gente me necesita y por eso me compran", explica el frutero.

Lo que sí ha cesado es la venta de frutas, verduras y demás productos a los bares y restaurantes a los que Martín García despachaba, ya que estos solo tienen permitido ofrecer comida a domicilio mientras dure el estado de alerta.

En su negocio han "extremado" la higiene desde que el coronavirus apareció en España. Igualmente, siguen las recomendaciones que da la OMS para frenar esta pandemia.

El frutero tiene quien lo espere en casa y son su esposa e hijo de 13 años, por lo que le presta especial atención a la higiene en este momento, ya que evita ser un foco de contaminación para sus familiares.

"Mi hijo padece de asma, por eso entra en el grupo de riesgo. Ni él, ni mi mujer salen de la casa, el único que lo hace soy yo, porque regento la frutería. Es por eso que soy más cuidadoso con las normas de seguridad", recalca.

Entre las normas de higiene que cumple a diario el frutero están el quitarse toda la ropa al llegar a casa y meterla directamente a la lavadora. Posteriormente, acude al baño para ducharse y eliminar todo el posible rastro del virus antes de poder saludar a su familia.

Pero quizá la medida más extrema de este padre de familia ha sido pedirle a su hijo que duerma en la habitación con su madre, mientras Martín García descansa cada noche en el dormitorio de su hijo. Todo esto lo hace con el fin de evitar contagiar a sus seres queridos, a la vez que continúa con el trabajo que no sólo le da de comer a él y a su familia, sino que alimenta a los clientes que han depositado su confianza en él para el surtido de frutas y verduras frescas que son importantes en estos momentos, ya que llenan de vitaminas a los que las consumen y por tanto, contribuyen a regular el sistema inmunológico.

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