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Nuevo varapalo al sector turístico

Johnson pone en riesgo el 10% del PIB

El Gobierno regional avisa de que no hay ningún mercado capaz de compensar la repentina pérdida de turistas británicos v Las aerolíneas presionan para que el Reino Unido excluya a las Islas de la cuarentena

Una pareja de turistas, este lunes a su llegada a las Islas en un vuelo de Jet2. ANDRÉS GUTIÉRREZ

Reino Unido no da su brazo a torcer. Pero España sigue intentándolo alentada por el Gobierno de Canarias. Ambos Estados negociaban ayer in extremis para que el Gabinete de Boris Johnson dé marcha atrás y saque a las Islas de la lista negra de territorios a los que desaconseja viajar. Entretanto, el sector turístico regional contiene la respiración en espera de saber si habrá o no temporada de verano. Sin turistas británicos, agosto y septiembre definitivamente serán meses perdidos. No en vano, de que Londres recapacite depende directamente hasta un 10% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad Autónoma. Es decir, de cada diez euros de renta que se generan en el Archipiélago, y ahí se incluyen los beneficios de las empresas, los salarios de los trabajadores y la recaudación pública por impuestos, uno es resultado directo del gasto de los turistas británicos.

Los cálculos que manejan en la Consejería de Turismo, Industria y Comercio del Ejecutivo autonómico, que dirige Yaiza Castilla, bastan para poner de relieve la trascendencia que para la economía isleña tiene lo que se decida en el número 10 de Downing Street, la residencia oficial y oficina de trabajo del controvertido Boris Johnson. Pese a que el coronavirus ha golpeado con especial saña a la industria turística, el peso relativo del turismo británico no ha variado, de modo que aunque el PIB regional se reducirá este año drásticamente, la aportación de los visitantes ingleses debería de ser superior a la de cualquiera de los restantes países que cada año envían turistas al Archipiélago. Sin embargo, la decisión de las autoridades británicas de incluir a quienes visiten las Islas entre los obligados a someterse a cuarentena a su regreso al Reino Unido acaba de un plumazo con la mayor bolsa de clientes de los hoteles, bares, restaurantes y empresas de transporte del Archipiélago. Tanto de inmediato como una vez levantada la obligatoriedad de confinarse, ya que está por ver el alcance del efecto disuasorio en quien tenga planeado escaparse unos días a Canarias, que no tendrá garantías de que su Gobierno no adopte en el futuro la misma decisión ante el más insignificante riesgo. Y lo peor, tal como subrayó Castilla, es que no hay ningún otro mercado capaz de compensar de inmediato la caída del turismo británico, menos aún en las actuales circunstancias.

El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, aseguró que tanto su Ejecutivo como sobre todo el Gabinete de Pedro Sánchez, que es el que verdaderamente puede mantener conversaciones de tú a tú con Londres, desplegaron ayer toda su capacidad diplomática para hacer ver al Gobierno británico el sinsentido de meter a las Islas (y también a Baleares) en el mismo saco que a Cataluña o Aragón, por ejemplo. Torres, visiblemente molesto por la unilateralidad con que se ha manejado el Reino Unido, hizo una vez más hincapié en que la decisión "no tiene ningún sentido desde el punto de vista epidemiológico". De hecho, la tasa de contagios de la Covid-19 en Gran Bretaña e Irlanda del Norte es sensiblemente más alta que en el Archipiélago, con lo que en un ejercicio de coherencia, enfatizó el presidente canario, las autoridades británicas deberían establecer restricciones de la movilidad dentro de su propio territorio antes que en las Islas. "Esperamos que la intensificación diplomática dé sus frutos", apuntó Torres, que puso énfasis en que "no tiene lógica lo que el Reino Unido ha hecho con Canarias".

A favor de la reivindicación de España y Canarias (y también de Baleares) juegan dos importantes actores: por un lado, Alemania; y por otro, las aerolíneas y turoperadores del mismo Reino Unido, empresas a las que, paradójicamente, podría darles la puntilla su propio Gobierno. En este último caso, las compañías aéreas y el sector de la turoperación están presionando para que su país reconsidere la decisión y excluya a las Islas de la imposición de cuarentena. Hay que recordar que estos negocios están tan en dificultades como los hoteles, restaurantes o empresas de transporte del Archipiélago, de ahí que perder un cliente de la envergadura de Canarias podría ponerlos contra las cuerdas. En este sentido, empresas de la importancia de Ryanair o easyJet ya han manifestado públicamente su disconformidad con la decisión de la Administración Johnson, hasta el punto de que la compañía de Michael O'Leary la ha calificado de "lamentable". No obstante, el repliegue de TUI y Jet2, justamente las dos firmas que más británicos traen a la región y que ya han anunciado que suspenden temporalmente sus paquetes de viajes a Canarias hasta el 31 de julio y el 9 de agosto respectivamente, resta de golpe 120 vuelos y 22.000 plazas aéreas semanales. Un golpe que de no remediarse echaría definitivamente por tierra la temporada turística estival. Al hilo de tan preocupantes cifras, el propio Torres exhortó indirectamente al Reino Unido a tomar nota de Alemania.

A diferencia del Gabinete de Boris Johnson, el Gobierno de la canciller Angela Merkel no ha hecho tabula rasa, sino que ha desaconsejado viajar a las regiones donde el coronavirus efectivamente supone un problema: Cataluña, Aragón y Navarra. Por el contrario, las autoridades alemanas no ven riesgo alguno en viajar a las Islas, lo que al menos salvaguarda el segundo mercado en importancia para la primera industria, que es precisamente el germano.

La gestión de la crisis turística, agravada ahora por el veto británico, se coló también en el Parlamento autonómico, donde originó un rifirrafe entre Torres y la líder del PP en las Islas, Australia Navarro. Navarro le recriminó al presidente que no haya exigido ya la destitución de Fernando Simón (que dijo que la decisión del Reino Unido supone "un riesgo" menos), y este le echó a su vez en cara a la dirigente popular estar instalada en la bronca permanente y que su partido "dé la espalda" a Canarias.

También en la Cámara, y un día después de que los hoteleros se ofrecieran a costear los test PCR a los británicos a su vuelta al Reino Unido para que no tengan que pasar cuarentena, el consejero de Sanidad, Blas Trujillo, explicó que el Archipiélago podría ser la primera autonomía en establecer los test en los aeropuertos. Trujillo expuso que su Departamento ha propuesto al Ministerio de Sanidad una "metodología" que permitiría hacer lo que ya se está haciendo en, por ejemplo, Madeira. Es más, el consejero aseguró que esta demanda está "a punto" de lograrse. Torres anunció una conferencia sectorial Canarias-Estado sobre turismo para después de agosto en la que se abordará este asunto.

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