El líder de la sociedad Arbistar 2.0 SL., Santiago Fuentes, quedó ayer en libertad provisional, a pesar de que el juez cree que “hay indicios de cierta entidad” para considerarlo presunto autor de los delitos de estafa, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales tras pasar a disposición del Juzgado de Instrucción número 3 de Arona. Se le retiró el pasaporte y está obligado a ir a la sede judicial cada 15 días, además de que sigue sin poder salir del país. Estas medidas cautelares y la libertad provisional fueron solicitadas por el fiscal. Y su abogado defensor se opuso a las mismas y negó que sea autor de tales hechos.

Fuentes, que ayer se negó a declarar, está acusado de fraude a numerosas personas que invirtieron en bitcoins a través de la mercantil Arbistar 2.0. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional considera que el acusado presuntamente cometió una estafa piramidal. A los afectados les prometió una alta rentabilidad de sus aportaciones en dinero. Pero, desde finales de agosto, algunos de ellos ciudadanos, naturales de diferentes países, no pudieron retirar sus ingresos. Durante casi dos meses, Fuentes dijo en varios vídeos que no existía estafa alguna y que, en realidad, lo que ocurrió fue un fallo informático que se resolvería.

Anteayer por la mañana, los investigadores arrestaron al consejero delegado (CEO) de Arbistar en una de sus casas en el Sur de Tenerife y registraron ese y otros tres domicilios propiedad de Santiago Fuentes. Este ha usado tales inmuebles como “pisos de seguridad” en las últimas semanas; es decir, de forma periódica cambiaba de domicilio para evitar ser localizado, a raíz de que, al parecer, recibiera amenazas de muerte cuando saltó el escándalo.

El acusado fue puesto a disposición judicial casi a las 13:00 horas. Llegó en un furgón de traslado de detenidos y fue introducido de forma directa en el Palacio de Justicia. Además de las denuncias interpuestas en Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y La Palma, también constan otras presentadas en Galicia, Baleares y Andalucía.

Los afectados invirtieron diversas cantidades de dinero en los productos de Arbistar. Hay casos de 1.000, 2.200, 3.000, 5.000 o 6.000 euros, pero también existen otros en que las víctimas dicen haber perdido 40.000 o más. Desde que la supuesta estafa se divulgó en redes sociales y medios de comunicación, Fuentes mantuvo una comunicación con sus clientes basada en desmentir la existencia de delito alguno, prometer la resolución del fallo informático, proponer diversas fórmulas para recuperar el dinero (entre ellas, volver a invertir en sus productos) y anunciar la progresiva devolución de las cantidades colocadas en sus “bots”.

La autoridad judicial cree que, además de Fuentes, en los delitos de estafa, pertenencia a grupo criminal y blanqueo de capitales también podrían estar implicados A.C.F., I.G.E., D.F y V.F., así como la mercantil Arbistar 2.0, “al haber desarrollado y promocionado un producto de inversión (Arbistar 2.0), con el que poder defraudar a los clientes que depositaron su confianza en dicho vehículo financiero. En base a las pesquisas realizadas por los investigadores de la Policía Nacional, los implicados ocultaron las ganancias provenientes del delito a través de empresas pantalla, como Promotora Arbistar, Venus Capital Trade SL e Inversiones Chanajiga SL.

Comprar barato, vender caro

Fuentes presuntamente contó con la colaboración de los programadores D.F. Y V.F para crear Arbistar 2.0, cuya actividad se promocionó en una web y en varios eventos sociales. Los “bots” (Bot Personal Pro, Pipster V1, Pipster Plus V2, Arbistar Foundation, Gold Buster Bot y Swing Bot) ejecutaban órdenes de compra y venta automatizadas (supuestamente comprar barato y vender caro los bitcoins”). A los potenciales clientes se les ofrecía enajenar tales criptomonedas en diversos mercados específicos, con el objetivo de lograr revalorizaciones de sus ahorros de entre un 8 y un 15 por ciento al mes. El único requisito era que, durante dos meses, no podían disponer de su dinero.

También se les permitía a los inversores contratar una cuenta de ahorro digital de terceras empresas ajenas a su negocio, en la que poder depositar su inversión e, incluso, utilizar una tarjeta de crédito virtual (Arbicredit), para pagar a través de internet. Así, el cliente suscribía un pliego de condiciones particulares con Arbistar 2.0, que recibía el dinero y se encargaba de invertir el mismo, “sin que el cliente corriese ningún riesgo”. Y, de la futura e hipotética revalorización de los ahorros, Arbistar 2.0 se quedaba con el 30 y el inversor, con el 70 por ciento.

La UDEF y el juez consideran que, en base a la información recopilada, el citado producto “podría ser realmente una estafa piramidal”, ya que en lugar de ejecutarse la inversión prometida en los diversos mercados virtuales y retribuirse a los antiguos clientes con las ganancias obtenidas, en verdad se lograba recompensarlos solo mediante la captación de fondos adicionales provenientes de los nuevos inversores.