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Misterios en las oficinas de empleo

Roberto Balcázar no recibe las ayudas del Sepe desde hace dos meses sin ninguna explicación

El comercial en paro Roberto Balcázar en la zona del parque Santa Catalina.

El comercial en paro Roberto Balcázar en la zona del parque Santa Catalina.

La interminable sucesión de medidas excepcionales que el Gobierno está acordando para intentar solucionar los problemas de una época tan inédita como la que atravesamos, con el desesperante virus campando a sus anchas, está provocando situaciones extremas que antes eran difíciles de ver.

La crisis del sector servicios agudizado ahora con el nivel 3 de alerta que hoy entra en vigor, unida al incremento de números de parados que en la capital grancanaria ha llevado a repetir cifras de hace cinco años, y sumado a los fallos del sistema a la hora de proteger a los ciudadanos en situación de vulnerabilidad, ha provocado que algunos parados se vean en una situación de absoluto desamparo. Es el caso de Roberto Balcázar Trelles, un comercial de 44 años, separado y con dos hijos de 4 y 3 años respectivamente, que vive un verdadero infierno al no conseguir trabajo y tampoco recibir las ayudas del paro.

En cuanto al primer punto Balcázar lleva buscando trabajo a diario desde hace tres meses, cuando fue dado de baja en la empresa de alquiler de coches Centauro Rent a Car de Barcelona. Y lo hace en las redes a través de páginas creadas con este objetivo como Linkedin, InfoJobs, Randstad y JobToday, sin ningún resultado positivo, buscando su ámbito de actuación más específico que es el de ventas, alimentación y bebidas

Y en cuanto al segundo punto, el desempleado no recibe las ayudas del Sepe desde hace dos meses con la inevitable acumulación de deudas que este percance le ha producido ya que tiene que pasar la manutención de sus hijos y cubrir gastos de alquiler, agua, luz, teléfono, etc. El comercial viajó a la capital catalana ante la posibilidad de trabajar en un par de empleos. “Me tuve que ir a Barcelona para conseguir trabajo”, recuerda. “Tras estar realizando labores de repartidor durante cuatro meses conseguí este empleo en el que, en un principio, yo me ocupaba de realizar las altas y bajas de los contratos de la empresa y luego pasé a ejercer como vendedor de coches propiamente dicho”.

Todo el problema comenzó, sin embargo, al sufrir un accidente de tráfico justo cuando regresaba del trabajo a su casa en agosto pasado, pero que la aseguradora de su empresa no quiso admitirlo como accidente laboral. El comercial salía del Prats cuando tuvo ese choque que le afectó a los huesos de las rodillas y los músculos de los dos hombros. “Ambos coches quedaron en situación de siniestro total y he estado un año con fisioterapeuta”, indica. Pero la sorpresa llegaría cuando poco después la Mutua declararía que aquello no fue un accidente laboral sino una causa común porque el trabajador no estaba dentro del horario.

Sin embargo, al mes siguiente, el 21 de septiembre, estando de baja por el accidente, la empresa rescinde su contrato y Roberto Balcázar inmediatamente entra en la Seguridad Social. “Me dan de baja en septiembre y me empiezan a pagar el 80 % de mi salario, que es lo que sucede cuando estás accidentado. Pero al sexto mes bajan al 50%, y ya comienzo a verme apretado con el alquiler del piso, la manutención de mis hijos, etc. Y en esa situación busco trabajo.”

El 18 de noviembre le dan el alta; al día siguiente, se inscribe en las oficinas del Servicio Público de Empleo y el día 21 le llega la resolución en la que le dice que está autorizado para empezar a recibir la cobertura del paro, lo cual no dejó de ser una ilusión porque lo cierto es que a día de hoy aún no ha recibido nada. “Soy padre de familia, vivo con una persona, tengo que pagar alimentación y me siento que estoy en un estado de vulnerabilidad”. Según sus específicas circunstancia a Balcázar le correspondía recibir la primera cobertura del paro el 10 de diciembre pasado. Pero “llegó ese día y no me pagaron, esperé cinco días más por si se tratara de una asunto protocolario, pero como no pasaba nada, esperé otros cinco días más y envié un formato de incidencias y pasé por la oficina de República Dominicana donde me dijeron que la mía está en Primero de Mayo y allí me aclararon los seguritas que los funcionario estaban atendiendo únicamente a las personas que previamente se habían apuntado a una lista2.

Y llega el 10 de enero y tampoco le depositan el segundo mes de paro. El comercial vuelve a hacer todo estos mismos trámites y al final le aseguran los funcionario “que no puedo hacer nada por mí”. A Balcázar todo esto le resulta incomprensible. Al amigo con el que comparto el piso “le despidieron el mes pasado, hizo exactamente lo mismo que yo y le han pagado y a mí no me llega”, explica.

Aún así el comercial no cesa en su empeño. “He enviado tres comunicados al correo del Sepe de la oficina de la calle Velázquez donde antes me contestaban inmediatamente y ahora nada. No te dejan entrar a hablar con ningún funcionario porque no estás en la listas y en la lista están aquellos que lo han solicitado dos o tres meses atrás. Pero en estos momentos están canceladas todas las citas por el tema del Covid. Aún así he seguido enviando correos a la pregunta de por qué no me ingresan”, sabiendo que antes me contestaban rápidamente y ahora nada, “¿qué está sucediendo?”.

Y no sólo no ha cobrado por el mes de diciembre ni de enero, sino que se le acaba el derecho al paro en febrero. “mi exmujer trabaja, pero tiene un límite, debo colegios, alimentación, facturas”.

En opinión de Balcázar, “el problema es la desorganización que tiene el Sepe en estos momento porque sé de casos de amigos que han pasado cuatro meses y tampoco les han pagado”, señala. “Para solucionar esto deberían poner más funcionarios a trabajar ya que, al igual que en el desempleo, hay caso en el Erte también que han pasado esos cuatro meses”.

Sea como fuera, el comercial está viviendo en el día a día “con préstamos de amigos con la noción de que voy a devolver, pero debo al casero dos meses y ya voy al tercero, le debo a mi exesposa el primer mes de la manutención de mis hijos, el agua y la luz, un tema que nos deja totalmente vulnerables”. En este punto, Balcázar subraya que “supuestamente el Sepe te ayuda a obtener un empleo pero nadie se ha comunicado conmigo en ningún momento. En estos momento somos más de 45.000 los que nos quedamos en el aire en la capital esperando una respuestas y para nosotros el que no contesten es pero que nos nos paguen y hay multitud de casos”.

Y asegura profundamente que “yo quiero trabajar desde que salí de baja, pero nadie se comunica conmigo y no existen las ayudas de trabajo que nos ofrecen”.

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