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Rebaja del IGIC y exoneración del IBI: el ‘rescate fiscal’ que piden los hoteleros

La patronal apela al “buen criterio” de Torres para la bajada de impuestos | El negocio perdió en 2020 el 70% de las pernoctaciones y el 55% de los ingresos por habitación

Rebaja del IGIC y exoneración del IBI: el ‘rescate fiscal’ que piden los hoteleros

Rebaja del IGIC y exoneración del IBI: el ‘rescate fiscal’ que piden los hoteleros

Los hoteleros valoran el plan de ayudas del Gobierno de Canarias pero creen que quedará cojo sin la rebaja del IGIC y la exoneración —que no aminoración— del pago del IBI de 2021. La patronal sectorial de la provincia de Las Palmas se sumó ayer a la petición de bajar del 7 al 5% el tipo general del IGIC para la actividad turística, tal como había solicitado el empresariado de la demarcación de Santa Cruz de Tenerife. La Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT) de la provincia oriental, secundada por las patronales insulares de Lanzarote y Fuerteventura, hace así piña con la Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro (Ashotel) para presionar al Ejecutivo autonómico, que de momento no parece dispuesto a rebajar el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC). En cualquier caso, los hoteleros entienden que la gravedad de la crisis no solo obliga al Gobierno a reducir el IGIC, sino también a eximirlos del pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). El Ejecutivo ya avanzó que está trabajando en esta línea, pero el sector avisa que no basta con aligerar el IBI, sino que es necesario exonerarlos de la cuota anual, compensarlos —que es lo que está estudiándose— por el total. El problema es que en el caso de la contribución —como se denomina al IBI— cualquier movimiento de la Consejería de Hacienda debe contar con el beneplácito de los ayuntamientos, que son los titulares del impuesto.

La FEHT apeló ayer al “buen criterio” de Ángel Víctor Torres para aplicar las rebajas fiscales. Los empresarios insistieron en su reclamación justo el día en que el Instituto Nacional de Estadística (INE) corroboró el histórico hundimiento del negocio hotelero por culpa del coronavirus. Las cifras son demoledoras. Las pernoctaciones se hundieron el año pasado hasta el 70%, es decir, los establecimientos del Archipiélago facturaron casi 47,3 millones de noches menos que en 2019. A lo largo de los 12 meses de 2020 permanecieron abiertos en las Islas una media de 270 hoteles, lo que se traduce, también de media, en algo menos de 50.000 habitaciones en el mercado. Dicho de otro modo: la industria hotelera de la región funcionó el Año I de la pandemia al 50% de sus posibilidades, y eso, cabe insistir, en términos promedio, ya que en estos momentos el porcentaje de actividad es aún más bajo. Peor incluso es el grado de ocupación por plazas, que se quedó en un exiguo 33%, esto es, que durante el año estuvieron ocupadas apenas tres de cada diez camas hoteleras disponibles. Así pues, no resulta extraño que los ingresos por habitación disponible —el llamado RevPar, que es el principal indicador del rendimiento financiero de un establecimiento— se desplomaran hasta en un 55%, una caída inédita.

No mejoró ni siquiera el tiempo de estancia de los huéspedes. Aunque podría pensarse que los pocos turistas que se alojaron en hoteles lo hicieron durante más noches —en principio parece tener menos sentido aventurarse en vacaciones para unos pocos días durante una pandemia—, lo cierto es que la estancia media no llegó a los cinco días, cuando fue de casi una semana en 2019 y de más de una semana en 2018. Con todo, y gracias a la fidelidad al destino de miles de británicos y alemanes que vinieron a las Islas a pesar del virus, ese exiguo 33% de ocupación fue suficiente para que los hoteles del Archipiélago despidieran 2020 con el porcentaje más alto del país. Canarias acabó así el año como el tuerto en el país de los ciegos. De hecho, en diciembre fue el destino turístico líder en España, hasta el punto de acaparar el 60% —seis de cada diez— de las noches de hotel facturadas a visitantes extranjeros en todo el país. El problema es que las cifras son tan pobres que este puntual liderato no sirve ni de consuelo. Y lo peor es que la tendencia negativa continuará, como mínimo, durante el primer semestre de este año.

El presidente de la FEHT, José María Mañaricúa, descartó de plano que pueda haber una mejora de aquí a junio; es más, aseguró que la actual coyuntura, que calificó de “terrible”, continuará al menos en la primera mitad de año. La esperanza en el sector es que el ritmo de vacunación se acelere para poder salvar el segundo semestre, pero es necesario que se acelere tanto en España como en los principales países emisores de turistas, sobre todo Alemania y el Reino Unido. Hasta entonces, la patronal sectorial pide un plan de alivio fiscal con la rebaja del IGIC y la exoneración del IBI como pilares, amén de aligerar el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y tasas como la de basuras.

Mañaricúa apuntó que están esperando a que el Gobierno les diga hasta qué punto se les reducirá el IBI. Es algo en lo que la Consejería de Hacienda está trabajando con los municipios, que son los que recaudan este impuesto. La opción más factible es que el Ejecutivo les compense o reintegre el recibo, pero los empresarios —que ya pagaron íntegra la cuota de 2020 a pesar de la crisis— reclaman la total bonificación, el total reintegro. Más difícil parece convencer al Gobierno de la rebaja del IGIC al sector turístico, algo que no se ve con buenos ojos en Hacienda.

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