Los gobiernos de Hungría y Polonia cumplieron ayer su amenaza: bloquean el proceso de ratificación del fondo de recuperación y el nuevo marco presupuestario de la UE para el período 2021-2027, en protesta por la aprobación del mecanismo que vinculará el desembolso de los fondos con el respeto del Estado de derecho. El veto aumenta el riesgo de retraso en la llegada de las ayudas europeas para amortiguar el impacto del coronavirus en la economía y sitúa a los Veintisiete al borde de una nueva crisis política.

El anuncio oficial, que se formalizo durante una reunión de los embajadores permanentes de los 27, era esperado. Tanto el primer ministro húngaro, Viktor Orban, como su homólogo polaco, Mateusz Morawiecki, ya habían anunciado sus intenciones en sendas cartas remitidas a las instituciones europeas la semana pasada y en la primera oportunidad que tuvieron la cumplieron. “Hungría ha vetado el presupuesto, tal y como advirtió el primer ministro Orbán, porque no podemos apoyar el plan en su forma actual de vincular los criterios sobre el Estado de derecho a las decisiones presupuestarias”, alegó su portavoz Zoltan Kovacs, subrayando que va contra el acuerdo político que cerraron a finales de julio los líderes europeos. 

“Cualquier mecanismo basado en criterios políticos y arbitrarios no puede ser aceptado. Supondría aplicar una doble vara de medir y tratar de forma diferente a algunos Estados miembros”, argumenta el primer ministro polaco en la misiva remitida al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, la presidencia de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la cancillera alemana, Angela Merkel. “Creo que quieren chantajear a los países por razones ideológicas, sin criterios objetivos y sin posibilidad de apelación”, añadía Orbán en una entrevista este fin de semana. 

Dos bloqueados, uno aprobado

Tres son los expedientes que la presidencia alemana de turno de la UE intentó aprobar ayer durante la reunión del Comité de embajadores permanentes (Coreper): el mecanismo que condiciona las ayudas europeas al respeto del Estado de derecho, el marco presupuestario y el fondo de recuperación, y la decisión sobre el aumento del techo de recursos propios. El único que Berlín logró sacar adelante fue el reglamento sobre la condicionalidad de las ayudas dado que bastaba una mayoría cualificada para aprobarlo.

El problema es que para aprobar los otros dos expedientes es necesaria la unanimidad y ahí Budapest y Varsovia utilizaron su poder de veto. Primero, aunque no tienen problemas “en la sustancia” y serán también grandes beneficiarios, bloqueando el nuevo presupuesto y el fondo de recuperación, un paquete presupuestario de 1,8 billones de euros acordado hace una semana por Consejo y Parlamento Europeo. Y, en segundo lugar, bloqueando el nuevo techo de recursos propios que requiere la unanimidad, y que debe ser aprobado también por los Estados miembros en un procedimiento que en algunos países implica una ratificación parlamentaria. 

“Los embajadores de la UE no han podido alcanzar la necesaria unanimidad para iniciar el procedimiento escrito debido a las reservas expresadas por dos Estados miembros”, explicó el portavoz de la presidencia alemana, Sebastian Fischer. Se trata de una decisión sumamente importante para la puesta en marcha del fondo de recuperación de 750.000 millones de euros, de los cuáles 140.000 millones corresponderán a España, que ya ha presupuestado 27.000 millones en las cuentas del próximo año. Sin la ratificación, la Comisión Europea no podrá acudir al mercado a captar financiación con la que alimentar el nuevo fondo anticrisis ni financiar tampoco el nuevo marco financiero plurianual.

“Entramos de nuevo en una crisis”, reconocieron fuentes diplomáticas europeas. “No puedo decir cuánto tiempo nos llevará lograr que las cosas regresen a su cauce pero de lo que no hay duda es de que va a haber retrasos”, auguran las mismas fuentes. “Lamentablemente ya ahora tenemos que decir que afrontaremos algún retraso así que no esperamos que todo esté en su sitio el 1 de enero del próximo año”, admitió el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Domvrovskis.

Hoy los ministros de Asuntos Europeos de los 27 harán balance de la situación durante una reunión por videoconferencia, pero fuentes diplomáticas dan por hecho que será inevitable la implicación de los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE, que tienen prevista un videoconferencia informal el jueves sobre la pandemia.