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Medidas por la pandemia

El Gobierno se plantea transferir más dinero a las autonomías para que ayuden a las empresas

Economía tiene la intención de aprobar el plan de los 11.000 millones en uno de los dos próximos Consejos de Ministros

La vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, en la Comisión Mixta para la Unión Europea.

La vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, en la Comisión Mixta para la Unión Europea.

El Gobierno tiene prácticamente ultimado, a falta de algunos flecos, los aspectos técnicos del plan de 11.000 millones de euros para apoyar a empresas en dificultades por la pandemia que Pedro Sánchez anunció la semana pasada. La intención del Ejecutivo es aprobarlo en el Consejo de Ministros del próximo martes 9 o como muy tarde en el del siguiente martes 16, salvo retraso nunca descartable. El proyecto, así, está pendiente de que se tomen ciertas decisiones políticas, la más importante de las cuales es si se transferirán parte de los fondos a las comunidades autónomas para que estas a su vez los destinen a inyectar ayudas directas a pymes y autónomos, o si será solo el Estado el que conceda todas las ayudas, según han confirmado diversas fuentes a El Periódico.

La patronal Foment del Treball, que preside Josep Sánchez Llibre, urgió este miércoles al Gobierno a concretar cuanto antes el fondo de 11.000 millones en ayudas anunciado por Sánchez.

Autonomías

La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, viene insistiendo en las últimas semanas en que las autonomías son las que están mejor situadas para dar ayudas directas porque conocen mejor el efecto que sus distintas y dispares medidas sanitarias de contención de la pandemia han tenido en las empresas de su zona. En esta línea, ha destacado que las autonomías "han presentado planes" para conceder nuevos apoyos a sus compañías por valor de unos 2.000 millones, que forman parte de los 8.000 millones que les va a transferir este año el Ejecutivo con cargo al fondo europeo React-EU.

En una entrevista en la cadena 'SER' la noche del martes, Calviño dejó entrever que es partidaria de transferir más recursos a las autonomías para que concedan ayudas: "Estamos trabajando en un conjunto de instrumentos para responder a las necesidades de cada una de las empresas. Y para algunas puede ser que esa inyección, esa ayuda que se está dando por parte de las comunidades autónomas, sea suficiente; en otros territorios puede ser necesario que el Estado complemente o refuerce esa acción de las comunidades autónomas; para otras empresas pueden ser inyecciones de capital lo que sea necesario; y para otras, una reestructuración (de la deuda crediticia) junto con el sector bancario".

Capital o costes

Otra de las grandes decisiones políticas que todavía debe adoptar el Ejecutivo es si las ayudas directas serán solo de capital para reforzar la solvencia de las empresas o también se cubrirán parte de los costes fijos de las compañías, como propuso Unidas Podemos a mediados de febrero y defienden ministerios como el de Trabajo. También se estudia la "posibilidad de algún tipo de medida fiscal", según adelantó el martes la ministra María Jesús Montero, si bien fuentes gubernamentales apuntan que no serían incentivos sino iniciativas de gestión, como aplazamientos o similares, y que de aprobarse tendrán un alcance limitado

El miércoles de la semana pasada, el presidente del Gobierno ya adelantó que se apoyará especialmente a las firmas del "sector turístico, la hostelería, la restauración y el pequeño comercio, entre otros", con lo que no es descartable que las nuevas ayudas directas tengan algún tipo de componente de asignación sectorial. Calviño, por su parte, destacó que son especialmente necesarias en algunos "territorios", de manera que es posible que los criterios de reparto beneficien a las comunidades que se han visto más afectadas por la composición de su tejido productivo (como las islas) y por haber aprobado restricciones sanitarias más severas. En el reparto de los fondos React-EU ya se tuvo en cuenta estos factores. 

Reestructuración de créditos

La otra gran pata del plan, en negociación con la banca, es la creación de un marco de reestructuración de los créditos de las empresas (los avalados por el ICO y está en debate si también el resto), que se articulará a través de un código de buenas prácticas que asumirán las entidades y en el que las quitas en la deuda serán finalmente limitadas y utilizadas como último recurso, según adelantó este diario. Parte de los 11.000 millones se destinarán a financiar la conversión de algunos de dichos créditos en instrumentos de capital como vía para reforzar la solvencia de las empresas. Conjuntamente con el plan, todo apunta a que el Gobierno aprobará la ampliación de la moratoria de los concursos de acreedores forzosos más allá del 14 de marzo, como también adelantó este diario.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha vuelto a apostar este miércoles por las ayudas directas, como viene haciendo desde hace meses, al tiempo que ha admitido que hay que "dedicarle un tiempo" a determinar qué empresas son viables y pueden recibir ayudas y cuáles son inviables o 'zombies' y no deben percibirlas. Foment del Treball, por su parte, ha alertado del repunte de la deuda en las empresas y ha urgido al Gobierno a concretar los 11.000 millones en ayudas.

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