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Pablo Hernández: “La ZEC está algo desdibujada entre los asesores fiscales por mitos que hay que desmontar”

Entrevista al presidente de la Zona Especial Canaria (ZEC)

| carsten w. lauritsen

¿Qué proyectos le han llamado más la atención desde que llegó a la presidencia de la ZEC?

Hay proyectos muy interesantes en el ámbito audiovisual y en las energías renovables. También hemos abierto de la nada, al calor de una empresa que ya está instalada en la ZEC y que se dedica sobre todo a la investigación y desarrollo, un nicho con mucho interés para varias entidades de I+D.

¿Cuando habla del ámbito audiovisual se refiere al cine?

Hablo de producción audiovisual... Ahí entran muchas cosas.

¿Hemos tomado nota de lo bueno que ha hecho Irlanda?

En Irlanda hay cosas buenas y cosas no tan buenas. Crearon un régimen muy diferente, no previsto en la ley en sentido estricto y no autorizado por la Comisión Europea. Con los tax rulings, adaptaban el incentivo fiscal a cada empresa, y eso está ahora en cuestionamiento ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Pero entre las cosas que sí podemos tomar como ejemplo está el acompañamiento a la inversión. Centrarse en proyectos concretos de mucho valor añadido y anclarlos en el tejido ya existente de investigación y desarrollo y de generación de conocimiento. También en las universidades. Es un modelo que Irlanda sí consiguió consolidar.

Han sabido explotar su modelo, aun con las dudas sobre la legalidad y el ‘dumping’ fiscal, como no lo han hecho España y Canarias con una herramienta amparada por Bruselas.

El tipo nominal en Irlanda es el 12,5%. Nosotros estamos en el 4%. Pero con deducciones y demás, el tipo efectivo no creo que esté muy lejos el uno del otro. No obstante, nuestro modelo es legal: exige unos requisitos, tienes que establecerte y tienes que hacer unas inversiones. Es muy distinto al modelo de allí. Pero sí insisto en que debemos aprender ese acompañamiento, ese ciclo integral de negocio con el que se acercaban a las empresas. No vender tanto el 4%, que es una condición necesaria pero no suficiente, sino vincularlo a ciclos, a modelos de negocio completos. Es decir, haz aquí la investigación y desarrollo, luego tendrás la deducción por I+D+i y quizá incluso la puedas monetizar, y cuando tengas las patentes, pues las vendes, y eso tributa al 4%. Ahí tienes el ciclo de inicio a fin.

Pero Dublín se implicó al cien por cien, y Madrid no tanto en la ZEC.

Eso es algo que siempre sale... Más de una vez he dicho que la fiscalidad no es sexi. Quizá el problema en ese debate sea ese.

Irlanda la vistió sexi incluso con agujeros legales.

Cuando tienes esta misma discusión en Madrid, todo el mundo te dice lo mismo: es que el Gobierno no se implica. Es muy difícil salir a los medios o salir a determinados ámbitos y hacer promoción cuando tienes este límite, esta regulación o aquella otra. Es complicado. El Ministerio de Hacienda está absolutamente comprometido con el Régimen Económico y Fiscal. La ministra de Hacienda estuvo en la toma de posesión del presidente y la vicepresidenta de la ZEC; es la primera vez que se incluye el consorcio de la ZEC en el reglamento orgánico del Ministerio, porque estaba adscrito y aparecía en la ley pero no en su propio reglamento orgánico; y en lo que llevo en el cargo habré tenido trece, catorce o quince reuniones con distintos órganos del Ministerio de Hacienda para coordinarnos. No creo que exista ese nivel de coordinación, en lo que se refiere a un régimen fiscal, en ningún otro caso. La implicación es absoluta, lo que pasa es que es una implicación, como la propia norma, muy técnica, muy específica y muy discreta.

¿Pudo faltar esa coordinación en años anteriores?

Con sinceridad, lo desconozco. Pero de la misma forma que estoy tratando de llevar adelante el trabajo desde un punto de vista técnico, estoy convencido de que mis antecesores también lo hicieron así. Quiero decir que es posible que existiera el mismo grado de coordinación pero que no saltara a la opinión pública, por eso que le decía de que la fiscalidad no es sexi. Imagine ponernos a hablar de que estuve con la directora general de Tributos debatiendo sobre si el límite se calcula sobre la cuota íntegra o sobre la base imponible... Ya le digo que la implicación es absoluta, pero traspasar la barrera es complicado. Donde quizá sí podemos mejorar es en la pedagogía, y creo que ya hay señales en esta etapa que hemos iniciado, sin ir más lejos con la ministra viniendo a Canarias y dando un espaldarazo a la ZEC. Pero si me pide un fallo, pues sí, quizá hemos fallado en la pedagogía al saltar del plano técnico al público.

Les pregunté a tres empresarios de Madrid si conocían la ZEC y si conocían las entidades de tenencia de valores extranjeros. Dos conocían las ETVE pero no la ZEC. ¿No es un fracaso?

Sin duda hay mucho recorrido por delante, y hay que mejorar la pedagogía con todos los actores. En este caso con los asesores fiscales. La ZEC está presente en determinados circuitos y empresas, pero es verdad que en el circuito de los asesores fiscales, que quizá sean los prescriptores más adecuados para implantar empresas en la ZEC, pues ahora mismo nos tienen un poco desdibujados. Pero creo que tiene una razón de ser, y es que de la ZEC del año 94 a la que conocemos hoy ha cambiado 20 veces. Cuando hablo con asesores fiscales, con quienes precisamente estoy iniciando conversaciones, resulta que circunscriben la ZEC a empresas extranjeras y a una zona acotada que, además, no vale para empresas españolas. Hay que desmontar esos mitos. Algunos fueron verdad en la forma original de la ZEC pero ya no lo son. Ahí sí tenemos mucho que recorrer, de ahí las líneas estratégicas de promoción en que estamos trabajando. Hasta ahora la promoción había sido masiva, muy amplia; y hay que hacerla más específica, tanto por sectores y modelos de negocio como en cuanto a esos prescriptores que se involucran en las decisiones financieras, básicamente directores financieros y asesores fiscales.

Acompañarlos.

No podemos asesorar pero sí acompañar. Y para ello hay que partir de una criba de proyectos y de prescriptores de calidad. No puedes hacerlo con todo el que aparezca en ventanilla.

Entre todos los que aparecen en ventanilla, hay una parte, no sé si importante, que solo quiere colgarse el pin de ‘entidad ZEC’.

Es verdad que al inscribirse, pues hay quien interpreta que está en un ámbito de cobertura estatal, y no es del todo cierto. Me explico. Si alguien cumple los requisitos, estamos obligados por ley a inscribirlo. La inscripción en la ZEC no es distinta de la inscripción en cualquier otro registro, sin ir más lejos el registro mercantil. Pero es verdad que a veces se supone como una protección, algo así como oiga, es que el Estado ha mirado mi modelo de negocio y lo ha dado por bueno. Por un lado, tenemos que desterrar esa idea, porque no es del todo cierta; y por otro lado, y si de alguna forma la ZEC aspira a ser una zona de empresas innovadoras y de atracción de empleo, debemos hacer una selección un poquito más al detalle y con modelos de negocio más concretos.

El gran misterio es cuántos de los proyectos autorizados acaban poniéndose en práctica.

La relación entre autorización e inscripción no es tan lejana.

Pero tampoco la inscripción es la puesta en marcha efectiva.

Esa es la cuestión. Está la fase de autorización, en la que se ve la viabilidad del proyecto sobre el papel. Luego está la fase de inscripción, que digamos es cuando te has apuntado en el registro mercantil, vienes con los papeles y te inscribimos. Y una vez inscrita, que el proyecto o la empresa opere es algo relativamente ajeno al consorcio. Lo mismo pasa con el registro mercantil, como le decía. Tú te puedes inscribir en el registro mercantil y luego no tener ninguna actividad. De hecho es algo que sucede mucho. Es verdad que de la inscripción a realizar la actividad hay un gap, pero como lo hay, repito, en el registro mercantil. En fin, hay un porcentaje significativo de empresas inscritas que no llegan a desarrollar actividad económica, y el objetivo es reducir ese porcentaje.

¿En qué medida la burocratización echa por tierra el trabajo que se hace desde la ZEC y desde las propias empresas?

Precisamente por eso queremos cambiar la orientación de la promoción e ir a sectores mucho más específicos. Esos sectores en los que vemos que hay una mayor traslación entre inscripción y actividad o desarrollo efectivo. En Canarias hay un entorno más complicado, por nuestras propias características geográficas y del medio natural, para las actividades más intensivas, como las industriales. La ZEC debe apostar también por esas actividades, pero donde tenemos mucho recorrido, y por eso queremos enfocarnos ahí, es en temas audiovisuales, de I+D+i, en las TIC... ¿Por qué? Pues porque el despliegue en esos sectores es mucho más sencillo. Y, además, tienen mucho más valor añadido.

De los proyectos ya en marcha, ¿de cuál se siente más orgulloso?

Me vienen a la cabeza Rolls Royce Marine, ATOS o uno de nuestros buques insignia como es Vueling, que no solo es de las aerolíneas más grandes de Europa, sino que pertenece a uno de los grupos más grandes del mundo. Vueling tiene mucho interés en vincular su estrategia de conectividad a la estrategia turística de Canarias. En esa línea, y le doy una primicia, estamos trabajando con Vueling para desplegar otros proyectos conjuntos que mejoren el turismo y la conectividad en Canarias.

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