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Uno de cada cinco pisos turísticos de las Islas da el salto al alquiler residencial

La caída de visitantes empuja a un 20% de viviendas vacacionales, más de 7.800, al cese temporal de su actividad - La ocupación de este segmento alcanza el 80%

Una vivienda vacacional en Las Palmas de Gran Canaria.

Una vivienda vacacional en Las Palmas de Gran Canaria. JUAN CASTRO

La pandemia del coronavirus ha empujado a numerosos propietarios de viviendas vacacionales a dar el salto al alquiler tradicional. El bajo volumen de turistas que presenta las Islas debido a las restricciones para viajar por parte de algunos países, así como la falta de confianza de los propios viajeros por el temor a resultar contagiado, ha provocado que un 20% de los pisos turísticos cesen temporalmente su actividad. O lo que es lo mismo, una de cada cinco viviendas vacacionales -más de 7.800- se ha pasado al mercado residencial de arrendamientos.

El Archipiélago contaba en 2019 con 39.081 viviendas destinadas al alquiler turístico, 6.249 más que un año antes, según un informe elaborado por la Consejería de Turismo relativo al pasado ejercicio. Éstas ofrecían 163.205 camas, 23.598 más que doce meses atrás. Canarias ofrece 450.142 camas regladas, con lo que el peso de la vivienda vacacional alcanza al 26,61% del total. La entrada en escena del Covid-19 ha supuesto, sin embargo, una merma "temporal" de dicha oferta. La presidenta de la Asociación Canaria del Alquiler Vacacional (Ascav), Doris Borrego, señala que un 20% de viviendas de este segmento ha cesado de forma momentánea hasta que el turismo se recupere.

El Archipiélago afronta la reanimación de su principal motor económico envuelto en numerosas incertidumbres. Cuando las Islas retomaban de forma paulatina su actividad tras el inédito cero turístico, la decisión del Gobierno británico de imponer cuarentena a los pasajeros procedentes de cualquier punto de España echó por la borda todas las expectativas de recuperación, pues Reino Unido es el principal mercado emisor de turistas para Canarias. A esta circunstancia se suma, ahora, el aumento del número de contagios en las Islas, que ha obligado al Ejecutivo regional a imponer el uso obligatorio de la mascarilla, la prohibición de fumar en espacios abiertos si no hay distancia de seguridad y el cierre de los locales de ocio nocturno salvo en los que casos en los que se disponga de terrazas, que tendrán un aforo limitado del 75% y no podrán abrir con pista de baile.

En la Consejería de Turismo, en manos de Yaiza Castilla, preocupa que el aumento de casos activos haga caer en saco roto los esfuerzos realizados para impulsar la actividad turística en las Islas, como el vuelo de validación de Canarias como destino seguro de la Organización Mundial del Turismo (OMT) o la suscripción de una póliza de asistencia en viaje que cubre la cuarentena de los turistas en el Archipiélago en caso de que se diera tal situación. El sector ya advierte, incluso, que está en peligro el invierno, la temporada alta de las Islas, si no se establece de inmediato la realización de tests en origen y en destino para garantizar la seguridad.

Cambio de mentalidad

Borrego señala que la mudanza del 20% de viviendas turísticas al alquiler tradicional es solo temporal, ya que asegura que volverán una vez se recupere la normalidad. Las cancelaciones realizadas por británicos están siendo sustituidas, según apunta, por turistas locales y nacionales. Es más, sostiene que los porcentajes de ocupación, pese a todo, son bastante elevados: entre un 70% y 80% de media. En el caso de las viviendas con piscina privada o casas aisladas cerca de la costa "el lleno es total". Influye, señala, el cambio de mentalidad y hábitos que ha traído consigo la pandemia. "El turista que cifraba antes el lujo en el número de estrellas de un hotel ahora lo ve en las viviendas aisladas", esgrime.

Tenerife es la isla con mayor oferta de alquiler turístico, con 15.193 viviendas y 63.944 camas. Le siguen Gran Canaria, con 10.046 casas vacacionales y 40.978 camas y, ya de lejos, Lanzarote. La isla conejera contaba el pasado ejercicio con 5.211 viviendas activas en este segmento, una cifra muy inferior a los dos casos anteriores. Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro cierran el ranking con 4.853; 2.284; 1.006 y 488 camas, respectivamente. El precio medio por vivienda y noche en Canarias es de 80,2 euros, un importe 24,39 euros inferior al que marca Lanzarote, la isla más cara en este aspecto habida cuenta de que cuenta con una menor oferta que Tenerife o Gran Canaria, donde el coste por jornada es de 78,64 y 83,26 euros. En Fuerteventura el precio es de 70,23 euros; en La Palma de 61,9 euros; en La Gomera de 58,78 euros y en El Hierro de 45,85%.

Un informe elaborado por el Instituto de Turismo y Desarrollo Económico Sostenible (Tides) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) a petición de la Ascav pone de manifiesto que el turista que se aloja en viviendas vacacionales, que realiza estancias más largas -de unos 12,37 días de media-, tiene más interés por descubrir el destino, generando, por ende, un mayor gasto en las Islas. El estudio destaca, de hecho, que un tercio del total deja dinero en los comercios del entorno en el que se hospeda.

El Tides subraya, a su vez, que la irrupción de este tipo de alojamientos en el Archipiélago haya tenido lugar, "en muchos casos", en localidades con escasa oferta turística y donde el turismo no es la principal actividad económica. "En este sentido, la oferta de viviendas vacacionales ha surgido como elemento dinamizador de núcleos no turísticos, promoviendo la descentralización de la oferta alojativa", concluye.

Ni único ni determinante

  • El Instituto de Turismo y Desarrollo Económico Sostenible (Tides) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) determina que la influencia de la vivienda vacacional en la subida de precios del alquiler residencial es "un factor más" entre otros muchos a tener en cuenta. El informe elaborado por el Tides a raíz del encargo hecho por la Asociación Canaria del Alquiler Vacacional (Ascav) señala, entre otros argumentos, el expuesto en 2018 por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, que concluyó en su estudio sobre la regulación de las viviendas de uso turístico en España que "no existe evidencia de una relación directa y exclusiva entre la oferta de viviendas turísticas y el precio de las viviendas". El instituto dependiente de la ULPGC incide en que si bien es uno de los factores explicativos, "no es el único y determinante". El documento sostiene, además, que esta modalidad "resta incertidumbre" a propietarios de casas residenciales que ven en las viviendas vacacionales "la opción ideal para aumentar sus garantías y obtener un mayor retorno de la inversión". Subraya, a su vez, que "satisface a un segmento de demanda desabastecido, el cual busca una mayor flexibilidad, independencia y autenticidad". | A. R.

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