La década prodigiosa para el turismo finaliza con la incertidumbre de saber cuándo podrá desprenderse el negocio del azote de la pandemia. En los años de bonanza, un coro de voces advirtió desde los ámbitos privado y público de la necesidad de renovar la planta alojativa y fueron muchos los empresarios que firmaron créditos millonarios. A pesar de que hoy todo son dudas, no faltan quienes aprovechan este parón para la puesta a punto de sus productos. Desde que se declaró el estado de alarma se han destinado más de 100 millones de euros a este fin, la mayor parte en Gran Canaria.

Para la concesión del dinero necesario, las entidades financieras atienden al contexto económico, tanto general como sectorial. Evidentemente, las restricciones que ha impuesto la evolución del Covid-19 ha dibujado un escenario turístico dramático con trazas de derivar hacia lo dantesco. Ante eso, los bancos se protegen y exigen más garantías a los inversores. "Por ejemplo, que vuelvas a hipotecar lo que ya habías pagado", afirma uno de los empresarios alojativos que explora la posibilidad de remozar alguno de sus hoteles.

Desde el lado contrario, un directivo de banca aclara que no es solo el corto plazo el que se pone encima de la mesa a la hora de valorar; "si fuera así, hoy sería imposible prestar dinero", resalta. Es decir, la banca descuenta que el problema se va a solucionar en el medio plazo, lo que devolverá la rentabilidad a la principal actividad económica de Canarias.

También ayudan "los tipos bajísimos, como nunca antes", que se derivan de la política monetaria adoptada por los grandes bancos centrales. Tanto es así que tener grandes sumas depositadas se convierte en un problema. Que entre alguien por la puerta de la oficina con un proyecto a financiar bajo el brazo es una buena noticia, cuestión distinta es que se otorgue el préstamo sin atender a ninguna otra cuestión.

Recursos propios

El tercer escenario posible es acudir a los recursos propios para costear las obras. Los continuos récords de llegadas de visitantes han permitido una más que suficiente capitalización de las empresas hoteleras y extrahoteleras. No pocas han encontrado en la remodelación, renovación, modernización y reconversión de hoteles y apartamentos una razón para materializar el dinero acumulado en la Reserva de Inversiones para Canarias (RIC).

Esta figura consagrada por el Régimen Económico y Fiscal (REF) propio del Archipiélago tiene en su espíritu precisamente dinamizar la economía y la creación de empleo en las Islas. Este es un ejemplo claro, el ahorro fiscal que genera la RIC se destina a estas obras de rehabilitación, que dan empleo a un buen número de trabajadores de la construcción.

Veamos el escenario inversor tanto en renovación como en obra nueva para este año tan particular. Centrémonos en primer lugar en lo que ha ocurrido desde que el pasado 14 de marzo el presidente de España, Pedro Sánchez, declaró el estado de alarma.

La primera conclusión clara es que son los hoteleros de la provincia de Las Palmas quienes han entendido que este parón es una oportunidad para remozar sus instalaciones. Son 92,37 millones de euros los que sostienen los proyectos presentados y que se concentran en Gran Canaria, sobre todo, y Fuerteventura. En ese mismo tiempo, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y hasta la fecha, solo hay 8,07 millones de euros comprometidos con el lavado de cara.

La enorme diferencia se explica porque en Gran Canaria han dado un paso al frente dos de los grandes emporios. Lopesan ha decidido renovar el hotel Costa Meloneras. Maspalomas Resort SL, mercantil que lo gestiona y explota, presentó una memoria en la primera semana de junio por valor de 56,85 millones de euros. La empresa calcula que las labores darán empleo a 40 personas.

El otro gran movimiento es el de Tourin Europeo SA. Si poco suena este nombre, basta aclarar que es la propietaria de los Gloria Palace (San Agustín, Amadores y Royal). La piqueta ya ha comenzado a funcionar para dar forma a un proyecto de renovación que costará 23,65 millones de euros y generará 72 puestos de trabajo.

Las actuaciones en el Costa y los Gloria se presentaron ante la Administración en junio. Para hallar la siguiente es necesario saltar a Fuerteventura y retrotraerse a la segunda mitad del mes de marzo. El RIU Palace Jandía moderniza, principalmente, sus habitaciones y el restaurante mediante una inversión de 8,71 millones de euros. Mantendrá la categoría de cuatro estrellas que luce hasta la fecha y eso mismo ocurrirá en el hotel Fataga, que dedicará -la empresa Fataga, SA lo hará- 3,16 millones de euros a intervenir en habitaciones y zonas comunes del establecimiento para incrementar su grado de competividad.

La suma total invertida en la provincia oriental es de 92,37 millones de euros, que se convierte en 136,10 millones si se tienen en cuenta los 43,73 destinados a la construcción de un nuevo hotel de cinco estrellas, con spa, centro de congresos y helipuerto en San Bartolomé de Tirajana. El proyecto corre a cargo de Monte León Canyon Hotel, SL, con Fernando del Castillo al frente.

En la provincia de Santa Cruz de Tenerife solo se ha presentado un proyecto de renovación desde la declaración del estado de alarma. Se trata de los 8,07 millones de euros que va a dedicar Royal Sun Hotel, SL a convertir en cinco estrellas -ahora tiene cuatro- el complejo de apartamentos Royal Sun Resort, de Santiago del Teide.

En febrero se había presentado la modernización de los Apartamentos Villamandi Golf Resort por 4,76 millones de euros. Un mes después, la del Hotel Bitácora por 5,53 millones. Ambas actuaciones en el municipios sureño y turístico de Arona.

Sin embargo, no se detiene aquí el dinamismo inversor en la actividad alojativa tinerfeña a pesar del Covid-19. Estaba previsto que echara a andar el nuevo acuario para la localidad de Adeje y que promueve Tenerife Ocean Park, SL y así ha sucedido, por valor de 44,62 millones de euros.

El sector actúa tomando la coyuntura actual como algo pasajero. Así debe ser, porque lo contrario sería el final del actividad turística tal y como la conocemos, y si se tiene por cierto que la situación mejorará en un plazo no lejano, el producto tiene que estar en perfecto orden de revista.

Ha venido ocurriendo durante los últimos siete años. Entre 2013 y 2018, los años de los récords turísticos se renovaron 44.260 plazas alojativas. Solo en el último de estos años se dedicaron 259,5 millones de euros a obras en los hoteles y apartamentos.