El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, descartó hoy tajantemente que España pueda sufrir un contagio de la crisis portuguesa y alabó las decisiones tomadas por el Gobierno español en el último año, adoptadas, dijo, "muchas veces sin el apoyo del PP, que supuestamente debía estar a favor".

"España no tendrá los mismos problemas que Portugal", porque "lleva tiempo luchando contra estos problemas. Y, en segundo lugar, porque los problemas no son los mismos", dijo Gurría, en una rueda de prensa que ofreció en Budapest, donde hoy se reúnen los ministros de Finanzas europeos donde se discutirá el rescate de Portugal.

"Es completamente inexacto y totalmente injusto" hacer una comparación entre los dos países, según el secretario general de la institución, quien consideró que aunque la justicia no es un asunto que preocupe a los mercados, estos sí deberían tener en cuenta "la objetividad".

"España ha afrontado los cuatro asuntos que tenía que hacer frente: el déficit, el mercado de trabajo, las pensiones y el sistema financiero", aseveró Gurría.

"España ha diferenciado su producto con éxito. Nunca se debe cantar victoria completamente, porque el trabajo nunca está terminado, pero creo que España ha logrado retos sustantivos", insistió el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Gurría consideró que los mercados avalan su opinión, como muestra el hecho de que la deuda española no haya sufrido un contagio de la crisis portuguesa en las últimas semanas.

"Son dos universos distintos, situaciones completamente diferentes", reiteró.

Asimismo, Gurría consideró que la crisis de la deuda en la zona euro debería "haberse parado con el rescate de Irlanda" y criticó a la clase política portuguesa, por considerar que podría haber evitado la activación un rescate para su país.

"No es un enorme problema, pero es auto infligido. Es un poco trágico el hecho de que pudiera haberse evitado si las fuerzas políticas" hubieran aprobado el último paquete de ajustes propuesto por el Gobierno, que es el que desencadenó la crisis política y, en última instancia, el rescate, al ser rechazado por el parlamento luso.