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Cocodrilos al sol

Los parque zoológicos empiezan reabrir con el único consuelo de los visitantes localesv Las instalaciones afrontan deudas y el coste de mantener a su fauna

Cocodrilos al sol en el parque Cocodrilos Park, en Agüimes, la semana pasada

Cocodrilos al sol en el parque Cocodrilos Park, en Agüimes, la semana pasada Juan Carlos Castro

A falta de turistas, los pocos visitantes locales se convierten en el único consuelo de los zoológicos de Canarias. Tras varios meses cerrados por el confinamiento al que obligó la pandemia, las cifras de la reapertura siguen siendo dramáticas. A la mínima entrada de ingresos para atender los gastos hay que añadir, como dicen los responsables de los parques, que “las deudas no paran de crecer” porque los cocodrilos, chimpancés, tigres blancos, jirafas, serpientes, lagartos, delfines y aves exóticas siguen demandando alimentos, y muchos cuidados.

Con las puertas abiertas ya desde julio en Palmitos Park (San Bartolomé de Tirajana), en agosto en Oasis Park (Fuerteventura) o hace sólo dos semanas en Cocodrilo Park (Agüimes), la realidad es muy complicada. El dato de las entradas de Oasis Park lo dice todo: apenas reciben 50 turistas al día frente a los 1.500 que llegaban antes del Covid-19, con un pico de 3.000 los sábados y domingos. Es por ello que en Loro Parque (Tenerife) y Rancho Texas (Lanzarote) ni hayan decidido todavía la fecha para reabrir.

Sin turistas no salen los números. La pandemia sigue dejando datos negativos en el sector turístico. En agosto apenas llegaron a Canarias 240.666 turistas, una caída del 76,9% respecto al pasado año. El turismo no levanta cabeza desde marzo y las perspectivas se ven con cautela, pese a que hay países que han sacado a Canarias de la lista negra por contagios como Bélgica o Chequia, y el operador TUI, al margen de la recomendación de Alemania, haya recuperado vuelos.

En Oasis Park (Fuerteventura) apenas reciben 50 visitantes al día frente a los 1.500 que llegaban antes de la pandemia.

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En el Sur de las Islas, donde están localizados la mayoría de estos zoológicos, el sol, por primera vez desde que despertó el turismo hace sesenta años, no es para los turistas. Las hamacas están vacías. Ahora en paro forzoso, es más fácil ver a los animales mirando al cielo y a la espera que a un nórdico en una de tantas playas que hay en el Archipiélago.

Dioni Valser, director de Cocodrilo Park, que vive desde hace 14 años en este parque de Agüimes, cuenta que "no ha sido fácil" sacarlo adelante. Sin ingresos en los últimos seis meses y unos gastos que se elevan a 12.000 euros al mes, porque "hay que seguir manteniendo a los animales, pagar el personal, y abonar los impuestos", las pérdidas se colocan en 90.000 euros.

Con esas cuentas, la entrada de turistas locales se recibe como una tabla de salvación. Desde el 2 de octubre abren los viernes, sábados y domingos. En la reapertura han superado incluso las expectativas porque no esperaban tantos visitantes, aunque con reservas y limitadas, asegura Valser.

Como en todo el sector turístico, el freno de visitantes ha derivado en la aplicación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), y de los 21 empleados que trabajaban en este sólo hay cinco. Y, mientras los gestores ansiaban el momento de recuperar la actividad, los inquilinos del Cocodrilo Park, donde hay muchas más especies a parte de los reptiles, disfrutaban del sosiego. "Los animales están algo más tranquilos, quizás con más armonía entre ellos, pero nosotros hemos tenido más trabajo porque somos muchos menos empleados para atender a los 900 ejemplares de animales y cuidar de todo el recinto”, señala.

En este parque de Agüimes, conviven junto a los cocodrilos, que son las estrellas, una pareja de tigres blancos, que fueron abandonados por un circo; varias decenas de camaleones, capturados en Arucas; lagartos; serpientes; unos chimpancés que llegaron en los años 80; aves y loros, que ya no están en su mejor momento para participar en espectáculos. La explicación de tan amplia variedad de especies es que también funcionan como centro de rescate.

Lo mismo ocurre en el Oasis Park. Sin embargo, en este parque de Fuerteventura, los animales echaban en falta a los visitantes. Jirafas, elefantes y capuchinos estaban los primeros días del confinamiento sorprendidos y atentos a cualquier movimiento en espera de esas voces y murmullos, que se esfumaron de golpe.

En este caso, de 430 empleados han recortado la plantilla a 130, y según explican desde el departamento de Comunicación, ni las promociones que han lanzado están dando sus frutos. Están abriendo de miércoles a domingo.

En Palmitos Park intentaron salvar el verano con los visitantes peninsulares y locales, pero les ha resultado complicado. Desde el 24 de julio, en estas instalaciones del barranco de los Palmitos (Maspalomas) abren cuatro días a la semana (de jueves a domingo), pero la única forma de ver la luz es que empiecen a llegar los turistas extranjeros, según comenta el director Pedro Cantero. “Sin apenas entradas de visitantes de otros países, pocos turistas vamos a tener”, reflexiona.

En cuanto a cómo se han tomado el día a día los animales ante la nula o escasas visitas, asegura que "todos los ejemplares están acostumbrados a que el público acuda a verlos, y si de un día para otro no apareció nadie pues algo notarían, pero allí siguen con su vida normal". El único problema, que reconoce, es que se han visto obligados a recortar la plantilla con un ERTE, y obviamente son menos empleados para atender todo, incluido el jardín botánico.

Sin fecha en Loro Parque

En el Loro Parque, sociedad que además del centro de Tenerife cuenta con un acuario en la capital grancanaria, ni se plantean abrir hasta que el turismo se reactive medianamente. "Somos los primeros interesados en abrir y en volver a la actividad, pero no nos salen las cuentas" apunta Cristhopf Kiessling, vicepresidente del grupo Loro Parque. Desde el pasado 15 de marzo tanto las instalaciones de Tenerife  (Loro Parque) como las de Las Palmas de Gran Canaria (Poema del Mar) permanecen cerradas. Los propietarios señalan que de forma habitual trabajaban con visitas organizadas de turistas, y dado que no llegan viajeros debido a la pandemia, han considerado que "la situación no invita a abrir porque supone más gastos". Ni se plantean la opción de los visitantes locales, pues “no les compesaría ni para hacer frente a los costes de personal”.

También en esta sociedad han tenido que aplicar un ERTE, que ha afectado a la mitad de la plantilla. "Los animales suponen mucho gastos entre alimentación, veterinarios y cuidar todo el entorno en el que habitan, y en estos meses es buena cantidad de dinero porque no hay ingresos" insiste.

Igualmente en el zoológico Rancho Texas, en Lanzarote, tampoco tienen decidido cuando volverán a abrir. En este parque comentan que aún prefieren esperar, y siguen pendientes de cómo se comporta la entrada de turistas.

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