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La apuesta por el hidrógeno verde

Europa y España acaban de dar a conocer sus hojas de ruta en la implantación de esta tecnología | Canarias alberga proyectos para demostrar la rentabilidad de esta fuente

Cementera de Mallorca que se va a reconvertir en planta de hidrógeno verde.

Cementera de Mallorca que se va a reconvertir en planta de hidrógeno verde.

Tanto la Comisión Europea (CE) como el Gobierno de España han presentado en las últimas semanas sus estrategias para avanzar en el camino de la descarbonización a través del hidrógeno verde, el que se obtiene de la rotura de la molécula del agua mediante la utilización de energías limpias. El hidrógeno gana enteros para alimentar la movilidad –coches, camiones, barcos...– y, además, soluciona en parte el problema que tiene Canarias para el almacenamiento de los excedentes de energía verde que se gesta en sus parques eólicos.

Se trata de una tecnología incipiente y sumamente interesante, ya que solo demanda agua, viento y sol. Sin embargo, en las Islas existen proyectos de investigación desde hace más de diez años. En 2007, el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) anunció la puesta en marcha de dos plantas de generación de hidrógeno a partir de energías renovables en su sede de Pozo Izquierdo.

Solo un año después, la ingeniería isleña Zecsa puso sobre el tapete el Proyecto Solantes, que habría de hacer de Fuerteventura la primera isla en contar con una instalación de estas características. Los papeles llevan doce años atascados en la Administración regional a pesar de ser una iniciativa declarada como de interés general. “Proponemos un parque de tres aerogeneradores de cinco megavatios cada uno y una pila de un megavatio. El proyecto es de investigación pero serviría también para atender el 1% de la demanda de dicha isla”, señala el presidente de la empresa, José Ramón Martín.

Más recientemente, se han conocido avances notables en el proyecto Seafuel –“Integración sostenible de combustibles renovables en sistemas de transporte locales”–, creado al calor del programa de desarrollo Interreg del área atlántica y del que forma parte el tinerfeño Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) junto a instituciones académicas, como las universidades de Galway (Irlanda) o Liverpool, organizaciones sin ánimo de lucro y empresas privadas.

En julio se unieron como asociados la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Hyundai Canarias y Enagás. Más recientemente, se dio a conocer la intención de alumbrar una “Triple Alianza del Hidrógeno” en la que, además de Seafuel, se incluyen otros dos proyectos europeos de semejante naturaleza: GenComm y HUGE.

Todos estos movimientos dan cuenta del interés que despierta esta tecnología en todo el continente. El único residuo que produce es oxígeno, por lo que es un proceso completamente limpio si la energía que se utiliza en el proceso de electrolisis para quebrar los enlaces de la molécula de agua para extraer sus dos átomos de hidrógeno también es renovable. Además, el hidrógeno puede ser almacenado. “Puedes producir energía renovable y con el excedente, hidrógeno, lo guardas, y con él puedes hacer lo que te dé la gana”, expone en tono coloquial el presidente de la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2), Javier Brey.

El Gobierno central ha insistido en la necesidad de caminar hacia un futuro energético limpio y, también en esta ocasión, le toca demostrarlo con hechos. No existe regulación que ampare legalmente las instalaciones, por lo que deberá acelerar para propiciar el despegue con un marco normativo preciso y ponerse así a la par con la investigación, que ha logrado dar grandes zancadas en pos del abaratamiento de esta tecnología.

“Para que el hidrógeno renovable se ponga a 1,2 o 2,5 euros, las energías renovables tienen que bajar hasta los 2,3-2,5 euros el kilovatio hora”, explica Brey. En el Archipiélago, los precios pueden quedarse por encima de ese rango, dado el notable sobrecoste que supone la masiva –cada vez menos– dependencia de los combustibles fósiles para la obtención de energía; el esfuerzo para reducir la factura del sistema eléctrico dando entrada a las renovables es menor.

Bruselas establece como objetivo para 2024 la instalación de al menos 6 gigavatios de electrolizadores de hidrógeno y la producción de hasta 1 millón de toneladas de hidrógeno renovable. En los cinco años siguientes se debe avanzar hasta los 40 gigavatios y las 10 millones de toneladas. Las inversiones podrían situarse entre 180.000 y 470.000 millones de euros hasta 2050.

España prevé una inversión pública y privada de 8.900 millones de euros en la próxima década en esta tecnología. El objetivo es alcanzar una capacidad instalada de electrolizadores de 4.000 megavatios y un 25% del consumo industrial de origen renovable. También forma parte de los objetivos programados lograr 150 autobuses, 5.000 vehículos ligeros y pesados, y dos líneas de trenes comerciales propulsadas con hidrógeno renovable, así como el desarrollo de un mínimo de 100 hidrogeneras.

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