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CRISIS DEL CORONAVIRUS Repercusión de la pandemia en la economía de las Islas

Los empresarios auguran seis meses de parálisis y que el paro llegue al 40%

La patronal descarta que la recuperación posterior a la desescalada sea "rápida y potente" - "Durante dos años vamos a estar claramente peor que en 2019"

Puesto de Cruz Roja en una desértica Playa del Inglés.

Puesto de Cruz Roja en una desértica Playa del Inglés. ANDRÉS CRUZ

Un mal sueño, La probable realidad y Aislamiento y decadencia. No son los títulos de una trilogía literaria, sino los nombres con los que CEOE-Tenerife ha bautizado los tres posibles escenarios en que puede materializarse en Canarias la ya palpable crisis económica originada por la epidemia de Covid-19 y las medidas adoptadas para combatirla. La primera de esas hipótesis -que la economía retome su ritmo en cuanto se levante el estado de alarma- ya está descartada. La tercera -que la parálisis productiva dure diez meses- se antoja en exceso pesimista. Queda, pues, la segunda, la que, como su propio nombre indica, parece más probable: que el marasmo económico se prolongue durante seis meses y se traduzca en una cifra de paro cercana al 40% y en una caída de la riqueza regional de en torno al 25%.

Estas previsiones están incluidas en el Informe de Coyuntura Económica sobre el primer trimestre de este año, elaborado por Corporación 5 para la patronal tinerfeña. El documento pone negro sobre blanco que la pandemia cristalizará n una crisis "sin precedentes".

Cada uno de los escenarios que dibuja el estudio se mueve en un rango de afección a la economía que oscila entre el 40% y el 60% de la actividad. En el caso del que la confederación empresarial considera más realista, la pérdida del producto interior bruto (PIB) de las Islas se movería entre el 20% y el 30%, mientras que el índice de desempleo se situaría entre el 35% y el 43%.

El escenario más optimista -ya rebatido por los hechos- contempla reducciones del PIB que van del 6,7% al 10% y una tasa de paro de entre el 24% y el 27%. Por su parte, el más negativo prevé un derrumbe de la riqueza de al menos un 33,7% pero que, en su extremo más pesimista, rozaría el 50%, mientras que la proporción de población desempleada podría ubicarse entre el 46% y nada menos que el 60%.

Los cálculos de la patronal incluyen también el descenso que sufriría la recaudación de la Comunidad Autónoma -la imposición indirecta que le concede el Régimen Económico y Fiscal de Canarias, en especial el IGIC- como consecuencia del frenazo económico. En el escenario más probable, la disminución de ingresos por este motivo iría desde los 350 a los 526 millones de euros.

A estas cifras se remitió ayer el presidente de la CEOE provincial, José Carlos Francisco, cuando expuso la necesidad de contar con 500 millones de deuda "suplementaria" solo para mantener los ingresos.

Una cosa es la duración de la parálisis que atenaza la economía y otra la de la recuperación posterior, que será prolongada. Francisco descarta que la salida a la crisis sea rápida ni potente -la recuperación "en V" a la que se refieren algunas estimaciones- y no prevé que la "normalidad" llegue a las cifras macroeconómicas antes de 2022. "Durante dos años vamos a estar claramente peor de lo que estábamos en 2019", advirtió. En cambio, no considera "descabellado" que en 2023 se consiga mejorar la situación previa a la crisis.

Al depender en gran medida del consumo exterior, sobre todo del turismo, Canarias será más vulnerable a este "terremoto económico" que la media de España, que a su vez estará más expuesta que la mayoría de Europa. Sobre la posible reapertura del Archipiélago al turismo, el presidente de la confederación empresarial no confía en que se produzca antes o durante el verano. Será en "septiembre u octubre" cuando la principal actividad económica de la región pueda empezar a recobrar las fuerzas, puesto que, previsiblemente, la movilidad aérea internacional se activará de nuevo en esas fechas.

La desescalada económica tras el confinamiento y la restricción de la actividad y los movimientos debe desarrollarse, a juicio de José Carlos Francisco, de acuerdo con los propios empresarios, que "son los que mejor conocen sus negocios" y además están "intentando pactar protocolos seguros desde el punto de vista sanitario y razonables desde el punto de vista económico".

La gravedad de los diferentes panoramas que, según el informe, puede crear la crisis obliga a adoptar soluciones que nazcan del "consenso" y la coordinación de agentes públicos y privados, sostiene la patronal. "Las políticas anticíclicas tienen más sentido que nunca", indica el documento, que insiste como hacen las ad ministraciones públicas canarias en la necesidad de utilizar el superávit bloqueado en los bancos en cumplimiento de la Ley de Estabilidda y de recurrir al "endeudamiento mutualizado", con el fin de "evitar la polarización económica y social de las diferentes regiones y más en la situación de Canarias", cuya exposición a los impactos externos es mayor.

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