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Crisis del coronavirus

Los hoteleros prevén una mejoría del negocio en la segunda mitad de 2021

El sector sabe que está en manos de la evolución de la pandemia y las restricciones de la movilidad | Mantienen su confianza en que se concreten corredores seguros

El Sur de Gran Canaria, habitualmente muy concurrido por turistas en estas fechas, aparece ahora semivacío.

El Sur de Gran Canaria, habitualmente muy concurrido por turistas en estas fechas, aparece ahora semivacío. Andrés Cruz

“En manos del coronavirus”. Así se consideran varios de los principales grupos hoteleros españoles de cara al año próximo y así lo han demostrado los vaivenes a los que se ha visto sometido el negocio alojativo en los ochos meses que se han cumplido desde la llegada de la pandemia global a España. Cuando las vacunas demuestren su eficacia en la práctica, el turismo comenzará a despertar de una pesadilla que destruyen innumerables puestos de trabajo.

El inicial cero turístico del estado de alarma dejó paso a una recuperación que se truncó cuando la tasa de contagios de España volvió a dispararse. Y ya no basta con anotarse triunfos en el destino. Lo demuestra el caso de Canarias, capaz de meter en vereda al covid y que ahora se encuentra sin prácticamente clientes porque son los mercados emisores –Reino Unido y Alemania, principalmente– los que se ven obligados a imponer restricciones a la movilidad de todos sus ciudadanos.

“Estamos convencidos de la recuperación”, sostiene Maru Araña, directora de Contratación y Ventas de RIU para Europa Occidental y África. No obstante, se confiesa incapaz de despejar la incógnita de cuándo comenzará a tomar forma la remontada.

Coincide con el resto de cadenas en que llegará el momento en que se alcanzará un punto de inflexión que merezca tal nombre, pero ninguna toparse con nuevos espejismos en el desierto que atraviesan. “La gente no volverá a viajar como antes hasta que haya certidumbre sanitaria”, explica el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de la provincia de Las Palmas, José María Mañaricua.

Evolución por tramos

En Barceló optan por segmentar el próximo curso. “Prevemos que la evolución hasta Semana Santa será similar a la de los últimos tres meses”, explica un portavoz de la compañía balear. Siempre con la seguridad de que todo ese tiempo estará salpicado por “algunos picos y valles” que se generarán en base a la situación de la pandemia en España “y de las restricciones a la movilidad” que apliquen los países emisores.

El presidente de IFA Hotels (Grupo Lopesan), Santiago de Armas, añade como variable capaz de torcer el rumbo “la gestión” que realicen los poderes políticas para dar respuesta a las fluctuaciones de la pandemia. El último ejemplo del desencuentro entre las patronales del sector y el Gobierno central es la negativa de este último a incluir los test de antígenos, más baratos y accesibles, como prueba suficiente para que los visitantes demuestren estar libres de coronavirus a su llegada.

Comunidades autónomas como Canarias ya promulgaron decretos en el que suman este tipo de pruebas a las PCR, las únicas que contempla la resolución del Ministerio de Sanidad que entra en vigor mañana, y que será de obligatorio cumplimiento en todo el territorio nacional. El miércoles de la pasada semana, la Unión Europea instó a los países miembros a utilizar los test de antígenos para elevar el conocimiento sobre el comportamiento de la pandemia. Hasta el momento, Madrid no ha movido ficha.

Adiós a la perspectiva de colocar al Archipiélago “como referente único de la actividad turística europea”, continúa De Armas. Con el agravante de que la temporada alta en las Islas la integran precisamente los meses en que el frío se instala en la Europa continental. Por tanto, es la parte del año en la que la ausencia de competencia permite registrar mayores volúmenes de ingresos.

Demanda latente

Establecidas las importantes salvedades, todos los consultados estiman que la demanda se mantiene latente y volverá a tomar impulso en cuanto sea posible enviar al coronavirus al cajón del olvido. “La prueba nos la dio el plan piloto del pasado verano o el incremento de la demanda en Canarias cuando se eliminaron las restricciones desde Reino Unido y Alemania”, explica Maru Araña. Se nota el crecimiento de las reservas “cada vez que se abre un pequeño claro”, añade el presidente de IFA.

“El sentimiento, la inquietud y la necesidad de descansar, desconectar, vivir nuevas experiencias y conocer nuevas culturas sigue muy presente”, afirman desde Grupo Iberostar. En Barceló llegaron “a tener hoteles con un 50% de ocupación” cuando, pasado lo peor del primer asalto, se instaló la nueva normalidad. Sin embargo, ese índice se desplomó 20 puntos tras el verano y el retorno de “las limitaciones” para realizar “viajes a zonas consideradas de riesgo".

Desconocer el contexto que existirá dentro de un mes provoca que las compras se realicen muy a última hora, una práctica que está reñida con el perfil tradicional del turista alemán o nórdico, por ejemplo. Teniendo en cuenta que Canarias es el único destino europeo abierto en este momento, ocupaciones del 30% en noviembre o el 20% que se prevé para diciembre son raquíticas.

La afirmación la avalan décadas de estadísticas. Sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de la clientela que hoy pasa por las recepciones de los establecimientos alojativos se concentra en los fines de semana y la componen residentes en las Islas.

Desde RIU, aluden a la imposibilidad de proyectar sin grandes márgenes de error por el desconocimiento sobre la evolución de la pandemia. El resultado es que, al igual que sucede desde la parte de la demanda, también la oferta ha de tomar las decisiones “a muy corto plazo”.

Dentro de la esperanza que supone soñar al calor de los avances que se publican sobre las diferentes vacunas, la flexibilidad es un factor decisivo. “La principal característica de esta crisis es la adaptación constante”, confirma la directora de Contratación y Ventas de RIU para Europa Occidental y África. Además, en todos los frentes: el laboral, el financiero y el de los protocolos que garanticen la salud de los alojados.

El éxito en la lucha contra el coronavirus y la creación de “corredores seguros entre los países de la Unión Europea” en los que la pandemia está más controlada son los pilares sobre los que Grupo Barceló sostiene su esperanza de que ya el próximo verano el panorama mejore sustancialmente.

La proyección no suponen en todo caso retornar a los números que se manejaban antes del estallido de la pandemia. “Al menos necesitaremos dos años para poder situarnos en el posicionamiento precovid; pensamos que no será antes del 2022-2023”, apuntan desde Grupo Iberostar.

En todo caso y hasta que llegue ese momento, el sector no pierde la esperanza en los "pasillos seguros", apunta De Armas. Un concepto en el que las patronales han trabajado desde hace meses junto a las administraciones, aunque no siempre encontrando la receptividad deseada en todas ellas.

El presidente de Grupo IFA señala la importancia de establecer definitivamente protocolos que permitan reactivar la actividad cuanto antes. “Lo más urgente son los acuerdos transnacionales. Es necesario poder convivir con el virus y recuperar la movilidad y la conectividad. Ello apela a la responsabilidad de todos”, apuntan desde Iberostar. Lograrlo es urgente según la destrucción de empleo que maneja el Consejo Mundial del Viaje y el Turismo: 197 millones de puestos perdidos en todo el mundo al terminar 2021.marketing turístico también dará entrada a grandes cambios. El Copturismo ha puesto en marcha y comanda el primer Laboratorio de Emociones del mundo y ya cuenta con herramientas para el análisis de los microgestos faciales de un potencial cliente al ver una fotografía del destino o “al probar un vino de La Geria”, por ejemplo.

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