Sólo han pasado tres días desde que el primer ministro en funciones de Portugal, José Sócrates, dimitiera ante el rechazo del Parlamento portugués al cuarto plan de ajuste del Gobierno, pero las dudas ya están pasando factura al país luso. Ante la inestabilidad generada por la situación económica, que parece que no acaba de arrancar, y la incertidumbre que deja el puesto vacío, los mercados dan por hecho que Lisboa acabará solicitando la ayuda de sus socios. Sin embargo, Sócrates se resiste y advierte que la caída de Portugal aumentaría los riesgos para "otros países", aunque no ha citado expresamente a España.

Pese a que todo apunta a lo contrario, Sócrates insiste en que Lisboa no pedirá ayuda del fondo de rescate de la Unión Europea para hacer frente a sus problemas de deuda. El primer ministro portugués en funciones dimitió el pasado miércoles después de que el Parlamento rechazara su último plan de ajuste por la crisis económica que atraviesa el país, que contaba con el aval de la Unión Europea.

"Portugal no necesita acudir al fondo de rescate. Voy a mantener la misma determinación en la defensa de mi país para que esto no se produzca", dijo Sócrates en rueda de prensa al término del Consejo Europeo de primavera, dominado por la situación de Portugal.

"Yo sé lo que significa, sé lo que significó para los griegos y para los irlandeses, y no deseo eso para mi país", explicó el primer ministro.

Los líderes de la Unión Europea respaldaron ayer la creación de un fondo para rescatar a países de la bancarrota a partir de 2013. El fondo de rescate permanente entrará en vigor en 2013 y tendrá un capital suscrito de 700.000 millones de euros, de manera que pueda efectuar préstamos por valor de 500.000 sin perder la máxima nota de las agencias de calificación, que es la que permite lograr financiación a buen precio.

Del total de 700.000 millones, 80.000 millones se acumularán mediante aportaciones directas de capital por parte de los estados de la zona euro desde julio de 2013. España aportará el 11,9% del total en función de su participación en el Banco Central Europeo, lo que según los cálculos implica que deberá abonar 9.523 millones en metálico y otros 73.804 millones como capital movilizable y garantías, hasta sumar alrededor de 83.328 millones de euros.

Aun con estas medidas de rescate, el primer ministro en funciones de Portugal insistió en que su país cumplirá con los objetivos de déficit comunitario (del 4,6% del PIB en 2011, 3% en 2012 y 2% en 2013) sin recurrir al rescate. Portugal debe hacer frente al vencimiento de 12.000 millones de euros antes de junio. "La idea de que se defendería mejor a Europa si Portugal pide ayuda externa es una idea infantil. Porque todos saben que eso perjudicará al prestigio de Europa, a la moneda única y lo peor es que, si Portugal cayese, ello significaría que aumentarían los riesgos para otros países", avisó Sócrates. Muy a su pesar, Portugal ha sido el protagonista del Consejo Europeo de primavera. El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, dio ayer casi por hecho que Portugal no recurrirá al rescate europeo.